Liga Iberdrola

Rubiales abre una guerra con Tebas por la Liga femenina

Nekane pugna por un balón en el duelo celebrado en San Mamés ante el Atlético de Madrid. / E. C.

La Federación presenta una competición alternativa a la actual que sería la única que daría acceso a la Champions

Beatriz Garnández
BEATRIZ GARNÁNDEZ

Nueva guerra entre Rubiales y Tebas, ahora por la Liga femenina. La Federación (RFEF), en una reunión a la que asistió Aitor Elizegi, presidente del Athletic, aprobó ayer la creación de un nuevo modelo de competición para la próxima temporada. El borrador tiene que ser aprobado en la asamblea extraordinaria de abril. El organismo que dirige el exjugador pretende «revolucionar» el fútbol femenino -así al menos lo aseguraron ayer- con un sistema en el que existirían dos divisiones. La principal, una categoría Élite con 16 equipos; y una segunda, llamada Promesas, que daría cabida a un máximo de 32 plantillas repartidas en grupos territoriales. Esta segunda división debería disputar primero un sector entre clubes de la misma zona y, luego, una fase de ascenso y descenso.

La idea es poner en marcha esta competición el próximo curso, lo que obligará a los clubes a elegir entre seguir con la actual Liga Iberdrola o cambiarse a la que propugna la Federación. Rubiales se ha guardado una carta para presionar a los equipos: la suya sería la que diera acceso a competiciones internacionales organizadas por la UEFA. Un caramelo al que, en principio, no estarían dispuestos a renunciar clubes como el Barcelona y el Atlético. La polémica está servida.

La Federación defendió su propuesta por la necesidad de «liderar las competiciones del fútbol femenino en España», según aseguró Andreu Camps, secretario general de la entidad. El dirigente quiso recalcar que «la Liga Élite será la máxima competición oficial y será la que clasificará para la Champions». «La Liga Iberdrola podrá existir. No quitamos una competición por otra, creamos un modelo nuevo. Los clubes se inscribirán voluntariamente», añadió en un intento infructuoso de negar que el proyecto sea un ataque directo a la competición que controla Tebas. Camps llegó incluso a afirmar que no verían con malos ojos que Iberdrola fuera el esponsor de la competición que apadrina la Federación.

La propuesta

Dos divisiones
Habría una competición Élite, con 16 equipos, y una segunda división -se llamaría Promesas- con 32 conjuntos repartidos en grupos territoriales.
Medidas para las jugadoras
La Federación propone profesionalizar la competición, limitar el número de extranjeras e impulsar las licencias para que sea el deporte más practicado por las mujeres -ahora lo es el baloncesto-. También se concederán subvenciones para las mujeres que sean madres.
Ayuda económica
Rubiales se comprometió a crear un fondo con un mínimo de 2,5 millones para repartir entre los clubes que tomen parte en esta competición.

De aprobarse esta propuesta habría dos competiciones paralelas y quedaría por ver si Iberdrola, el patrocinador principal de la máxima categoría del fútbol femenino, también decide apostar por la nueva competición.

Límite de extranjeras

Entre los objetivos de la Federación destacan cuatro como ejes principales: dar el máximo apoyo al fútbol femenino para mantener el buen nivel de las selecciones en competiciones internacionales y dotarlas de un plan estratégico para mantener su proyección; que en un plazo máximo de seis años el fútbol sea el deporte con más licencias femeninas de España -ahora es el baloncesto-; profesionalizarlo con diferentes mecanismos de ayudas; y fijar unas líneas para colaborar con los clubes. Por otro lado también se habló sobre la opción de fijar un número mínimo de jugadoras que procedan de la base, limitar el número de extranjeras, fijar un salario mínimo en función de la categoría y crear un fondo de garantías para las futbolistas.

«Tratan de dinamitar el fútbol español», asegura un sindicato

El sindicato Futbolistas ON emitió un comunicado en el que acusa a la Federación de intentar «dinamitar el fútbol español». «La creación de una competición paralela a la Liga Iberdrola supone no solo dar al traste con todo lo que se ha avanzado durante cinco meses en las negociaciones del primer convenio colectivo sino que pone en peligro la viabilidad del fútbol femenino español ahora que empieza a crecer», asegura la plataforma. Además, la central reconoce que «dividir nunca es una buena idea y si algo demandan precisamente los futbolistas es unidad y respeto».

El máximo organismo del fútbol también expone que se apoyará más económicamente a los clubes que fomenten su sección femenina y que un número mínimo de jugadoras deberán tener contrato de trabajo en cada una de las divisiones. La RFEF garantiza que el nuevo modelo aportará ayudas a la maternidad de las jugadoras y al Fondo de Garantía Salarial. De hecho, existe un compromiso previo de aportar un mínimo de 2,5 millones de euros para los clubes.