Muguruza se rescata

Muguruza. /Afp
Muguruza. / Afp

La española sale con vida de su debut en Roland Garros después de tener que remontar un set adverso a Townsend

ENRIC GARDINER

Se mascó la tragedia en la pista Simonne-Mathieu cuando Garbiñe Muguruza, campeona del torneo en 2016, entregó el primer parcial ante la estadounidense Taylor Townsend. En sus seis anteriores participaciones en el segundo Grand Slam de la temporada, siempre había superado, al menos, la primera ronda. El cielo estaba encapotado y Muguruza necesitó rescatarse a sí misma para superar un debut envenenado (5-7, 6-2 y 6-2) y plagado de trampas.

Porque Townsend a primera vista podía no asustar demasiado. La americana es la número 89 del mundo y este año no había pisado la arcilla europea antes de aterrizar en París. Si se había fogueado en la tierra batida estadounidense, pero esa es mucha más rápida y poco tiene que ver con lo que se encuentran los jugadores en el Bosque de Bolonia.

Muguruza, por su parte, tampoco podía confiarse. Después del título en Monterrey en abril solo ha ganado dos encuentros, ambos en Roma, antes de retirarse en octavos por un problema muscular en el muslo. Una preocupación más que tener en cuenta a medida que la estadounidense se iba encontrando cómoda en el complejo de Roland Garros.

Townsend tenía claro que sus opciones pasaban por estar acertada y esperar que Muguruza tuviera un día gris. Ya en 2013 y 2016 la española comenzó cediendo el primer parcial, aunque luego remontara, por lo que Townsend se centró en explotar las debilidades y ahondar en una jugadora a la que le podía costar la aclimatación al torneo. Además, Muguruza arrancó errando en exceso y sin encontrar el hueco en una jugadora desconocida para ella, ya que nunca se habían enfrentado.

Los fallos con el revés eran continuos y Townsend fue la primera en distanciarse con una rotura rápidamente neutralizada. La española ajustó los fallos e igualó el partido, pero un mal juego con 5-6 a favor de la estadounidense decantó el primer parcial en su contra.

Y pudieron florecer entonces las dudas. El estado físico o los malos resultados del año. Pudo ser peor incluso porque Townsend empezó sacando en el segundo, infligiendo más presión.

Muguruza se vio ante una situación muy difícil y resistió donde otras veces cayó. Ganó metros en pista, alternó bolas largas para echar atrás a Townsend y sentenciarla desde la red, y machacó las oportunidades que tuvo. Demostró una solidez propia de su torneo fetiche y emplazó una victoria de mérito ante una jugadora que en cada descanso miraba un librillo en el que, posiblemente, tenía una estrategia marcada. Sin embargo, en esas hojas no tuvo el remedio para frenar la inercia de la española. Aceleró desde el 1-2 en el segundo set y se apuntó la manga por 6-2. La estadounidense ya no se movía tan bien ni encontraba los resquicios en el juego de la española, por lo que el partido se ladeó hacia quien más calidad tenía, es decir, Muguruza.

El tercer set llevó su firma. La número 19 del ránking lo manejó a su gusto y lo acortó al máximo, intentando evitar cualquier tipo de merma física.

El pase a segunda ronda la encuadra en un enfrentamiento con la sueca Johanna Larsson, número 172 del mundo y con la que nunca se ha visto las caras.