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Pauleta: «Todas las chicas deberían jugar con chicos para curtirse»

Pauleta: «Todas las chicas deberían jugar con chicos para curtirse»
EFE

La gallega, convertida en un referente del Benfica femenino, recuerda lo duro que fueron sus inicios debido al machismo

CARLOS GARCÍA

La futbolista gallega Paula Domínguez 'Pauleta' (Oriunda de la Redondela, 1997), convertida en un referente del Benfica femenino luso, equipo que ha anotado una media de 16 goles por partido en la Liga y no ha encajado ningún gol, sostiene que «todas las chicas deberían jugar con chicos para curtirse».

La futbolista, natural de la ciudad gallega de Redondela, recuerda los duros que fueron sus inicios debido al machismo. Pauleta tuvo que escuchar desde las gradas comentarios del tipo «¿cómo juega esa de titular?» o «métele mano», cuando militaba en la Escuela de Fútbol Base de Redondela, donde competía con chicos para ganarse un puesto en el once inicial. Sin embargo, asegura, en el vestuario no tuvo malas experiencias porque los compañeros «te aprecian y te tratan igual».

La jugadora dio un salto de calidad hace dos años, cuando fichó por el Braga portugués, conjunto que aspira cada año a ganar la Liga de Portugal. El pasado verano fichó por el Benfica, que ha apostado por el fútbol femenino en el último año y decidió arrancar esta temporada desde la 2ª División con un equipo formado por futbolistas de gran nivel, muchas de ellas internacionales con Brasil, entre las que figura Darlene, que fue fichada procedente del Zaragoza.

Pauleta, uno de los «fichajes estrella», se mueve en el terreno de juego como medio defensiva, por eso tiene como referente al centrocampista del FC barcelona Sergio Busquet, y su objetivo no es otro que el de «dar equilibrio al equipo».

Paula Domínguez, que comenzó a jugar al fútbol con 6 años, argumenta que el éxito y el futuro del fútbol femenino pasa por una apuesta por la cantera, «algo que está haciendo el Benfica». «El boom que vive el fútbol femenino a nivel internacional sólo se mantendrá si se apuesta por la formación del fútbol base», insiste. El fútbol femenino empezó a coger fuerza «ya hace mucho tiempo, pero la gente no quería verlo». Para la centrocampista, «el deporte es el mismo, sólo cambia el sexo», explica.

Al igual que el resto de compañeras del Benfica, ella es una futbolista profesional, aunque dedica la mayoría de las tardes a sus estudios universitarios de química. El deporte le da para vivir, aunque las diferencias con el fútbol masculino profesional son muy grandes, ya que cuando un futbolista profesional concluye su carrera «tienen la vida resuelta y nosotras nos tenemos que buscar la vida», por eso está estudiando en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Lisboa, donde, hasta la fecha, aprueba todo con buenas notas. Los salarios son, de momento, cuestión tabú, ya que el club no les permite hablar de esa cuestión, ni tampoco desvelar si tienen o no cláusula de rescisión.

La futbolista gallega está encantada con su primer año en Lisboa, formando parte de un proyecto muy ambicioso donde el secreto de los resultados que están logrando se basa en «no bajar la exigencia» diaria en los entrenamientos. Como profesionales, entrenan todos los días alrededor de dos horas y algunas tardes también hacen sesiones de gimnasio.