Fútbol

La mitad de las futbolistas de élite no cobra un sueldo y el 31%, menos de 500 euros al mes

Lucía García, del Athletic, lucha por un balón en el partido disputado en San Mamés./LIGA IBERDROLA
Lucía García, del Athletic, lucha por un balón en el partido disputado en San Mamés. / LIGA IBERDROLA

Según estimaciones del sindicato AFE, sólo un 9% de las jugadoras de máxima categoría perciben entre 1.620 y 6.480 euros al mes

Beatriz Garnández
BEATRIZ GARNÁNDEZ

El fútbol femenino avanza a pasos agigantados y va ganando enteros en la lucha por sus derechos. Esta temporada se ha visto cómo las jugadoras de los equipos femeninos han abarrotado grandes estadios. En enero, 48.121 espectadores se acercaron hasta San Mamés para animar al Athletic en los cuartos de final de la Copa de la Reina ante el Atlético de Madrid. El duelo entre el Barcelona y las colchoneras en el Wanda Metropolitano atrajo a 60.739 aficionados, récord internacional. Y el pasado fin de semana, en la final de la Copa de la Reina que se disputó en Los Cármenes entre Real Sociedad y Atlético, se congregaron 17.550 hinchas en un estadio con capacidad para 19.336, por lo que se rozó casi el lleno.

Sin embargo, este crecimiento no se refleja en las condiciones laborales de las jugadoras de la Liga Ibedrola. Según estimaciones del sindicato AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) un 49% de las mujeres futbolistas de élite no cobran un sueldo y otro 31% cobran menos de 500 euros al mes. Y es que solo un 9% de las futbolistas de élite perciben entre 1.620 y 6.480€ al mes. El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 2019 está en 900 euros al mes, una cifra a la que no llegan muchas de las jugadoras profesionales en España.

Sin ir más lejos, el pasado 24 de abril el Espanyol anunciaba que sus jugadoras tendrán el salario mínimo que marca la ley en la temporada 2019/2020. Una firme apuesta del club catalán por su sección femenina, ya que muchas de sus jugadoras compaginan trabajo y fútbol. «Antes de que nos obligue la ley tendremos de entrada el salario mínimo interprofesional, como mínimo, la próxima temporada para todas las jugadoras. Haremos un salto de un 30 por ciento de inversión en el Femenino en salarios. Es un hecho que viene para quedarse, que debemos potenciar. El Espanyol debe diferenciarse», explicó Roger Guasch, Director General Corporativo de la entidad.

La Real Sociedad ya recibió una sanción el pasado 20 de diciembre de la Inspección de Trabajo por no presentar los registros diarios en los que debían figurar la jornada laboral de cada una de sus futbolistas. La multa fue de 626 euros tras conocerse que en el equipo donostiarra, 15 de sus 21 jugadoras estaban contratadas a tiempo parcial. Una sanción anecdótica pero que sirve para reflejar la realidad de las futbolistas españolas en la máxima categoría del fútbol.

Y es que entre los propios conjuntos de la Liga Iberdrola hay grandes diferencias. El Barça, por ejemplo, tiene un presupuesto para sus equipos femeninos de tres millones de euros y toda la estructura del masculino. Mientras que el Logroño, que ascendió la pasada temporada a la máxima categoría, ha pasado de manejar un presupuesto de 75.000 euros a otro de 550.000.

Convenio paralizado

El impulso del fútbol femenino es un hecho, cada vez las jugadoras tienen más presencia en los medios y juegan en grandes estadios, pero aún siguen en la lucha por la firma de un convenio regulador para la profesionalización de las futbolistas de la Liga Iberdrola. Existe un convenio colectivo que regula el sector del fútbol pero las futbolistas de élite no están incluidas en él, por lo que se busca la negociación de un convenio específico que se encuentra paralizado desde hace varios meses. El general se aplica al fútbol masculino de Primera y Segunda división y en él se recogen sueldos mínimos (6.500 euros mensuales para los jugadores de Primera y unos 4.000 para los de Segunda, que se actualizarán con el IPC año tras año), las primas por partido, la jornada laboral, las vacaciones y las bajas por lesiones.

Las principales vías de ingreso de los clubes son los dos millones de euros que se reparten como parte del patrocinio de Iberdrola, y los otros dos millones que reciben por parte de LaLiga, por lo que muchos equipos llegan justos a final de mes. Además, con el nuevo modelo de competición que quiere implantar la próxima temporada la RFEF (Real Federación Española de Fútbol), la firma del convenio ha quedado en un segundo plano y las jugadoras de 13 de los 16 equipos de la Liga Iberdrola se han planteado hacer huelga la próxima temporada hasta que se firme. Y es que según la AFE, entre un 30 y 35% de las jugadoras de la Liga Iberdrola tiene contratos laborales de 10 horas.

El pasado 20 de febrero, la Asociación de Futbolistas Españoles presentó un bloque de propuestas que reunía varios aspectos que consideran fundamentales en la lucha por los derechos de las mujeres. Señalaban que verían como buena «la propuesta salarial efectuada por la ACFF (Asociación de Clubes de Fútbol Femenino) de 14.000 euros anuales como salario mínimo abonable en 12 mensualidades siempre que se aceptara la limitación del porcentaje de parcialidad en la contratación máximo del 25% y con el cumplimiento de una serie de condiciones»: que tuviera efectos retroactivos desde el 1 de enero de 2019; el mantenimiento de la vigencia del convenio hasta que no sea sustituido por otro y el incremento del salario mínimo con el IPC; la revisión de las condiciones salariales para la próxima temporada si se obtienen mayores ingresos por parte de los clubes; jornada de 35 horas semanales, inclusión en el convenio de un protocolo sobre embarazo, maternidad y lactancia; vacaciones; que se pague el 100% del salario durante el tiempo de baja; el derecho de imagen de las futbolistas; y el protocolo contra el acoso sexual.

Una propuesta que no aceptó la ACFF el pasado mes de abril y que mantiene la negociación del convenio paralizada una vez que ha terminado la temporada de la Liga Iberdrola. Mientras tanto, las futbolistas siguen luchando por sus derechos y por lograr unas condiciones laborales acorde a su trabajo. Y es que desde 2014, el número de federadas ha aumentado casi un 50% y el fútbol femenino está creciendo a pasos agigantados. Ahora solo queda la profesionalización de las futbolistas de élite y que todas puedan dedicarse exclusivamente al fútbol sin tener que compaginar sus entrenamientos con otros trabajos.