Bádminton

Carolina Marín quiere volver a gritar de alegría

Carolina celebra un punto durante la final de Rio 2016. /REUTERS
Carolina celebra un punto durante la final de Rio 2016. / REUTERS

Regresa tras superar una grave lesión y debe lograr los puntos necesarios para luchar por el oro en Tokio: «No firmo el bronce ni la plata, nuestro objetivo es el oro en los Juegos Olímpicos»

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

«Ahora la gente ya sabe lo que es un volante», dice con una sonrisa. Hasta que Carolina Marín emocionó a millones de españoles las normas del bádminton eran casi desconocidas en un país que apenas tenía 7.000 licencias en ese deporte. A base de éxitos colocó el foco sobre un deporte con millones de seguidores en el sur de Asia (China, Tailandia, Malasia, India, Corea del Sur, Japón e Indonesia).

Y es que si ser triple campeona del mundo, cuatro veces campeona de Europa y campeona olímpica son logros al alcance de muy pocas personas, lograrlo en bádminton sin ser asiática es algo casi imposible. Hasta que llegó ella, una onubense con una determinación absoluta, que empezó a jugar con 8 años porque una amiga la animó y no ha parado hasta convertirse en una leyenda del volante.

En el gran día de su carrera, cuando se convirtió en la primera no asiática que lograba el oro olímpico en bádminton, 2,5 millones de españoles (con un impresionante 22,6% de share) la vieron colgarse el oro en directo por televisión.

Carolina, celebra el oro en Río
Carolina, celebra el oro en Río

Una pionera, como en su día lo fueron Severiano Ballesteros, Ángel Nieto o Francisco Fernández Ochoa. Algo que hace años nunca nadie hubiese imaginado. «Era muy mala», confiesa cuando echa la vista atrás. No oculta que perdía los partidos y a veces los nervios al punto de romper raquetas de la frustración. «He tenido siempre muy mala leche, con mucho carácter. Siempre he odiado perder, incluso con mi abuela al parchís».

«He tenido siempre muy mala leche, con mucho carácter. Siempre he odiado perder, incluso con mi abuela al parchís»

Su sonrisa no delata que lleva meses de trabajo para recuperarse de la lesión en el ligamento cruzado de la rodilla derecha que sufrió el pasado 27 de enero durante la final del Indonesia Open. «Ha habido momentos complicados en estos siete meses, pero me esperaba que fuera a ir peor; que pasase más dolor. Pero dolor no he pasado mucho. Claro que alguna vez cuando me flexionaban la rodilla, pero luego en los entrenamientos no tanto. La pierna ya ha recuperado su nivel muscular y mi rodilla está respondiendo muy bien. Sólo puedo sacar cosas buenas de este proceso, ya que me ha hecho mejorar muchos aspectos tanto a nivel personal como a nivel deportivo. Espero ser incluso mejor que antes»..

Siempre en plural

Aunque es un deporte individual, Carolina siempre habla en plural y de «equipo», porque incluye a Fernando Rivas, una figura decisiva en su vida y que no es un simple entrenador; Guille, el preparador físico; y María, su psicóloga, «con la que hablo todos los días» y que le ayudó a superar el shock inicial. «No me lo quería creer. Se me pasaron muchas cosas por la cabeza, el tiempo fuera de las pistas... lloré todo lo que tenía que llorar en la clínica, pero según salí ya pensé en cómo lo tenía que afrontar, de otra manera, para poder llegar a los Juegos Olímpicos», comenta rememorando la de horas que ha pasado en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid.

Su capacidad mental es casi superior a su juego. «He estado trabajando mucho el nivel emocional: intentar controlar mis sentimientos para que no afloren emociones negativas y de frustración. Hemos buscado desarrollar más la paciencia, tomarme las cosas con más calma siendo consciente de que no se pueden adelantar los procesos».

«Me va a costar asumir que jugadores de menor nivel me puedan ganar ahora, la competitividad la sigo teniendo dentro de mí por muy lesionada que haya estado. Hay que saber cómo perder y cómo ganar. Hay que aprender de las victorias y de las derrotas».

Carolina, al igual que Fernando, aprovecharon para incluir nuevas formas de entrenamiento: «Es verdad que hemos empleado muchas cosas. Hace un par de semanas estuvimos entrenando en Sierra Nevada porque en la altura cambia la velocidad del volante. Creo que me he adaptado de la mejor forma posible, aunque al principio de la lesión hubo momentos duros porque me sentía algo inútil. Ha sido como un volver a empezar. Además, hemos entrenado cosas nuevas que ahora hay que poner en práctica durante la competición».

Carolina es atendida hace unos días en el pabellón que lleva su nombre en Huelva
Carolina es atendida hace unos días en el pabellón que lleva su nombre en Huelva

Con la llegada de septiembre se ha marcado dos retos: iniciar un curso superior en dietética y nutrición y volver a competir... como primer paso para su objetivo real, que son los Juegos de Tokio. Este proceso se lo ha tomado como un aprendizaje, en el que ha logrado sobreponerse a otro obstáculo y, sobre todo, «a desarrollar la paciencia, algo complicado para mí porque soy una persona muy nerviosa y activa».

«Las dos mejores japonesas están la número uno y dos o tres. Cada una de las rivales quiere ese oro, voy a competir en Japón, uno de los países más fuertes de bádminton de Asia y voy a jugar contra las mejores del mundo. Espero ser yo una de ellas pronto» CAROLINA MARÍN

No para quieta y entre risas dice que visualiza un gran futuro por delante: «Yo creo que no tengo límite (ríe). Quiero construir una casa sin techo y esperamos que sea con un futuro largo y que venga con muchos títulos».

De hecho, no oculta que ahora volverá a competir aunque el objetivo sea sumar partidos para volver al mejor nivel. «me va a costar asumir que jugadores de menor nivel me puedan ganar ahora, la competitividad la sigo teniendo dentro de mí por muy lesionada que haya estado. Hay que saber cómo perder y cómo ganar. Hay que aprender de las victorias y de las derrotas».

Recuperar puntos para ir a Tokio

Se toma los retos con paciencia aunque no oculta que hay dos fechas marcadas en el calendario: Tokio 2020 y el Campeonato del Mundo de 2021 que se disputará en Huelva, en el Palacio de los Deportes que lleva su nombre. «Cuando vuelva a competir aparecerá una Carolina diferente, más fuerte físicamente, mentalmente, con varias mejoras en el aspecto del juego. No firmo el bronce ni la plata. Nuestro objetivo es conseguir el oro en los Juegos Olímpicos ( del 24 de julio al 9 de agosto)», recuerda.

Carolina celebra su oro en el Mundial de 2015
Carolina celebra su oro en el Mundial de 2015

Pero primero debe clasificarse. «Las dos mejores japonesas están la número uno y dos o tres. Cada una de las rivales quiere ese oro, voy a competir en Japón, uno de los países más fuertes de bádminton de Asia y voy a jugar contra las mejores del mundo. Espero ser yo una de ellas pronto», dijo al recordar el Mundial de Basilea.

Casi no tiene margen de error ya que, al no haber competido desde enero, tienen cero puntos en el 'ránking'. «Tenemos cero margen de error; no tenemos posibilidad de equivocarnos. Ahora no tenemos puntos en nuestro casillero y toca ir compitiendo para ganar puntos. Tenemos un plan bastante flexible, según vayamos consiguiendo los puntos organizaremos el calendario. Hemos calculado que de aquí al 9 de julio, que es la fecha límite para los cabezas de serie en los Juegos, podemos estar entre los 10 primeros. Aunque claro que será muy difícil», insistía Fernando Rivas en '123 aCorrer Santander Talks'.

«Tenemos cero puntos en el ránking del año por lo que tenemos cero margen de error y tendremos que estar muy atentos para conseguir la clasificación para los JJ.OO de Tokyo» fernando rivas

Carolina se muestra confianza en conseguirlo. «Puedo porque pienso que puedo», es su lema, el que lleva a todas partes incluso en sus camisetas de entrenamiento. «Es extrapolable para cualquier tipo de persona, de trabajo y de vida. Para un deportista, para alguien que lucha contra una enfermedad o para el que busca conseguir un sueño. Yo lo llevo en mi ámbito, que es el deporte, pero lo podría utilizar cualquier persona».

Las claves

A los 8 años por una amiga. Laura le animó a probar. «Ella no sabía ni lo que era». A los dos días ya se compró una raqueta.

A Madrid con 14 años. Se fue al Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Ahora, desde la lesión, ha vuelto a vivir allí.

Pionera. Primera no asiática en ser oro olímpico en bádminton. Ese día 2,5 millones de españoles (con 22,6% de share) la vieron colgarse el oro en directo.

Gravísima lesión. Rotura de ligamento cruzado de la rodilla derecha el pasado 27 de enero en la final del Indonesia Open.

Una cabeza privilegiada. «Trabajo mucho el nivel emocional: intentar controlar mis sentimientos para que no afloren emociones negativas y de frustración. Es vital desarrollar más la paciencia»..

El otro reto tras Tokio. El Campeonato del Mundo de 2021 que se disputará en Huelva, en el Palacio de los Deportes que lleva su nombre.

Palmarés destacado

AÑOCOMPETICIÓNLOGROLUGAR
2014Campeonato del mundoORODinamarca
2014Campeonato de EuropaORORusia
2015Campeonato del mundoOROIndonesia
2016Campeonato de EuropaOROFrancia
2016Juegos OlímpicosORORío de Janeiro
2017Campeonato de EuropaORODinamarca
2018OROChina
2018Abierto de ChinaPRIMER PUESTOPekín
2018Campeonato de EuropaOROEspaña

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