Mi vida y el ultrafondo

Ziortza Villa./ROBERTO ARNAIZ
Ziortza Villa. / ROBERTO ARNAIZ
ZIORTZA VILLA

Cuando el ultrafondo me encontró descubrí una especialidad cruel y maravillosa a partes iguales. El ciclismo de larga distancia ha sobrevivido al tiempo en el silencio. Se trata de una especialidad minoritaria en continuo crecimiento donde la experiencia es una cualidad fundamental para sobrevivir al límite y poder seguir avanzando.

El deporte te desnuda y la soledad a la que te enfrenta es una oportunidad para conocer en profundidad tu verdadera esencia. Durante los años en los que he ido forjándome como deportista de ultrafondo he aprendido a superar la adversidad que se presenta en todas las formas posibles. Poder recorrer grandes distancias buscando el infinito con el único motor de mi propia fuerza me ha brindado una satisfacción indescriptible. Desafiar constantemente el límite y aprender a utilizar los recursos para poder mantenerme en él es una experiencia vital apasionante. En ese extremo al que te llevan las largas horas sobre la bicicleta uno se descubre porque al fin de al cabo creo que uno se comporta en el deporte como lo hace en la propia vida.

Actualmente soy profesional del ciclismo aunque tengo que ganarme la vida de otra manera. Poder rendir al máximo nivel en cualquier ámbito de la vida es una apuesta al todo. El deporte femenino cada vez goza de mejor salud pero aun no genera un espectáculo capaz de poder darnos de comer a la mayoría. Vivimos en una sociedad donde parece que los pasos a seguir son como los capítulos de un libro de instrucciones. En el caso de las mujeres pienso que aun el orden y el ritmo con el que han de seguirse estos pasos es aun si cabe más estricto. Hacer lo que la sociedad espera de ti, cumplir el rol ancestral y si es posible no alejarse demasiado del rebaño.

En este contexto, el deporte de elite es difícil de justificar en mujeres en edad de merecer y más si cabe si tenemos en cuenta que en la mayoría de los casos se trata de una actividad no remunerada. Considero que esto es un hándicap importante para seguir abriendo camino pero también enfrentarse a ello puede ser una manera de demostrar que un mundo mas igualitario es posible. 

En mi caso, me siento realmente afortunada por hacer lo que me hace feliz y creo que en definitiva es lo que le da sentido a todo. La pasión es una fuerza indomable e invertir tu tiempo y tu esfuerzo en aquello que te hace sentir es realmente reconfortante. 

Creo que el deporte femenino al igual que la especialidad de ultrafondo dentro del ciclismo ha aprendido a brillar en la oscuridad. Ahora y gracias a los medios de comunicación las mujeres deportistas tenemos mayor visibilidad y eso hace que los niños y las niñas pueden crecer con ejemplos de ambos géneros. Ha llegado el momento de que las mujeres deportistas apostamos y mediante nuestro ejemplo reforcemos la igualdad en derechos y oportunidades que nos pertenece. Ahora el movimiento es imparable y creo que en un futuro no muy lejano el deporte femenino profesional será una realidad y me enorgullece ser parte de este proceso.