Edurne Pasaban: «Es increíble cómo viven algunas mujeres en el siglo XXI»

Edurne Pasaban y las cuatro chicas nepalíes que le acompañaban en la expedición al Saipal/Migueltxo Molina. Arena Comunicación
Edurne Pasaban y las cuatro chicas nepalíes que le acompañaban en la expedición al Saipal / Migueltxo Molina. Arena Comunicación

La alpinista guipuzcoana regresa de su expedición a una recóndita región de Nepal con el convencimiento de que hay que incidir en la educación

M. VARGAS

Edurne Pasaban acaba de regresar de una expedición en el Himalaya en la que ha primado el componente social frente al deportivo. De hecho, la meta de alcanzar la cima del monte Saipal (7.031 metros) con cuatro chicas nepalíes no se ha conseguido, pero sí el objetivo de visibilizar la situación de desigualdad de las mujeres de esta recóndita zona del Nepal.

El 13 de octubre, la alpinista guipuzcoana regresó a la mítica cordillera, llamada en esta ocasión por un reto diferente, el de contribuir a un cambio social en una comunidad constreñida por las costumbres religiosas. «Tenía conocimiento de lo que nos íbamos a encontrar, pero me ha sorprendido que era lo que nos habían contado y mucho más», asegura.

A Edurne Pasaban ya le habían informado de que las mujeres de la región de Saipal no son valoradas en la comunidad y que siguen estando sometidas a la tradición chaupadi, que consiste en aislar a la mujer en una chabola cuando tiene la menstruación. «Y ves que esto sucede en todas las casas y con todas mujeres». Por ello, a la alpinista, que conoce bien Nepal, le parece «increíble que en el siglo XXI vivan de esta manera».

Las mujeres de la región de Saipal son aisladas cuanto tienen la menstruación

El hecho de ser una zona remota «a la que no han ido occidentales y donde no tienen contacto con el exterior» hace que no tengan referentes de cómo vive la gente en otras regiones. Y aun así, Edurne reconoce que «todo el valle sabía por qué estábamos allí y por qué queremos comenzar este cambio y tampoco les parecía mal. Pero, sobre todo, las mujeres nos confesaban que no querían que sus hijas tuvieran la misma vida que ellas».

Las cuatro chicas nepalíes de esta expedición eran las verdaderas protagonistas e impulsoras del cambio. «Deben ser referentes y demostrar que se puede vivir de otra manera, que se puede escalar una montaña». La motivación que trasmitían hacía ver que, verdaderamente, quieren avanzar y transformar esas costumbres ancestrales. «Han estado muy ilusionadas, empezando por el hecho de salir de casa y convivir y porque saben que esto es importante para ellas».

Educación en la escuela

Edurne reconoce que esta expedición ha sido solo el primer paso de un gran trabajo a realizar en la comunidad de Saipal. «Hay que incidir en la educación e insistir en las escuelas de la zona, hacerles entender por qué las mujeres tenemos la regla y otras muchas cosas básicas que desconocen».

La expedición se ha filmado con el objetivo de hacer un documental que sería presentado la próxima primavera para dar a conocer la realidad de las mujeres nepalíes, pero también como reclamo natural. «Hay un proyecto para que las chicas lideren la primera agencia de trekking y por eso queremos dar visibilidad a esta zona desconocida», cuenta Edurne.

Hay un proyecto para que las chicas lideren la primera agencia de trekking de la zona

Tras haber constatado la realidad de desigualdad de estas mujeres, la alpinista vasca está satisfecha porque considera que se ha dado un paso importante para el cambio. Respecto a la ascensión, reconoce que «es una montaña muy complicada. Hasta hace poco, el Gobierno no permitía escalar la cara sur, que es por donde íbamos nosotras, porque dicen que es la morada de una diosa hinduísta». Por ello, no se tiene mucho conocimiento de la montaña. «Pero las chicas han alcanzado los 5.400 metros cuando no habían escalado nunca antes». La ascensión continúa ahora en la educación y en la escuela.

Homenaje del Instituto de la Mujer

Recién llegada de Nepal, Edurne Pasaban recibió esta semana un homenaje por su trayectoria deportiva. En el acto de entrega de los premios Lilí Alvarez al periodismo deportivo, el Instituto de la Mujer reconoció la gran gesta de Edurne, haber sido la primera mujer en ascender los 14 ochomiles. Aunque de esta proeza han pasado ya ocho años, la alpinista vasca reconoce que sigue agradeciendo estos homenajes. «Creo que me hace más ilusión ahora que antes. Es muy bonito que se acuerden de mi trayectoria y que también se reconozca esta última expedición».

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