El fútbol femenino pide paso en Argentina

El conjunto femenino del San Lorenzo ha hecho historia al profesionalizar su plantilla. /SAN LORENZO
El conjunto femenino del San Lorenzo ha hecho historia al profesionalizar su plantilla. / SAN LORENZO

Este año el país sudamericano estrenará una liga profesional para las futbolistas en la que todos los clubes deberán contar al menos con ocho jugadoras con contrato en sus filas

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

El país que ha visto nacer a Leo Messi o a Diego Armando Maradona, también al 'loco' Bielsa, ha tardado casi un siglo en dar un paso hacia adelante en lo que al fútbol femenino se refiere, dotándole recientemente del estatus profesional que merece. Todo ello a las puertas del Mundial de Francia, cita que arrancará el próximo 7 de junio y en la que Argentina participará por segunda vez en su historia.

Lo hará con un panorama muy distinto al anterior ya que el mismo mes en el que arranca la competición planetaria la Asociación de Fútbol Argentina ha prometido presentar su nueva liga profesional, para ellas, en la que los 16 clubes que pelearán por el título deberán contar al menos con ocho contratos en su plantilla. El primer equipo en ponerse al día ha sido San Lorenzo, que celebró hace apenas unos días la firma del primer contrato profesional en la carrera de dieciséis de sus futbolistas, el doble de lo impuesto por la AFA.

Todo ello gracias al ímpetu y al coraje de Macarena Sánchez, futbolista del San Lorenzo, quien prendió la mecha con una denuncia. 'Maca', como todos la conocen en su país, empezó a jugar al fútbol como cualquier otro niño, en una plaza cerca de su casa. Después de ver como sus amigos podían ingresar en escuelas de fútbol, tuvo que esperar hasta los 15 años para encontrar un lugar en el que poder entrenar. Poco después decidió irse de su ciudad, Santa Fé, para probar fortuna en Buenos Aires, en el UAI Urquiza. Tras siete años en el club, tiempo en el que alzó el título liguero en cuatro ocasiones, su entrenador le dio una mala noticia. Ya no contaba con ella. Al no tener contrato no tenía derecho a nada, ni a una indemnización, pero lejos de resignarse acudió a la Justicia para pedir amparo. «El palo en la rueda es el pensamiento retrógrado y machista que recubre el fútbol», aseguró Macarena hace apenas unos días.

Macarena Sánchez.
Macarena Sánchez. / AFP

Una lucha que dio la vuelta al mundo por las redes sociales, logrando el respaldo de infinidad de deportistas y futbolistas, hombres y mujeres. Una reivindicación que en principio no fue atendida por la Asociación de Fútbol Argentina, a la que no le quedó otra que terminar reconociendo la realidad y el avance imparable de los tiempos, prometiendo el pago de unos 530.000 euros anuales para ayudar a los equipos a pagar el salario de sus jugadoras.

Matices

Un nuevo escenario con el que el fútbol femenino en Argentina abandona poco a poco la precariedad en la que llevaba ya muchas décadas sumido. Las integrantes de la selección que lograron el billete para el Mundial de Francia cobran un sueldo, en pesos, menor a los cien dólares, como ya denunció la delantera Belén Potassa en Twitter. Están obligadas a buscarse un trabajo, que en muchos casos es realizando tareas de administración o de limpieza para el propio estamento que da sustento al combinado albiceleste.

Una selección que estuvo dos años sin entrenador. Sus jugadoras hicieron una huelga en 2017 reclamando «recursos básicos», como dinero para los viajes o un campo en el que poder entrenar con garantías. En un amistoso en Uruguay tuvieron que dormir en el autobús porque la AFA consideró que no era necesario reservar un hotel para ellas.

El combinado albiceleste celebrando la clasificación para el Mundial que se celebrará en Francia.
El combinado albiceleste celebrando la clasificación para el Mundial que se celebrará en Francia. / FIFA

Una profesionalización que ya ha desembarcado en Argentina, pero con muchos matices y limitaciones. Uno de los más importantes está en el aspecto económico. Y es que las integrantes de la máxima categoría femenina tendrán un sueldo básico, sí, pero será el mismo que el que recibe un futbolista de la Primera C, la última masculina.

Argentinas en España

En España juegan algunas de las integrantes más destacadas de la albiceleste, como Ruth Bravo, en el Tacón, o Estefanía Banini, centrocampista del Levante, a la que apodan 'la Messi', un apelativo que no le hace mucha gracia. «Ya es momento de que a las futbolistas nos reconozcan por nuestros nombres, ¿no?», declaró en una reciente entrevista publicada en el diario 'Clarín'. A los 5 años ya tenía claro que quería jugar al fútbol, pese a que sus padres intentaron que se decantara por otros deportes como el voleibol, el hockey o el baloncesto.

Hasta juveniles jugó con chicos, destacando siempre por su técnica y calidad. «Mis compañeros y los jugadores de los equipos rivales no tenían problema en que yo estuviera ahí, pero los padres de los otros gritaban '¡pero cómo te vas a dejar gambetear por una mujer, hijo!', relata. Antes de llegar a España estuvo en Chile y en Estados Unidos. No dudó abandonar su país ya que en Argentina no le daban la oportunidad de dedicarse a lo que más le gustaba en exclusiva.