Nelly Díez, la única española que desafía a la gravedad con acrobacias

Nelly Díez el pasado año en el campeonato internacional que se celebró en Austria. / N.D.

La guipuzcoana, vigente campeona nacional de aeromodelismo, estará presente este fin de semana en una cita internacional en Alemania

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Más allá del vértigo, sentir la sensación de poder volar es algo indescriptible. Nelly Díez lo hace posible, pero con los pies en el suelo, y ofreciendo además todo un espectáculo. Natural de la localidad guipuzcoana de Bergara, ella es la única mujer que actualmente compite en España en aeromodelismo, una afición y un deporte derivado de la técnica de construcción y vuelo de aviones a escala sin tripulación. A sus 57 años, esta trabajadora de Correos es la actual campeona nacional de vuelo acrobático. Un título que mantiene vigente desde 2015, cuando se celebró la última cita estatal. Desde entonces la falta de participación o de un club que se haga cargo de la misma no le ha permitido volver a revalidarlo. «Es una pena porque siempre había un gran ambiente», lamenta.

Pero mientras tanto ella se dedica a sumar horas de vuelo y experiencia junto a su marido Armando Blanco, con quien comparte esta afición desde hace más de tres décadas. Todo empezó después de que el hermano de ella le regalara en 1984 un avión para construir. «No volaba pero como me gustó mucho junto con mi pareja decidimos comprar uno que sí lo hiciera. Era muy bonito darle forma y echarlo a volar. Un día lo perdimos y ya como teníamos el gusanillo compramos uno adecuado para radiocontrol», afirma. Después de estar yendo una temporada a volar a la zona de Itziar, en Deva, retomaron el mundo de la acrobacia con más fuerza en el año 2000 uniéndose al Club Vitoria, con aviones cada vez más complejos, aprovechando las buenas condiciones del campo de vuelo de Hueto de Abajo. «Es uno de los mejores de España, muy grande y espacioso».

Juntos pondrán estos días rumbo a Alemania, aprovechando las vacaciones, para estar presentes este fin de semana en el Eurocontest Flachsland 2019, una especie de Mundial en el que será la única mujer entre el casi medio centenar de participantes. «Ya estoy acostumbrada. Nunca he tenido ningún problema, al contrario, siempre me han tratado como uno más. Al principio tenía la cosa de no hacerlo mal o de intentar que no se rompiera el avión (hay que clavar el aterrizaje para que esto no suceda) por ser yo la única chica. Eso me pasaba más al principio, por los nervios, ahora no pienso que vayan a estar pendientes de mí, además de que no me importa», afirma, aunque asegura que siempre suele sorprender entre la gente desconocida el hecho de que ella también tome las riendas del avión. «Igual si nos juntamos un grupo y digo yo que vamos a volar se piensan que es una forma de hablar y me dicen 'ahh, ¿pero tú también? Me lo tomo como algo normal porque en realidad no hay mujeres. Este es en principio un deporte de hombres pero no te enteras, el ambiente es maravilloso».

«A veces digo que vamos a volar y se creen que es una forma de hablar. Me suelen decir 'ahh, ¿pero tú también?'. Me lo tomo bien porque en realidad no hay mujeres»

El objetivo principal en la cita en tierras germanas para ambos es aprender. «Vamos principalmente a ver volar porque aquí no hay casi nadie en mi disciplina (F3Q-Acro, sin motor, remolcado tan solo para despegar). Allí el nivel es muy alto y además cuentan con mejores condiciones para practicarlo». En plena competición lo que se valora es hacer de la mejor manera posible la tabla de figuras correspondiente, entre las que se suelen encontrar caídas de ala, 'ochos' en el aire, invertidos o 'loopings'. «Empiezas con 10 puntos en todas las figuras y dependiendo de cómo las hagas van restando», explica Díez. «En España solo se hace una tabla conocida. Fuera ademas de ésta te dan otras justo nada más empezar y además está la libre, que es como la prueba reina, en la que cada uno escoge una música y al ritmo de ella vas haciendo acrobacias. En mi caso al ser sin motor es más complicado porque si entras mal en una es imposible corregir y ya te comes la siguiente y pierdes la concentración», asegura.

Aviones de 2.000 euros

Una afición que a ella le llena y que recomienda practicar a todo el mundo. «Controlar el avión y verlo pasar por el cielo es una estampa muy bonita. Pasas un rato muy divertido». Nelly posee algunos conocimientos de aerodinámica pero resalta que no hace falta «saber mucho para poder hacerlo». «No es difícil empezar y ahora encima hay videojuegos de 'real fly' con los que se puede aprender mucho».

La guipuzcoana en 2015, año en el que se proclamó campeona de España.
La guipuzcoana en 2015, año en el que se proclamó campeona de España. / FACEBOOK

Cuando ella se inició en este mundo todo esto no existía, era más «autodidacta». Comenzó con réplicas de poco más de un metro y ahora con el avión que compite, a unos 120 metros de altitud, mide 5,60 metros. «Reconozco que es demasiado grande y no es nada práctico. Es muy complicado montar y desmontar pero es el que hay que tener para ir a estas competiciones». Su precio de mercado suele rondar los 2.000 euros. «Se pueden pedir hechos pero sube más». Su elevado precio hace que los aterrizajes se vivan con auténticos nervios. «Es muy fácil que se rompan», afirma a este periódico, justo después de vivir un momento un tanto angustioso en el campo de vuelo alavés. «Ha venido una mala racha y estaba con el avión que voy a llevar a Alemania. Iba a aterrizar muy suave y muy bien pero de repente se ha girado hacia mí a cuchillo y menos mal que lo he podido recuperar. Hasta mi marido me ha aplaudido porque ya lo veíamos roto», bromea.

Volando Nelly asegura que «nunca te puedes aburrir». «Se puede con o sin viento, unas veces te ayuda y otras no, sobre todo si es lateral». También lo ha probado desde arriba, poniéndose a los mandos de un avión que, como el suyo, carecía de motor, acompañada por un instructor. «Fue muy bonito. ¿A quién no le gustaría poder volar? Siempre he pensado que los pilotos de las aerolíneas deberían ser aeromodelistas porque se aprende muchísimo a la hora de aterrizar y de solventar ciertos problemas en el aire«.