El día que el fútbol femenino vasco desafió al machismo en época de Franco

Integrantes del equipo en el estadio de Ipurua. /Segundo Varela Petite
Integrantes del equipo en el estadio de Ipurua. / Segundo Varela Petite

Un grupo de chicas de Eibar y Ermua logró jugar en el campo reservado para el equipo masculino en 1971

Itsaso Álvarez
ITSASO ÁLVAREZ

Participa

«Éramos una cuadrilla de chicas a las que nos gustaba mucho el deporte y jugar al fútbol. La mayoría estudiantes del colegio La Merced. Disputábamos partidillos en la calle con los chicos y también en la playa de Deba. Entonces me empeñé en que teníamos que lograr pisar un gran estadio como el Ipurua, el campo de la Sociedad Deportiva Eibar, reservado solo a los jugadores, varones, profesionales. Así que fuimos varias del grupo un montón de veces a pedírselo a Antonio Corral. Él había sido entrenador del equipo masculino y por aquel entonces era directivo. Lo mismo nos presentábamos en su oficina que en la tienda de ropa de caballero que tenía, Confecciones Corral, y que todavía hoy regenta su hijo, Alberto Corral. Nos daba largas pero, al final, le caímos en gracia y, a base de darle la chapa, intercedió y nos dejaron el campo. Cogimos de entrenador a uno de la cuadrilla, Mikel Iceta, un chaval que acababa de fichar por el Arrate, y llegamos a disputar varios partidos en Ipurua y otros en Elgoibar, Beasain, Markina... No había muchas facilidades para nosotras y por eso no duró mucho, dos o tres años. Jugando en Elgoibar conocí al que después fue mi marido, José Ángel Monje. Él estaba de linier y luego llegó a fichar por el primer equipo del Eibar, donde estuvo del 71 al 80. Era el único de por aquí que daba algo de dinero a los fichados».

El fútbol femenino en Europa

Seis países tienen más de 100.000 jugadoras
Inglaterra, Francia, Alemania, Holanda, Noruega y Suecia
Hay 2.853 futbolistas
Profesionales y semiprofesionales
52 países tienen una liga femenina
El número de selecciones en Europa, incluyendo las categorías inferiores, es de 233
Hay 17.553 entrenadoras cualificadas
en las federaciones nacionales y europeas
10.200 árbitras
dirigen partidos
44 federaciones
cuentan con comités de fútbol femenino

La eibarresa Marisa Gorrotxategi es la mujer que revive esta hazaña. Ella fue la capitana de aquel grupo de mujeres futbolistas, unas niñas de hecho, porque tenían entre 14 y 15 años, incluso doce alguna, que en el mes de marzo del año 1971, hace 48 años, desafió al machismo de la época y, vestidas con unos «atrevidos» pantalones cortos, hicieron historia en Eibar. «Mi hermano trabajaba en el taller de amortiguadores Récord y allí nos proporcionaron las camisetas. De los pantalones nos encargamos nosotras. Un pantalón corto negro lo conseguía todo el mundo, de nuestros hermanos o así», prosigue. Gorrotxategi explica que «el estadio estaba bastante lleno» y que el dinero de la entrada se destinó aquella vez «a las monjas de la Asunción, un convento que había en Eibar» en la zona donde hoy se encuentra una comisaría de la Ertzaintza. El equipo contrario estaba constituido por otras chicas de Ermua, «patrocinadas por otro taller». «Lo pasamos en grande», evoca Mercedes Garate, otra de aquellas jugadoras 'clandestinas', como llamaban en la época a las mujeres que jugaban al fútbol, o lo pretendían, «como los chicos». «Aquel cacho campo se me hacía larguísimo, no estaba acostumbrada a correr tanta distancia para pegar al balón. Encima era todo un barrizal. Pero ganamos. Y el público, para qué negarlo, era básicamente masculino. No éramos realmente conscientes de que estábamos haciendo una proeza, éramos unas chiquillas. Después supimos que el partido había sido prohibido por las autoridades de la época, estábamos en pleno franquismo y no estaba bien visto, pero que la directiva lo mantuvo», sostiene Garate.

Trabas institucionales

Sí, las chicas de Eibar fueron unas heroínas que trataron de defender la bandera del fútbol entre las mujeres. Precursoras, pioneras. Por más que las directrices internacionales abogaban por la igualdad en el fútbol, aquel año de 1971 la Real Federación Española de Fútbol había dejado bien claro que la modalidad femenina no le interesaba en absoluto. «No estoy en contra, pero tampoco me agrada. No lo veo muy femenino desde el punto de vista estético. La mujer en camiseta y pantalón no está muy favorecida. Cualquier traje regional le sentaría mejor», había dicho el presidente de la entidad, José Luis Pérez-Payá. Por suerte, a pesar de la oposición institucional y las trabas sociales de la época, los clubes de fútbol femenino empezaron a proliferar a lo largo y ancho de España. De la mano de un maestro de primaria muy emprendedor, Rafael Ruiz Muga, nació incluso la primera selección, un equipo de jugadoras que consiguió llenar estadios. «Había gente que nos insultaba, médicos que nos decían que no íbamos a poder tener hijos por jugar al fútbol. Pero eran muchos más los que nos animaban, aficionados que se acercaban para fotografiarse con nosotras, padres que nos manifestaban que querían que sus hijas jugasen así. Era una de cal y otra de arena, pero siempre nos quedábamos con lo bueno», indica la madrileña Conchi Sánchez Freire (Madrid, 1957), la líder de aquella generación. A ella el fútbol no le hizo millonaria, pero le permitió ganarse la vida hasta su retirada. 

Otro partido de las chicas.
Otro partido de las chicas. / Segundo Varela Petite

Aquellas jugadoras de Eibar no llegaron nunca a profesionalizarse, al menos en el fútbol. El equipo de las armeras, como se las apoda, no se ha hecho oficial hasta el año 2009. Hoy por hoy compite en el Grupo II de la Segunda División. Es verdad que les unía una causa común, el deporte, y «lo mismo jugábamos al fútbol, que al atletismo o al balonmano», subraya Almudena Urizar. Ella también fue una de las integrantes de aquel grupo. Años después estudiaría la carrera de Educación Física en Madrid y llegó a ser internacional de hockey hierba con el Athlético de Madrid y con la Real Sociedad, hasta dedicarse a la docencia. A Almudena le hubiera gustado vivir en el campo el abrigo de las 48.121 personas que asistieron el pasado 30 de enero al encuentro que de las leonas del Athletic con las chicas del Atlético de Madrid, todo un hito para el fútbol femenino. «Me pareció maravilloso. Detrás de ese campo lleno ha habido tantas mujeres y niñas con ganas de jugar al fútbol a las que les han dicho de todo y les han puesto mil obstáculos...», reflexiona. «Bilbao ha escrito un trocito de la historia de este deporte», señaló ese día la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en una nota de prensa.

Comparte estas impresiones Amelia Pintado, asentada en Alicante desde hace muchos años. Jugadora también de aquel Eibar-Ermua de 1971, ella es la única que conserva las fotografías de aquel partido.

En Ipurua el día del gran partido con el campo hecho un auténtico barrizal.
En Ipurua el día del gran partido con el campo hecho un auténtico barrizal. / Segundo Varela Petite

Las hizo Segundo Varela Petite, un fotógrafo de la localidad. Al rememorar aquellos días, no puede evitar emocionarse. «Le echamos lo que teníamos que echar en estas ocasiones, aunque suene muy vulgar y muy masculino. Éramos todas unas jatorras. Jugábamos al fútbol, sí, pero también íbamos al monte a por setas, andábamos en bici, corríamos juntas... Y teníamos las espaldas bien anchas para esquivar todos los insultos», advierte esta mujer que en abril cumplirá 63 años. «Ipurua no estaba como hoy. No había más que barro y unas tribunas, por llamarlas de alguna manera, donde se sentaba la gente importante. Recuerdo que cuando jugamos con las pelotaris de Markina, que hicieron su equipo, les metimos ocho goles. Pero nada más lejos de criticarlas, eran también unas campeonas como nosotras. Aúpa todas».

Homenaje en 2017 a las chicas que participaron en el encuentro de 2017.
Homenaje en 2017 a las chicas que participaron en el encuentro de 2017. / E. C.