El sueño de la Copa se desvanece

La tristeza se apoderó de las jugadoras del Zuazo, que vieron cómo se les escapaba un partido que habían abierto de maravilla y no pudieron cerrar con un triunfo./LUIS ÁNGEL GÓMEZ
La tristeza se apoderó de las jugadoras del Zuazo, que vieron cómo se les escapaba un partido que habían abierto de maravilla y no pudieron cerrar con un triunfo. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El Zuazo se deja el corazón en la pista y también las ilusiones de avanzar en un torneo del que le apeó un efectivo Elche Mustang

ROBERT BASIC

El sueño copero del Zuazo se desvaneció en un partido en el que se veía con todas las posibilidades del mundo de ganar y que acabó perdiendo. Perdió porque fue de más a menos, porque los brazos temblaron cuando más firmeza necesitaban y porque los errores aparecieron cuando el choque pedía a gritos aciertos, un poco de paciencia y cabeza fría. Las baracaldesas se dejaron el alma y el corazón en la pista de Lasesarre ante un Elche Mustang paciente y que viajaba a una velocidad distinta, de cero a cien en modo sostenido. El choque se rompió en los últimos diez minutos y las vizcaínas no supieron recomponerlo. Vieron cómo las semifinales se les escurrían entre los dedos de un puño ya sin fuerzas.

El Zuazo salió con el cuchillo entre los dientes y armó una defensa impenetrable para las ilicitanas. Las vizcaínas entendieron que había que levantar el muro para correr y hacer la vida más sencilla. Enseguida se hicieron con el control del partido y dominaron el marcador con cierta comodidad. Al Elche le costaba un mundo encontrar huecos por los que colar su eléctrico balonmano y de ahí que tardara más de 10 minutos en anotar. Apoyadas por su público, bullicioso y entregado hasta el final, las locales pegaban mordiscos al luminoso y se fueron hasta cuatro arriba (5-1, 8-4 y 10-6), pero entonces llegaron los minutos de desconexión y dudas que encogieron los brazos de las jugadoras de Joseba Rodríguez 'Jaito'. Un parcial de 1-5 niveló la contienda y al descanso se llegó con el empate a 11.

Las baracaldesas sabían que el peligro se llamaba Jennifer y se apellidaba Gutiérrez. La lateral izquierdo del conjunto ilicitano sostuvo a su equipo durante muchas fases del partido. Marcó cinco goles en los 30 minutos iniciales, bien secundada por Ana Martínez -ambas terminaron con seis tantos cada una-, e hizo que las diferencias se apretaran al máximo. Estas dos jugadoras llevaban el peso ofensivo del Elche y capitalizaban sus ataques, que el Zuazo buscaba contrarrestar con una defensa muy profunda y que por momentos llegaba a convertirse en una especie de 3-3. Aun así, las dos primeras líneas hacían daño y mantenían en el partido a las suyas. Con lo que no contaban las de 'Jaito' fue la aparición estelar de Clara Gascó, quien hizo muchísmo daño desde el extremo derecho y castigó una y otra vez la portería defendida por una sólida Maddi Aalla (9 paradas).

Sin capacidad de reacción

Tras los arreones iniciales y el posterior equilibrio, el partido entró en una fase de intercambio de golpes y de igualdad máxima. El Zuazo aguantaba e iba por delante hasta el minuto 46, momento en el que el Elche se adelantó por primera vez en el marcador. Gutiérrez mandaba y distribuía y Martínez y Gascó ejecutaban. La entrada de la extremo derecho resultó clave en la victoria de las ilicitanas, que agradecieron la aportación de su compañera en forma de cinco goles vitales. Ane Encina tiró de las baracaldesas para subir las tablas en el luminoso (19-19), pero ahí murió el Zuazo, víctima de sus errores e incapaz de serenarse en los momentos de la verdad.

El Elche abrió una pequeña brecha que conservó hasta el final. Tras el empate a 19, un parcial de 0-4 sepultó a las vizcaínas y su ilusión de verse hoy las caras con el Valladolid. Ya no había tiempo para coser la diferencia que les separaba de las ilicitanas, que por tercera vez este año han sido mejores que el Zuazo.