«No nos ponemos techo», animan las jugadoras del Athletic tras ganar el Trofeo Carranza

Las jugadoras rojiblancas a su llegada al aeropuerto./P. URRESTI
Las jugadoras rojiblancas a su llegada al aeropuerto. / P. URRESTI

Villacampa, nuevo entrenador, muestra su ambición al dirigir un club «tan grande que no puede pensar en pequeño»

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

En el verano de 1972, muchos niños de Getxo y Leioa pegaron la nariz en el escaparate de la tienda que Iñaki Sáez, jugador del Athletic, tenía en el barrio de Romo. Tras el cristal de 'Muebles Jaburu' lucía la enorme copa del Trofeo Ramón de Carranza que el conjunto rojiblanco le había ganado al Benfica. Se convirtió en un centro de peregrinación para los aficionados de la zona. Ahora, tanto tiempo después, la copa viaja de nuevo hacia las estanterías del Athletic. La plantilla femenina batió al Tottenham en la final del miércoles por la noche y acaba de regresar a casa. En el aeropuerto de Loiu, jugadoras y técnicos tenían esa agradable sensación de haber ingresado en la historia del Athletic al conquistar la primera edición femenina del torneo gaditano. No hay mejor manera de iniciar la temporada. «No nos ponemos techo. Nuestro objetivo es competir bien y estar lo más arriba posible, como siempre ha hecho el Athletic», anima Vanesa Gimbert. «Queremos que esto no pare, que vaya a más». 

Los turistas que acuden a Loiu parar volar hacia sus vacaciones hacen fotos al autobús del Athletic, al ralentí mientras las jugadoras suben camino de Lezama. Todas comparten la misma sonrisa. «Estamos muy contentas -asegura Erika Vázquez-. Hemos hecho un gran papel y nos traemos un trofeo muy prestigioso». De nuevo, la palabra 'histórico'. Ganadoras del primer Carranza femenino. «Es un torneo importante. Éramos conscientes de eso. El partido se puso cuesta arriba, pero el equipo supo sufrir y aprovechar sus oportunidades. Fue el premio al trabajo que estamos haciendo», subraya

El Athletic tuvo que remontar, empató en el descuento y batió al Tottenham en la tanda de penaltis. «Fue todo muy emocionante. La afición del Cádiz y los seguidores del Athletic que había allí estuvieron de diez. Nos sentimos como en casa», cuenta Erika. «La verdad es que nosotras ya estamos bastante acostumbradas a las tandas de penaltis. Pero lo vivimos con mucho nerviosismo. Cuando empatas en el descuento tienes ese plus de confianza, de pensar que si has llegado hasta aquí el título ya no se te escapa. Le pusimos mucha emoción y al final la balanza se decantó de nuestro lado». Un título al palmarés.

El conjunto rojiblanco supo remar contra corriente, como destaca Vanesa Gimbert. «Nos costó mucho. Cuando mejor estábamos recibimos el gol en contra. Luego no fue fácil meterse en el partido. Sufrimos durante bastante tiempo. En la segunda parte nos hicimos fuertes. Nos vinimos arriba. Y al final tuvimos la suerte de meter el gol del empate en el descuento y de acertar en los penaltis», relata. Gimbert es testigo del crecimiento del equipo, de su eco mediático. «Se van dando pasos. La temporada pasada se abrió San Mamés. Batimos el récord de asistencia. Vamos entrando en la historia. Este torneo es otro pasito más».

La plantilla se adapta a su nuevo entrenador, Ángel Villacampa. «Todavía es pronto y hay mucho que trabajar, pero ya vamos cogiendo la idea que tiene el técnico. Poco a poco se va a ir viendo una mejor versión de equipo», apunta Vanesa Gimbert. Sabe que, como el Athletic, otros clubes también crecen. «Está claro que cada vez hay más competencia. Por eso tenemos que trabajar aún más si queremos competir con los más fuertes». Solo así, cree, llegarán más títulos y más celebraciones como la que disfrutaron desde el Carranza al hotel en Cádiz. «En el autobús hacia el hotel nos pegamos nuestros bailes, pero luego a descansar. Hay que pensar en los siguientes compromisos», indica.

Villacampa, nuevo entrenador, se ha adaptado de inmediato al medio rojiblanco. Aunque acaba de llegar, parece llevar aquí toda la vida. «En clubes tan grandes como el Athletic no hay amistosos. Siempre hay que representar al club como se debe. Y así nos lo tomamos. Si encima conseguimos ganar la primera edición femenina, algo histórico, pues mejor. Queríamos ser los pioneros», declara.

Le gusta lo que ha visto en su plantilla. «La predisposición de la jugadoras es brutal. Eso es un lujo para cualquier entrenador. Estamos intentando cambiar algunas cosas, por ejemplo, en cuanto a la agresividad, en tener una identidad propia. Lo vimos en el Carranza. Ante una dificultad como ir durante mucho tiempo por detrás en el marcador, no bajamos los brazos en ningún momento. El final fue épico, penaltis incluidos, y eso nos dará un colchón de seguridad para lograr más cosas en el futuro», dice con una ambición contagiosa. «Me niego a pensar en pequeño en un club tan grande. Tenemos que ser ambiciosos y luego la competición nos pondrá en nuestro sitio. Pero a trabajo no creo que nos gane nadie», se propone con el primer título ya en el escaparate.