¿Abortar para seguir siendo futbolista? Una internacional surcoreana estuvo a punto de hacerlo

La futbolista junto a su hija antes de ir al Mundial. /AFP
La futbolista junto a su hija antes de ir al Mundial. / AFP

Hwang Boram es la única madre que juega en la selección nacional de su país. Su hija pasó de ser un gran problema antes de nacer a convertirse en su «talismán»

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Muy pocas futbolistas de alto nivel deciden dar el paso. Hay contados ejemplos en todo el mundo de jugadoras que no han renunciado a ser madres y que han vuelto tras ello a los terrenos de juego. Uno de esos casos es el de la surcoreana Hwang Boram, quien ha revelado su historia en una entrevista publicada en el portal oficial de la FIFA.

Ella es la única madre que forma actualmente parte de la selección nacional de su país, con la que fue al Mundial de Francia, su segunda Copa del Mundo. La defensa, que sufrió a lo largo de su carrera tres duras operaciones de rodilla, temía no poder volver a los terrenos de juego tras la última, sospechando que no estaría al mismo nivel que antes después de la rehabilitación, pero justo después de conseguirlo llegó otro momento más inesperado todavía. Estaba embarazada.

Se quedó paralizada, pensando que la vida que se estaba gestando en su vientre iba a terminar en cierta parte con la suya. «Estaba completamente en shock, conmocionada. Justo después venían muchos compromisos y partidos internacionales con la Selección, entre ellos los Juegos de Asia. Pensé seriamente varias veces en ponerle fin al embarazo», confiesa entre lágrimas. «Me sentí muy mal y me dolía mucho planteármelo, pero realmente mi prioridad era mi carrera como futbolista y no quería renunciar a ella. Si renunciaba al bebé, podía seguir en el fútbol». Un enorme dilema y más en un país en el que la brecha salarial de género sigue siendo enorme, y en el que el matrimonio y la crianza de los hijos parecen recaer siempre en ellas.

Amuleto de la suerte

¿Y por qué no poder disfrutar de las dos cosas? Es algo que pocas se plantean, por temor a que al regresar no se pueda llegar a dar tanto como antes, pero la confianza juega en este caso un papel importante. Hwang Boram tuvo la del seleccionador, la del entrenador de su equipo y también la de su marido, que le animó a seguir adelante, sin renunciar a nada. «Nos prometimos que volvería a jugar después de dar a luz, y al equipo nacional».

Y así fue. Su hija nació en febrero de 2018 y poco después la capitana del Hwacheon KSPO volvió al gimnasio y a los entrenamientos para recuperar la forma. Pocos meses más tarde estaba de nuevo en el verde, siendo la sólida defensa central que siempre había sido, nuevamente al máximo nivel, en la Liga WK, la categoría más alta del fútbol femenino en Corea del Sur, en la que hasta el momento tan solo había jugado una madre futbolista, ahora ya retirada. «Mi vida ha cambiado con la llegada de mi hija. Ahora sueño a lo grande gracias a ella. Es mi talismán, mi amuleto de la suerte».