Edurne Pasaban: «Si volvía al Himalaya tenía que ser con un objetivo diferente»

Edurne Pasaban parte este sábado hacia Nepal./E. C.
Edurne Pasaban parte este sábado hacia Nepal. / E. C.

La alpinista vasca parte este sábado en una expedición que tiene como objetivo subir al monte Saipal con cuatro mujeres nepalíes para dar a conocer su situación de desigualdad

M. VARGAS

Edurne Pasaban viaja este sábado hacia el Himalaya en una expedición muy especial, ya que no solo se trata de subir una cumbre, en este caso el Monte Saipal (7.031 metros), sino que también va a dar a conocer la situación de desigualdad que viven las mujeres de esta zona de Nepal. La alpinista vasca quiere impulsar además un proyecto de emprendimiento para que las jóvenes nepalíes que la acompañarán puedan crear una agencia de trekking

- ¿Con qué motivación afronta este reto que es más social que deportivo?

- Es una etapa diferente. Antes estaba muy focalizada en terminar los 14 ochomiles, pero luego ha habido un 'impasse' en mi vida. He sido madre hace 18 meses y sabía que si volvía al Himalaya con una expedición, tenía que tener un objetivo diferente, algo más que me llamara la atención. Voy a escalar una montaña de 7.000 metros, pero detrás hay un proyecto social que quiero apoyar.

- ¿En qué se basa exactamente?

- Queremos dar a conocer al mundo la situación de las mujeres de esta zona concreta del Nepal, que viven una discriminación bajo unas costumbres religiosas que parecen del siglo XII. Y lo vamos a hacer con cuatro chicas que quieren dar ese cambio social, escalar esta montaña y convertirse en referentes para las mujeres de hoy, pero también para las de las próximas generaciones.

- ¿De dónde parte el proyecto?

- A través de mi fundación y de la de Iñaki Ochoa de Olza: SOS Himalaya, conozco a una persona que había hecho un proyecto similar hace ocho años en otra zona. En aquella ocasión fue con unas niñas que empezaron a jugar al fútbol y ha habido un cambio importante porque ahora todas quieren hacer deporte. Y ahora quiere poner sobre la mesa la discriminación que sufren las mujeres de la zona en la que nació. Me lo propuso a mí y a otras cuatro chicas americanas, que son guías de alta montaña.

- En la zona de Saipal, no se permite a las mujeres subir a las montañas. ¿Es una ruta complicada para estas chicas nepalíes?

- No es una montaña fácil, pero estas chicas recogen raíces y simientes por encima de los 5.000 metros. Así que seguro que andan mejor que yo en altura. Quizás les va a faltar técnica, pero empezamos a estudiar este proyecto hace ya un año y llevan un par de meses practicando con unos sherpas amigos.

- Van a hacer un documental, pero también hay detrás un proyecto de emprendimiento, ¿no es así?

- Sí, se va a filmar todo. Estamos hablando de una zona muy alejada a la que hoy en día el turismo no llega. Todo el mundo que hace un trekking se va al Annapurna o al campo base del Everest. Un porcentaje importante de los ingresos de Nepal viene del turismo y por eso queremos que estas cuatro chicas lideren la primera agencia de trekking de la zona.

- Usted ha escalado los 14 ochomiles y las mujeres de esta zona de Nepal no pueden subir a las montañas que están al lado de su casa, ¿qué se le pasa por la cabeza?

- Que somos unas privilegiadas porque decidimos lo que nosotras queremos. Yo decido escalar, pero allí deciden por ellas. A los 14 años les preparan la boda con un señor que no conocen, y a los 15 ya se quedan embarazadas.

- Esta expedición también es importante para usted, porque se va a alejar de su hijo, ¿cómo lo lleva?

- Esta vez va a ser más duro. Estaré un mes fuera, pero la vida sigue y esto a mí me apasiona. Mi hijo es aún pequeñito, pero espero que lo entienda cuando sea mayor.

Historias difíciles de entender

Las cuatro chicas nepalíes que acompañarán a Edurne Pasaban tienen entre 19 y 26 años. Y aunque la alpinista vasca las va a conocer personalmente ahora ya sabe algunas de las historias tan duras que hay detrás. «Una de las chicas tiene otras tres hermanas. Sus padres no tuvieron ningún varón y por ello a la madre le han discriminado en el pueblo. Su marido se ha casado con otra señora para que le dé un hijo. Y otra procede de una familia muy pobre, huérfana de padre desde los 3 años», relata Pasaban. Aún así, la alpinista extrae el lado positivo de esas historias «porque ellas han decidido que pueden impulsar ese cambio que es tan complicado porque tienen creencias muy arraigadas«. Por eso mismo, Edurne Pasaban es consciente de que habrá mujeres que nos apoyarán «y otras que estarán en contra nuestra».

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