«No tenemos pelotas pero sabemos usarlas»: comienza el Mundial de las reivindicaciones

El conjunto español antes de partir rumbo a Francia, donde peleará en su segundo Mundial. /EFE
El conjunto español antes de partir rumbo a Francia, donde peleará en su segundo Mundial. / EFE

Este viernes arranca la Copa del Mundo en Francia, torneo en el que Estados Unidos tratará de revalidar el título y en el que todas las selecciones tienen mucho que reclamar

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Ya no juegan a escondidas, ni pidiendo perdón o permiso. Ahora llenan estadios y levantan pasiones, con la misma fuerza con la que han luchado para poder seguir disfrutando del fútbol. Una rebeldía que ha recorrido el planeta, con la que las jugadoras siguen reivindicando su espacio y que ha llevado a muchos, hombres y mujeres, a asegurar que este será el año del fútbol femenino. Ya lo está siendo. Las fichas no paran de crecer, el profesionalismo se está instalando en cada vez más clubes, y contarán con el mejor escaparate posible para reivindicarse ellas mismas y su propio deporte. Y es que en dos días, este mismo viernes, arranca la Copa Mundial de fútbol femenino, el mayor torneo internacional de selecciones del planeta, que encumbrará al mejor combinado dentro de un mes, el próximo 7 de julio.

Una cita que se celebrará en Francia, en un total de 9 sedes, con 24 selecciones participantes. Un torneo que en el ámbito masculino apenas hace falta ni presentación. En este caso, será la octava vez que se dispute. Arrancó en 1991, tras comprobar la FIFA, institución que organiza el evento, cómo había progresado este deporte entre las mujeres en los años 80. Estados Unidos estrenó el palmarés, siendo la selección que más veces ha logrado el preciado botín, con tres campeonatos. El último fue en 2015, la pasada edición. Un cetro que no le ha eximido de sufrir el mismo tipo de discriminación que soporta el resto, llegando a presentar una demanda colectiva en un juzgado de Los Ángeles dirigida a su federación, reclamando un mejor trato ya que pese a sus logros, a los que también se unen cuatro oros olímpicos, cobran por sistema menos que los hombres, selección que a nivel mundial no ha llegado nunca a una final, clasificándose solo en la mitad de las ediciones disputada.

El combinado alemán es el que sigue a las norteamericanas en el ranking, gracias a sus dos Copas del Mundo, conseguidas de forma consecutiva en 2003 y 2007. Con ellas se repite la misma historia, por lo que recientemente editaron un vídeo en el que, entre otras cosas destacaban que jugaban por una nación «que ni siquiera se sabe nuestros nombres». También que por el primero de los ocho títulos europeos que atesoran les regalaron a cada una un juego de té. Ridículo. «No tenemos pelotas, pero sabemos usarlas», afirman. Un mismo mensaje que como un eco resuena en todos los lugares de mundo y que ha hecho propio hasta Ada Hegerberg, la actual Balón de Oro. La noruega ha renunciado a ir a la cita de Francia por la desigualdad que también reina en su país, pidiendo no solo mejoras en el aspecto económico sino en todos los medios y recursos que rodean a la selección femenina.

Un coche y primas

Un Mundial en el que habrá videoarbitraje (VAR) y una competición que hace ya algunas semanas había roto todos los récords, con más de 850.000 localidades vendidas y el aforo completo en varios de sus partidos, entre ellos la final. Lo nunca visto. De las 24 selecciones, dos serán debutantes: Jamaica y Sudáfrica. Esta última sorprendentemente es de las pocas que presume de medidas igualitarias ya que se equipo femenino percibirá las mismas dietas por objetivos estipuladas para la selección masculina.

Ante ellas, además de Alemania y China, se medirá en el grupo B España. El combinado nacional dirigido por Jorge Vidal se ha clasificado por segunda vez consecutiva, después de ser apeada a las primeras de cambio en Canadá en 2015, tras no lograr ni una sola victoria. Desde ese momento y hasta ahora han cambiado muchas cosas. Entonces recibieron como regalo antes de su partida una taza, en esta ocasión uno de sus patrocinadores principales les ha obsequiado a cada una de ellas con un coche. Su cara, en el momento de la entrega, lo decía todo. También cuando descubrieron que los asientos del avión en el que volaban -en vuelo regular, nada de chárter-, estaban personalizados, lo mismo que las puertas de las habitaciones en las que se alojan ya en el hotel de concentración de Deauville, una pequeña localidad al norte de Francia. Pequeños detalles que ponen de manifiesto que algo está cambiando.

 

También el hecho de que hace cuatro años negociaron primas por objetivos, pero fue en balde. Esta vez lo han conseguido, sin trascender la cuantía de las mismas. Unas jugadoras que han pasado de recibir 60 euros por acudir con la Selección a reclamar cada vez con la voz más alta, sin miedo, su espacio y su lugar, queriendo reivindicarse tanto dentro como fuera del verde. Y utilizarán el Mundial para ello, para demostrar su valía y para seguir luchando, para tratar de que esta competición impulse en España por fin la firma de un convenio colectivo que se lleva negociando desde el pasado año, y que ahora mismo se encuentra estancado. Entre sus peticiones, la búsqueda de una mínima igualdad en materia de derechos laborales, reconocidos de sobra desde hace décadas a los chicos. Un partido para el que todas las jugadoras de las 24 selecciones están preparadas para ganar.

Calendario del Mundial