Campeona mundial después de sufrir depresión y bulimia

Jenny Rissveds tras cruzar la línea de meta. /EFE
Jenny Rissveds tras cruzar la línea de meta. / EFE

La sueca Jenny Rissveds, oro olímpico en mountain bike en Río de Janeiro, ha sabido salir del pozo que le obligó a retirarse temporalmente

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Parecía que lo tenía todo. En 2016 la sueca Jenny Rissveds se proclamaba campeona del Mundo XCO Sub-23, un triunfo al que unió el conseguido en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Había llegado a lo más alto, había cumplido el sueño de todo deportista, pero en apenas unos meses la especialista en mountain bike descendió bruscamente del cielo a los infiernos. «No quería seguir viviendo», llegó a declarar en varias ocasiones.

Sus lágrimas y sus gestos después de lograr la pasada semana la victoria en la Copa del Mundo daban cuenta de lo que le había costado salir del profundo bache en el que se había metido. Un pozo al que le llevó la depresión y la bulimia, cuando sus resultados apenas semanas antes hacían presagiar un sinfín de éxitos y una prometedora carrera.

Su vida se tambaleó a raíz de la muerte de sus abuelos, a los que le unía una estrecha relación. Un bache anímico que se fue acrecentando por la presión competitiva que le rodeaba y que no permitía que dejara de pisar el acelerador. Esto se tradujo también en un grave desorden alimenticio, en una bulimia nerviosa que hizo mella en ella y que coincidió con un amargo episodio entre su equipo y la federación de ciclismo, que le dejó fuera del Mundial por problemas entre distintos patrocinadores.

«Empecé a entrenar de forma extrema y me ponía metas sobre cuántos días podría aguantar sin comer»

Todo esto le hizo en 2017 tomar la decisión de desligarse de su club y de anunciar su retirada, centrándose sobre todo en su recuperación anímica. Un año más tarde, coincidiendo con el Día Mundial de las Enfermedades Mentales (el 10 de octubre), la campeona olímpica desveló con entereza cuál era su situación y todo el calvario que había sufrido, asegurando que la ansiedad y el sentimiento de culpa «eran terribles». «Intentaba vomitar varias veces, pero no lo conseguía. Empecé a entrenar de forma extrema y me ponía metas sobre cuántos días podría aguantar sin comer. Tomaba laxantes. Algo dentro de mí me decía que eso no era normal, pero no podía parar. Era una adicta de mí misma».

Reaparición

Este 2019 reapareció apadrinando un proyecto, el 'Team 31', una iniciativa con la que se promueven los derechos de los niños, pero que no solo se quedaba ahí sino que era además su nuevo equipo, con el que volvía a la competición, pero «sin ningún tipo de presión», como ella misma resaltó. «Solo quiero volver a disfrutar de este deporte», aseguró.

Exhausta nada más cruzar la línea de meta.
Exhausta nada más cruzar la línea de meta. / FACEBOOK

Se inscribió en la Copa del Mundo, competición que a sus 25 años le ha devuelto a lo más alto. Y eso que en la primera prueba no pudo participar por enfermedad. En la tercera logró la quinta posición, subiéndose al último peldaño del podio en la quinta y penúltima. Ya en Lenzerheide consiguió llegar la primera, reponiéndose a una caída, adjudicándose el título y firmando un regreso brillante e inspirador. «Los últimos dos años han sido extremadamente difíciles para mí pero esta victoria puede servir de mensaje a los que se encuentren en una situación parecida a la mía ¡Nunca os rindáis!».