Patinaje

Figuras y siluetas sobre ruedas en Barakaldo

La jornada se tuvo que dividir en dos fines de semana por el gran número de escolares participantes./Iñaki de la Cruz
La jornada se tuvo que dividir en dos fines de semana por el gran número de escolares participantes. / Iñaki de la Cruz

La 1ª jornada de patinaje artístico del curso se cierra con un alto número de aprobados y mantiene el aumento de escolares inscritos en los últimos años

CARLOS CIENFUEGOS

Saltos perfectos, giros y vueltas, deslizándose al son de la música para contar una historia. Alrededor de 170 escolares se dieron cita este pasado fin de semana en el polideportivo de Gorostiza, en Barakaldo, para cerrar la 1ª jornada de patinaje artístico esta temporada. Fue un encuentro de nervios, tensión, emociones y alegrías. Muchos debutaban frente a un jurado y el objetivo era enorme: aprobar el examen que les permitía subir de nivel. Pero el resultado a todo el esfuerzo tuvo su recompensa. En la categoría D, que un año más ostenta el mayor número de inscritos, 38 de los 49 participantes consiguieron una puntuación favorable. «Es una cifra a la que no estamos acostumbrados. Eran los que más nos preocupaban porque se encargaban de abrir y no sabían cómo enfrentarse a una competición. Al final todo salió muy bien. El resto también ha cosechado grandes datos, pero el ratio es más bajo porque las técnicas ya son más complicadas y los pequeños detalles influyen mucho en la puntuación», señala Estíbaliz Pérez, presidenta del comité de esta modalidad de la federación vizcaína.

En sesiones de dos minutos y quince segundos -salvo los certificados que contaban con dos minutos y medio-, las protagonistas compitieron de forma individual y realizaron las coreografías ensayadas con sus clubes. Unos tiempos que aumentarán la próxima temporada entre 10 y 15 segundos. Fuertes moños, coloridos trajes y los patines bien atados, fueron la clave para conseguir la seguridad que necesitaban, pero ni así mantuvieron la templanza. Algunas pecaron de inexperiencia. «Cada entrenador tiene su truco. Les ponen marcas en el suelo para que sepan dónde tienen que empezar o cómo han de realizar la coreografía. Al no tener esas señales se notaron un poco perdidas. Además, no es un sitio en el que estén habituadas a patinar».

Una vez preparadas, llegó el momento de concentrarse para reproducir los saltos, piruetas y giros memorizados. Al son de la música elegida por sus preparadoras, las patinadoras se deslizaron sobre la pista dibujando las siluetas y formas sobre el aire que componía su espectáculo. La elección del ritmo era de lo más variado. Las bandas sonoras suelen ser uno de los recursos más utilizados, desde canciones de 'La La Land (La ciudad de las estrellas)' hasta 'Gladiator'. Pero hay casos más originales como emplear temas de Eurovisión de un año en concreto. «Tenemos que ponerles algo acorde a su personalidad. A una niña muy nerviosa no puedes darle una melodía muy movida, porque se puede desmadrar. Tiene que ser algo más pausado. En ocasiones ellas nos dictan sus gustos y nosotros estudiamos la adaptabilidad».

En el caso de los chicos, se suele recurrir a películas de James Bond o de otros filmes más agresivos. A pesar de que el patinaje artístico se sigue considerando como un deporte femenino, cada vez se dejan ver más niños, pero aún quedan bastantes barreras por derribar. «Es cierto que en los clubes hay más, pero muy pocos se animan a competir. Esta jornada solo hemos contado con cuatro. Procuramos concienciar de que todos tienen cabida en las exhibiciones que se programan a las que siempre invitamos a alguna personalidad relevante dentro de esta modalidad. Así, los críos pueden tener un espejo, alguien en quien fijarse para romper ese estigma», subraya Pérez.

En aumento

Los que peor lo pasan en las competiciones son los padres y madres de los chavales. Los nervios están a flor de piel y cuando ven que sus hijos se bloquean o pasan un mal momento son los primeros en ir al entrenador para hacérselo saber. «Hay de todo, pero algunos no quieren ver las actuaciones o se ponen a llorar cuando ven que han aprobado. Lo importante es que hemos creado un buen ambiente. Se aplaude siempre, independientemente de si ha salido bien o mal. Hubo años en los que se escucharon abucheos cuando llegaban las calificaciones del jurado, pero con el tiempo han ido recapacitando y comprenden que esto es deporte escolar y que lo primordial no es el resultado».

De los 19 clubes registrados en Bizkaia, 15 participan en estas pruebas. Esto no impide que cada año se vea el aumento de inscritos que está teniendo esta práctica en el territorio. Por primera vez, la jornada se tuvo que dividir en dos semanas diferentes. La primera se realizó el fin de semana del 24 y 25 de noviembre en los polideportivos de El Jaro de Ugao Miraballes y Abusu La Peña. Además de pase de nivel, en esa ocasión se pudo disfrutar de una participación para los pequeños que aún no están listos para enfrentarse a las siempre temibles valoraciones. En total, 254 chavales se calzaron los patines y mostraron su arte sobre la pista. Ya el próximo encuentro se celebrará a finales de enero y, a partir de ahí, enfocarán su preparación hacia los Juegos de Bizkaia que organiza la Diputación y que se celebrarán en mayo.