Tenis

La larga depresión de Muguruza

La tenista en el reciente choque que le apeó en la primera ronda de Wimbledon. /EFE
La tenista en el reciente choque que le apeó en la primera ronda de Wimbledon. / EFE

Desde que ganara en Roland Garros en 2016 y al año siguiente en Wimbledon, la hispano-venezolana no ha conseguido enderezar su carrera

M. BERMÚDEZ

«Ahora no voy a jugar en una temporada. Al menos, quiero dejar la raqueta un rato y tomar unos días de descanso. Cuando vuelva a sentir las ganas de jugar, jugaré. Hablo de un parón, de momento. Mi idea es seguir jugando torneos. Al perder rápido te da tiempo para recuperarte y descansar, y recuperarte de esta mala sensación». Garbiñe Muguruza lleva un tiempo perdida por los circuitos. Ni sombra de aquella perla que hace tres años conquistó Roland Garros y que hace dos triunfó en Wimbledon y ascendió hasta el número uno. Aquello fue histórico porque por primera vez dos españoles encabezaban las listas masculina y femenina. Eran otros tiempos en los que la hispano-venezolana cotizaba al alza. Los expertos veían en ella todas las cualidades para un largo reinado. Dominaba la tierra batida y tenía el saque y la volea necesarias para gobernar con mano firme las pistas rápidas.

Nada de aquello parece quedar ahora. Al menos en el juego que despliega en el circuito. Los especialistas aseguran que pesa sobre ella una mentalidad frágil. Otros hablan de que en los últimos años han aumentado las «distracciones» que rodean al estrellato. Decenas de compromisos de publicidad, invitaciones para participar en actos sociales, reportajes fotográficos para revistas de moda... Actividades todas ellas que le alejan de los entrenamientos, como se puede comprobar en las redes sociales. No es extraño ver fotos en su cuenta de Instagram acudiendo a galas o cenas que nada tienen que ver con el tenis. Algunos de esos eventos se celebran poco después de ser eliminada.

El lunes, en Wimbledon, Muguruza fue incapaz de presentar batalla ante la 121 del mundo, la desconocida brasileña Beatriz Haddad Maria. Cayó por un doble 6-4 en apenas hora y medio de partido. Desde 2014 no quedaba eliminada en la primera ronda. Fue en Nueva York y entonces tenía 20 años. Comenzaba a apuntar maneras y entonces aquel traspiés se atribuyó a su falta de experiencia.

Pero más que su pobre juego, el lunes llamó la atención la rueda de prensa posterior, en la que dio la sensación de estar aburrida del tenis. «Ahora no voy a jugar en una temporada», subrayó. Unas palabras que encendieron las alarmas en una parte de los profesionales que siguen el circuito. Porque la guipuzcoana lleva meses enlazando malos resultados, impropios de la calidad que, todo el mundo coincide, atesora.

Porque el fiasco en Londres se une a lo que padeció en París. Quedó apartada del título en Roland Garros tras salir derrotada ante Sloane Stephens por 6-4 y 6-3. Pero aquello era octavos de final y la norteamericana no es una desconocida. Eso sí, el choque se asemejó mucho al de hace tres días. Muguruza empezó bien, pero se fue diluyendo. Sin encontrarse. Triste sobre la hierba.

Broncas con su entrenador

Quienes la siguen por el circuito le demandan desde hace tiempo cambios en su equipo. La principal recomendación es que debe de buscar un nuevo entrenador, que sepa cómo motivarla. «¿Es hora de buscar un cambio?», le preguntaron en la rueda de prensa del lunes. «No lo sé, pero no quiero hablar de eso», contestó. Por vez primera dejaba abierta la puerta a cambios. El francés Sam Sumyk es su técnico desde 2015. Antes lo había defendido sin cuartel. Ahora parece que no está tan convencida.

Quienes la han visto entrenar en Suiza, donde tiene su residencia, aseguran que son constantes los reproches y las malas palabras con su técnico

Quizá tenga algo que ver los continuos enfados y discusiones en público que ambos mantienen y que llenan vídeos de Youtube. En una ocasión, en pleno partido el técnico galo le espetó un «¡Que te jodan!», en medio de un descanso. La hispano-venezolana no atendía a sus recomendaciones y desató la ira de Sumyk. Quienes les han visto entrenar en Suiza, donde ella tiene su residencia, aseguran que son constantes los «reproches y las malas palabras».

Lo cierto es que Muguruza hace tiempo que desapareció de los titulares por sus éxitos deportivos. Ahora solo falta saber si ese «no voy a jugar en una temporada» se queda en sólo una vacilación o si esconde un deseo de aparcar la raqueta. Algo que solo ella y el tiempo puede resolver.