Las chicas del Athletic llevan 25.000 aficionados a San Mamés

Aficionadas rojiblancas agitan sus bufandas este domingo en San Mamés./Fernando Gómez | Jordi Alemany
Aficionadas rojiblancas agitan sus bufandas este domingo en San Mamés. / Fernando Gómez | Jordi Alemany

El Athletic-Levante de la Liga Iberdrola constata el tirón del equipo femenino y confirma como algo normal su presencia en La Catedral

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

Esta vez fueron... ¡25.000 espectadores! 24.986, para ser exactos, algo que se intuía desde primera hora. «¿Vas al partido de las chicas?», preguntó una chófer de Bizkaibus a media mañana a una niña que lucía la camiseta rojiblanca, acompañada de su padre y su hermano, también de corta edad. El Athletic-Levante de la Liga Iberdrola en San Mamés, la segunda vez que las jugadoras de Joseba Agirre vuelven a La Catedral en dos meses, ha dibujado otra vez un escenario nuevo en el club de Ibaigane. Y además coronado por una victoria trabajada (2-0) ante un rival de fuste.

Hay partido, pero no hay poteo. Juega el Athletic, pero el metro y los aledaños del estadio están ocupados no por socios entrados en años, sino por familias jóvenes. Y sobre todo por muchas niñas y niños; toda una fiesta que, según informó el Athletic en el descanso, congregó a algo menos de la mitad del aforo. Una cifra respetable, porque, a decir verdad, era difícil igualar o superar ese gran número mágico, los 48.121 espectadores que crearon en enero pasado lo que ya es una costumbre de batir récords en competiciones femeninas. Sin ir más lejos, el último ha sido el logrado por las leonas del rugby, selección española que se ha proclamado campeona de Europa en el campo central de Madrid.

En Bilbao, San Mamés ha acogido este domingo a mucha menos gente. Pero el tipo de afluencia responde a lo que tiempo atrás un dirigente de La Liga de Javier Tebas, de paso por la capital vizcaína para un coloquio, describió como el futuro del espectáculo del balompié. Una oferta televisiva que ya no compite con el ciclismo o el baloncesto, por citar dos deportes que también atraen a miles de aficionados, sino con Disney y Netflix. El público de esos productos de entretenimiento es el que ha acudido casi en masa a La Catedral. Y también a Mendizorroza, que a las 12.00 abrió sus puertas por vez primera a un choque femenino. El Alavés Gloriosas contra el Athletic B del grupo II de segunda división. Unas 8.000 personas en las gradas.

Aficionados antes de entrar a San Mamés.
Aficionados antes de entrar a San Mamés. / Jordi Alemany

Todos esos espectadores y los de San Mamés quieren disfrutar de algo que va más allá, de momento, pero solo de momento, del mero aspecto competitivo, aunque este no tardará en llegar con la profesionalización y los sponsors. «Colocaros para la foto», indicaba un padre a su cónyuge e hijos, muy cerca de la tienda de regalos del club. A tres cuartos de hora del pitido inicial, varias decenas de aficionados y aficionadas se agolpaban en las taquillas para sacar una entrada. Era el arreón final, aunque no el mismo de la noche de Copa.

Hora «incómoda»

En la sala de prensa del estadio aparecieron un montón de niñas y niños con gesto curioso, observando 'su' San Mamés por dentro. «Vamos a hacernos una foto con las chicas cuando salten al césped», explicó un adulto que dirigía el grupo. Porque las jugadoras el Athletic son las 'chicas', así es como se refieren a ellas esta mañana en todas partes, en el metro, en el autobús, en la cafetería, en todos los lugares donde se han agolpado los aficionados rojiblancos que han acudido a verlas jugar. Una masa desplazada desde muchos municipios de Bizkaia, gran parte vinculada a los 34 clubes convenidos del Athletic, destinatarios de la recaudación del encuentro (localidades más caras a diez euros)

Aunque el recuerdo de los 48.121 espectadores de La Catedral, en cuartos de final de Copa contra el Atlético, y sin entradas de pago, planea sobre el partido contra el Levante, una cita en la que el horario extraño, la una de la tarde, posiblemente ha restado aficionados. Un habitual de los partidos de las 'chicas' en Lezama, presente incluso en los choques disputados allí en jornada laborable y a las 19.30, ha confesado esta mañana que no ha acudido esta vez a San Mamés po la hora. «Es muy incomoda para el domingo», argumentó. Tal vez las matinales de La Catedral serían perfectas.

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