'Estamos todas bien', Premio Nacional de Cómic

Ana Penyas es la primera mujer en ganar el Premio Nacional de Cómic, certamen creado en 2007

'Estamos todas bien', Premio Nacional de Cómic
BEGOÑA PÉREZ SANCHO

Hace unos días el Ministerio de Cultura hacia público el título de la obra que había obtenido el Premio Nacional de Cómic de este año. Y saltaba la noticia, puesto que su autora era una mujer, la primera mujer en la historia de este galardón, la primera mujer en las doce ediciones que se lleva entregando desde 2007. Prácticamente los titulares de todos los medios abrían de la misma manera: «'Estamos todas bien', de Ana Penyas. Una mujer gana por primera vez el Premio Nacional de Cómic».

La autora se convirtió en el personaje del día, y no paró de dar entrevistas con respuestas como la que sigue: «Que hayan concedido por primera vez el premio a una mujer suena al año en que estamos. Parece que 2018 es el año de las mujeres en todas las instituciones, noto que hay algo general, pero no soy tan optimista: esperemos que sigan los cambios, pero veo que normalmente queda en lo mediático». Sin duda, este análisis que hace la propia autora lo pueden haber hecho otras personas pensando que ha habido algo de lo que se llamaba antes «discriminación positiva» hacia las mujeres. Sin embargo, hay otra forma de pensar las cosas y es preguntarse si en las once ediciones anteriores en que se lleva entregando este premio con 20.000 euros de dotación pública anual, no había ninguna obra realizada por una mujer que mereciera ganarlo, porque que eso ocurra, también puede entenderse como discriminación negativa hacia las mujeres y, sin embargo, ese hecho nunca se ha tenido en cuenta.

Otro aspecto importante además de considerar quién es al autor/a, es analizar quienes protagonizan la historia, y aquí de nuevo la realidad se impone. En estas doce ediciones, es la segunda vez (la primera fue el año pasado con 'Lamia' de Rayco Pulido) en que la o las protagonistas de la misma son mujeres. En la mayoría de las ediciones anteriores el protagonista era uno o más hombres y en el resto, el protagonismo se repartía entre hombres y mujeres. Este tema, tampoco se ha analizado en los medios, pero es crucial. El mundo del cómic está viviendo en los últimos años una auténtica revolución en cuanto al aumento de número de autoras, de personajes protagonistas femeninos, de lectoras, de volumen de ventas de obras hechas por mujeres, de presencia en internet y redes sociales; y de cantidad, variedad y calidad de materiales hechos por ellas. Por tanto, tampoco tendría que ser tan raro que todos estos cambios se vieran reflejados a la hora de recibir premios importantes como este.

Respecto al propio cómic 'Estamos todas bien', hay que decir que tiene una trayectoria consolidada. Recibió el premio FNAC-Salamandra, que se concede a un proyecto original de cómic (en donde se presenta la idea y unas cuantas páginas que muestran el estilo y se esboza cómo será la obra). En su convocatoria compitió con más de cien propuestas hasta ser la elegida. El premio consiste en 10.000 euros, la publicación de la obra una vez terminada en la editorial Salamandra y la presentación con el autor/a y exposiciones del material original en las distintas tiendas FNAC. Probablemente sea el galardón que por su dotación económica y por las posibilidades de publicación y difusión más ayude a la creación de cómic. Dicho galardón lleva concediéndose desde 2008, un año más tarde que el Nacional de Cómic y, en este caso, si se puede decir que ha tenido mucho más en cuenta la autoría femenina. Cuatro de las ediciones ganadoras han sido para autoras y en un quinto caso la autoría se repartía a cuatro manos entre una autora y un autor. Ni que decir tiene que ello ha repercutido claramente en el volumen de protagonismo femenino en las historias.

Ana Penyas también consiguió por 'Estamos todas bien' el Premio al Autor/a Revelación en el Salón Internacional de Cómic de Barcelona (con una dotación económica de 3.000 euros) en abril de este año. Sin duda, el Festival de Cómic más importante de España. Porque otro dato relevante sobre esta obra es que se trata de una ópera prima.

Resulta importante que los premios vayan acompañados de dinero y más en el cómic, un medio maravilloso, donde tristemente poca gente se puede ganar la vida y en que un gran número de magníficos trabajos se hacen literalmente por amor al arte. El dinero, además, ayuda a prestigiarlos. Tiene más valor un galardón en metálico que uno honorífico.

Yendo ya al contenido de la obra en cuestión, en palabras de la propia Ana Penyas sobre su cómic, en el cual las protagonistas son sus dos abuelas, Maruja y Herminia, dice: «Para mí esta obra supone poner el foco en las mujeres de una generación concreta que ha estado muy atravesada por el franquismo, en mujeres que han vivido dentro de las casas cuidando de los demás y haciendo este trabajo invisible. Es una reivindicación de su papel en la Historia, porque este olvido sigue estando presente en la generación actual, donde la gente mayor se ve menos, las mujeres mayores todavía menos y eso teniendo en cuenta que hay una población envejecida. Es una realidad olvidada».

«Estamos todas bien» es una obra deliciosa, llena de matices y detalles, con poco texto, en que las viñetas se miran y se remiran por tanto como nos cuentan. En donde asistimos al pasado y al presente de estas dos mujeres mayores, actualmente con dificultades de salud y desgraciadamente solas en sus casas (como tantas otras mujeres de su edad) después de haberse dejado la vida cuidando a los demás. Esas viñetas sin texto son una metáfora del silencio en que viven Maruja y Herminia, roto por las llamadas de teléfono o las visitas de sus hijos/as y su nieta Ana, que les va sonsacando sus relatos de vida con los que tejer este cómic. La otra forma de romper el silencio es con la televisión, compañera habitual de las ancianas. En los momentos en que sí hay diálogo con los familiares o con vecinas con quienes se relacionan, los dichos y las formas populares de hablar de estas mujeres son tan entrañables que nos arrancan más de una sonrisa. Nada mejor para terminar y para animar a leer este cómic que una conversación entre la abuela Maruja y su nieta Ana:

- Pero ¿Y qué es lo que me querías preguntar?

- Pues sobre tu vida, quiero escribir una historia sobre mis abuelas.

- ¿Y por qué no escribes mejor una historia de amor?

- Es que historias de amor hay muchas, pero de abuelas no.

- Es verdad, tienes razón.