«Jugué ante 48.000 personas en San Mamés y fue un sueño; estar en el Mundial con esta gente es un plus»

Lucía García remata un centro en el partido contra China. /AFP
Lucía García remata un centro en el partido contra China. / AFP

La jugadora del Athletic Lucía García disfruta de la experiencia en Francia y aguarda impaciente los octavos de final: «Hay que estar listas para cualquier rival»

Robert Basic
ROBERT BASICBilbao

Dice Lucía García que nació pegada a un balón. En su pueblo, Pola del Pino, daba pelotazos contra una pared y aprendía como podía. Sin equipo, sin entrenadores, sola con su pasión y miradas divertidas de sus vecinos. Allí se conocen todos. «Desde que me levantaba hasta la noche tenía la pelota en los pies», rememora la jugadora del Athletic en una entrevista con la Federación Española de Fútbol (FEF). Nació en Barakaldo porque su madre dio a luz a cuatrillizos y luego continuó con su vida en Asturias, donde su mundo era redondo. No quería salirse de él ni para comer y en el colegio, donde el recreo era para lo que era, un día le dijeron que hiciera una prueba con el Oviedo Moderno. Empezó con el equipo infantil y con 15 años ya estaba en Primera División. Con 18 fichó por el club rojiblanco y ahora, con apenas 20, está en el Mundial de Francia. Y juega, juega como titular. Incluso marcó en el día del debut del combinado nacional. «Me acordé de mi familia y de mis tres hermanos», confiesa.

La carrera de Lucía García va a una velocidad de vértigo. Hace nada trataba de aprender en las calles de su pueblo sin más compañía que la pelota y ahora está en una Copa del Mundo, con las mejores del planeta. Hace cinco años, cuando ella apenas tenía 15, seguía por la televisión el Mundial sub'17 de Costa Rica –«en uno de esos canales raros»– y pegaba saltos con los goles de la selección. «Veía a Nahikari, a Aitana...». Hoy son sus compañeras en el vestuario de 'La Roja'. «Cuando se lo digo se ríen», relata la delantera del Athletic, que jamás olvidará el día en el que La Catedral se llenó para asistir al choque copero frente al Atlético. «Jugué en San Mamés ante 48.000 personas y para mí es una de las cosas más bonitas que he podido vivir. Fue un sueño. Estar con esta gente en un Mundial es un plus».

Estados Unidos

En el duelo inaugural contra Sudáfrica entró en la segunda parte y revolucionó el partido. Provocó un penalti y marcó el gol de la sentencia. Entonces levantó la mirada y los brazos y se acordó de los suyos, de la familia y los tres hermanos. Pero ahora solo piensa en seguir dando pasos hacia adelante y mantenerse en el once inicial de Jorge Vilda. «Estar aquí me sirve para crecer y no sentirme más pequeña que el resto». Sabe que España podría cruzarse en los octavos de final contra la vigente campeona, Estados Unidos, un equipo que arrasa por el camino y que ha encadenado dos títulos planetarios. Y quiere el tercero, hacer historia y fijar un nuevo récord. A Lucía no le asusta el desafío, la bandera de barras y estrellas. Confía en sí misma y en las mujeres que tiene al lado. «Hay que estar listas para lo que sea, para el rival que sea. ¿Los goles? Los goles acabarán llegando», promete.

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