Lucía García pide paso hacia la titularidad

Lucía García desborda por velocidad a la defensa de Alemania en el segundo partido del Mundial femenino./Efe
Lucía García desborda por velocidad a la defensa de Alemania en el segundo partido del Mundial femenino. / Efe

La delantera del Athletic es una de las protagonistas de España en el Mundial gracias a su talento y su valentía

Igor Barcia
IGOR BARCIA

En los dos partidos disputados hasta el momento en el Mundial, Jorge Vilda se ha encontrado con el mismo problema, ver a su selección por detrás en el marcador. Y tanto ante Sudáfrica como ante Alemania, el técnico apostó por la misma solución. Llamó a Lucía García y dio entrada a la delantera del Athletic para que con su velocidad, el desparpajo de sus 20 años y su capacidad goleadora tratara de cambiar el curso de ambos encuentros. La benjamina de La Roja aceptó el reto, y en ambos partidos se convirtió en la protagonista de las segundas partes. Frente a Sudáfrica fue decisiva en la remontada que se convirtió en la primera victoria de España en un Mundial, y este miércoles, frente a la todopoderosa Alemania, la jugadora del Athletic volvió a convertirse en un incordio para las experimentadas defensoras germanas y solo la falta de acierto de cara al gol impidió que la apuesta de Vilda por ella volviera a tener éxito.

Lo que ha quedado claro es que Lucía García (Barakaldo, 1998) no está acusando el debut en la mayor competición futbolística. Habitual en las categorías inferiores de la selección, Jorge Vilda no ha dudado en llevarla a Francia, donde está apostando por el juego vertical de la rojiblanca en una demarcación diferente, por la banda derecha, ubicación a la que se ha adaptado a la perfección. Frente a Sudáfrica, en el primer encuentro, no cesó en su empeño en desmarcarse, abrir espacios y rematar cada vez que tuvo ocasión. Permitió que jugadoras como Jennifer Hermoso tuviera más libertad de movimientos, provocó el penalti del 2-1 y como premio, logró estrenar su cuenta goleadora en un Mundial a los 20 años.

Y frente a Alemania sucedió lo mismo. Vilda volvió a situarla escorada hacia la derecha y España volcó el juego hacia su zona en busca de su velocidad. Lucía aportó una marcha más al equipo, pero se encontró con que el esfuerzo realizado por sus compañeras comenzó a pasar factura y las opciones de reencontrarse con el gol disminuyeron con el paso de los minutos.

En apenas dos encuentros, la asturiana de Pola del Pino y nacida en el hospital de Cruces ha dejado claro que es una baza fundamental en el prometedor grupo de futbolistas que maneja Jorge Vilda en este Mundial. Y que está preparada para asaltar una titularidad que el miércoles ocupó una Mariona Caldentey que no tuvo su mejor día, aunque la jugadora del Athletic mantiene el perfil discreto que asumió con su llegada a la selección. «Estoy aquí para aprender. Soy delantera, lo que se me pide es que marque goles y estoy feliz de estar en el Mundial y poder ayudar al equipo», afirmó Lucía tras su debut estelar en la cita tras la victoria ante Sudáfrica. «Me lo tomo así, pero me veo capaz de hacer cosas. Si el mister decide, yo voy a estar ahí para todo. El fútbol me ha dado ya la oportunidad de demostrar que puedo estar, que si trabajas y te esfuerzas puedes llegar».

La clave

20 años
tiene la delantera del Athletic nacida en Barakaldo, pero criada en el pueblo asturiano de Pola del Pino (Aller). A los 18 años llegó al Athletic, donde ha jugado 50 encuentros y ha marcado 25 goles.

Lo cierto es que el aprendizaje de la rojiblanca viaja a enorme velocidad en los últimos años. En 2015, cuando España debutó en el Mundial de Canadá, Lucía acababa de iniciar su carrera en Primera División a los 16 años con el Oviedo Moderno. «Me acuerdo de trasnochar para ver los partidos. Lo que no me imaginaba, de ninguna manera, es que yo jugaría el siguiente Mundial». Pero su crecimiento siguió por las categorías inferiores, donde fue campeona de Europa sub'17 y sub'19.

Después llegó el salto al Athletic, con 18 años donde esta temporada fue la máxima goleadora, con 13 tantos. Así que su presencia en el Mundial parecía más que justificada, algo que se confirmó mientras tomaba café con su compañera Erika Vázquez. «Ella me dijo que un Mundial es una experiencia única, que se vive pocas veces y que hay que pasarlo bien, que lo disfrute todo». Y en ello está la benjamina de la selección, el revulsivo de Jorge Vilda que pide paso hacia la titularidad.

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