La esquiadora de montaña que nació junto al mar

La de Mendexa en una de sus subidas a la montaña el pasado mes de marzo. /FACEBOOK
La de Mendexa en una de sus subidas a la montaña el pasado mes de marzo. / FACEBOOK

La vizcáina Nahia Quincoces acaba la temporada segunda en la Copa del Mundo y con la plata en la prueba de relevos

MANUELA DÍAZ

La historia de Nahia Quincoces es muy diferente a la de los grandes nombres que se deslizan en el mundo del esquí de montaña. Nació en Mendexa, al azote de la costa vizcaína, donde la nieve apenas hace acto de presencia. Tal vez por ello siempre ha sentido una atracción especial a la que supo darle rienda en ocasionales salidas a los Pirineos o los Alpes junto a su familia. A los cuatro años se calzó sus primeros esquís, pero no fue hasta los 16 cuando se animó con la travesía. Fue pura casualidad. El tiempo era tan malo que cerraron la estación y decidió animarse con una modalidad en la que ahora, ocho años después, ha logrado colocarse en la élite internacional.

A sus 35 años ha concluido su mejor temporada. Se ha proclamado segunda de la Copa Mundial de esquí de montaña, tras la catalana Claudia Galicia, y ha sido plata junto al equipo femenino de la selección española en la prueba de relevos del Mundial de Esquí de Montaña de la ISMF.

Fue en ese primer contacto en los Alpes siendo niña cuando descubrió el placer que le reportaba subir y bajar montañas sin la necesidad de telesillas o remontes. Y una vez cursando estudios de INEF tuvo claro que quería seguir probando hasta que una beca de Erasmus la llevó hasta Suiza, donde pudo dar rienda suelta a su pasión. A los 29 años consiguió un tercer puesto en el campeonato de España celebrado en Sierra Nevada con el que dio el salto a la selección nacional. «Gané la carrera, pero perdí unos crampones durante el recorrido y me penalizaron, quedando tercera», recuerda Quincoces, quien este viernes se encargó de hacer entrega del premio de la modalidad Esquí de Montaña en la segunda edición del Kirolene Film Fest que organiza en Durango el único instituto de Enseñanzas Deportivas del Gobierno vasco.

A partir de ese momento llegaron los premios y las carreras al más alto nivel. Su línea ascendente quedó truncada, sin embargo, en 2016 cuando se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla. «Fue muy duro porque afectaba a mi deporte y tuve que trabajar mucho para recuperarme y poder volver a la competición», evoca. Ese año, consciente de que pese a su rendimiento «no se puede vivir de este deporte», decidió opositar para bombero y consiguió una plaza en el parque de Markina.

Consciente de que «no se puede vivir de este deporte», opositó a bombero y logró una plaza en Markina

Poco después regresaba a la competición. Campeonatos, entrenamientos en el Aitzgorri, Valdezcaray y Pirineos. Si no podía ir a la nieve practicaba en las inmediaciones de su localidad con unos esquíes de patines. «Es un deporte muy duro, pero cada vez hay más gente y más mujeres que lo practican», admite.

Quincoces hace un balance muy positivo de la temporada que acaba de concluir. Hace unas semanas terminó la Overall Copa del Mundo de Esquí de Montaña, en la que ha destacado por su regularidad. Su buen resultado en China, donde apenas tuvo opositores y obtuvo un triplete en individual, vertical y sprint, ha sido clave. En el resto de pruebas se han mantenido entre las diez primeras, destacando en las carreras verticales donde se ha movido entre la quinta y séptima posición.

Conseguir patrocinadores

Fue el broche de oro a una temporada en la que también destaca la plata del Mundial en la prueba de relevos. Quincoces competía con las catalanas Marta García y Claudia Galicia, esta última ganadora de la Copa del Mundo.

Pese a la dura campaña y al plus que suponen viajes, entrenamientos y su trabajo como bombera, saca fuerzas para disputar estos meses de verano carreras de montaña. Es parte de su entrenamiento. Ahora se prepara para la Zegama Aizkorri, que se celebra dentro de un mes y es considerada por muchos el maratón de montaña más apasionante del mundo. En agosto se dirigirá a Kirguistán como miembro de una expedición que pretende coronar el Pico Lenin y hacer algún otro siete mil. A su regreso, dará comienzo la nueva temporada de invierno y en ella espera superarse, sobre todo si cuenta con la ayuda de patrocinadores que le permitan dedicarle tiempo a su pasión