Fútbol

Dzsenifer Marozsán, la campeona que no quería clases De danza

La capitana, en primer término, alzando el trofeo de la máxima competición continental. /REUTERS
La capitana, en primer término, alzando el trofeo de la máxima competición continental. / REUTERS

La capitana del Olympique, que acaba de levantar la Champions ante el Barça, venció el empeño de su madre para alejarla del balón

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

En la galaxia del balompié femenino brilla el Olympique de Lyon, y dentro de ese equipo una de las figuras es Dzsenifer Marozsán, la capitana que el pasado sábado alzó el trofeo de la Champions tras haber dado cuenta del Barça (4-1). Era la quinta vez que el intratable club francés se imponía en la máxima competición europea y la tercera consecutiva que Marozsán estaba en ese equipo triunfador. Nacida en Hungría, con doble nacionalidad alemana y criada en el Sarre, en la frontera con Francia, esta 'diez' talentosa, futbolísticamente precoz, cerró este fin de semana un ciclo en el que se mezclan lo deportivo y lo personal, y que se inició en 2016, cuando protagonizó dos acontecimientos cruciales en su carrera.

Uno fue ser medalla de oro olímpica en Río con la selección alemana femenina, combinado con el que ya había sido campeona europea sub'17 en 2008, campeona mundial sub'20 en 2010 y europea absoluta en 2013. El otro hito en su trayectoria fue mudarse en 2016 desde el Franckfurt, club con el que ya había ganado su primera Champions el año anterior, al Olympique, el potentísimo equipo en el que conoció, entre otras, a Ada Hegerber, la que sería primera Balón de Oro del fútbol femenino (2018). Con ella acaba de firmar ante el Barça una hazaña continental, ganar el título más importante tres veces seguidas, logro que ha elevado a Zidane y Cristiano Ronaldo a los altares con el Real Madrid.

Padre futbolista

Hegerber le marcó el sábado tres tantos a las blaugrana, pero fue Dzsenifer la que abrió el marcador con un gol que debió de tener un significado especial para ella, porque el escenario era el Ferencvaros Stadium de Budapest, la ciudad donde nació hace 27 años. Hija de Janos Marozsán –internacional de Hungría que jugó en el otro gran equipo de la capital, el Honved–, cuando éste futbolista quiso cerrar su carrera en 1996 en el Saarbrücke alemán, un tercera división de la principal ciudad del Sarre, se llevó a la familia consigo y la instaló al otro lado de la frontera, en la ciudad francesa de Forbach, donde el club germano alojaba a sus jugadores. Dzsenifer, o 'Maro', que es como se la conoce, tenía 4 años y un hermano de 9. Era, pues, la pequeña, pero su talento bastó para arrastrarlos a todos detrás de ella.

«Mis padres habrían deseado regresar a Hungría», declaró Dzsenifer a 'Le Monde'. «Pero mi hermano y yo queríamos quedarnos en Alemania con nuestros amigos. Finalmente, creo sobre todo que decidieron quedarse para asegurarnos un futuro mejor». 'Maro' construyó su porvenir desde los 6 o 7 años, con los primeros chuts. «Empecé siguiendo a mi hermano al campo de fútbol, pero al principio él no quería. Le daba bastante vergüenza que su hermana pequeña lo acompañara», relata la jugadora. Ella dejaba salir a su hermano solo y luego se unía a él. Su madre la apuntó a danza y piano para que olvidara el fútbol, porque ya había demasiados peloteros en la familia. Pero no hubo manera.

Con 14 años, en las filas del Saarbrücken, Dzsenifer fue la jugadora más joven en debutar en la Bundesliga femenina; y cumplidos los 15, la más joven en marcar un gol en esa categoría. Si los Marozsán tienen todos la doble nacionalidad húngara y alemana se debe a un entrenador que se ocupó de naturalizar a 'Maro' para que entrara en la selección germana sub'15 y la familia la siguió. Ahora capitana del combinado absoluto, Dzsenifer intenta volver a Hungría siempre que puede. Sus parientes viven cerca de Debrecen, pero ella va a veces a Budapest para meterle 4-1 al Barça.