El sueño del Gernika dura un instante

Las jugadoras, disgustadas, terminaron dando las gracias a la afición en Maloste. /MAIKA SALGUERO
Las jugadoras, disgustadas, terminaron dando las gracias a la afición en Maloste. / MAIKA SALGUERO

Un Valencia en modo apisonadora destroza al Lointek y echa el cierre a una notable temporada de la escuadra de Mario López

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Un instante. Un puñado de segundos. Poco más. Lo que dura un suspiro. El Gernika se encontró con un Valencia en modo apisonadora, con una feroz defensa y un destacado acierto en ataque, y cayó en el partido decisivo de las series de cuartos de final de la Liga Dia. En un play-off decidido a domicilio –ninguno de los dos conjuntos han ganado como locales–, el Lointek recibió un cruel e inmerecido jarro de agua fría y echa el cierre a un notable ejercicio, con buenas actuaciones en todos los frentes. Pero la formación taronja, con una actuación coral, sacó músculo y le arrebató el billete a semifinales.

Solo respiró la escuadra vizcaína en los primeros instantes. El resto del encuentro se limitó a boquear, a tratar de hallar una brizna de oxígeno ante un oponente que no concedió ninguna tregua. El parcial de 4-0 resultó un penoso espejismo de lo que iba a suceder a continuación. El Valencia, liderado por Davis, tomó el mando del encuentro, apretó los dientes, y le colocó un doloroso 0-15 al cuadro de Mario López. Intentó cortar la racha de las taronja el técnico local con un tiempo muerto, pero la verdad es que no sirvió de nada. Es cierto que después de mucho tiempo sin anotar las locales sumaron cuatro puntos más a su cuenta, pero también las levantinas contaron con su dosis de acierto. El encuentro, la eliminatoria, la campaña, se iba al garete.

Y más después de lo que sucedió en el segundo cuarto. Lejos de aminorar, la desventaja de las vizcaínas se agigantaba. «Estáis reteniendo bastante el balón. Estáis demasiado juntas», les gritaba el preparador a sus jugadoras en el descanso. No estaba cómodo el Lointek en una serie en el que no aprovechó el factor cancha, el hecho de haber acabado en una jugosa cuarta posición. Le salía todo bien al Valencia. Al Gernika, nada. En el entreacto, las estadísticas resultaban bastante demoledoras. Ningún triple anotado –por dos de siete por parte de las visitantes–, un pobre 6 de 19 en tiros de dos (31,6%) contra un más que decente 55% de las taronja... Y tampoco marchaba el asunto en los rebotes: 22 de las entrenadas por Rubén Burgos por 16 de las jugadoras de la villa foral.

49 Gernika

Vanderwall (5), Williams (11), Nacickaite (2), Roundtree (4) y Berezhynska (5) –equipo inicial–; Banham (2), Díez (8), Mazionyte (2), Pascua (10), Ariztimuño.

75 Valencia

Gómez (4), Davis (11), Pina (11), Abalde (16) y Tirera (16) –equipo inicial–; Moore (2), Díaz, Bettencourt (3), Brown (12), Cotano.

parciales
8-18, 12-15 (20-33), 8-20 (28-53), 21-22 (49-75).
árbitros
Alcaraz, Mas y González Cuervo. Eliminaron a Berezhynska por cinco faltas personales.

Con estos datos, mucho tenía que variar el panorama, una transformación express de esas que pocas veces se producen, para que la chispa de la ilusión vizcaína se mantuviera encendida. Por si las moscas, por si acaso le daba por funcionar al Gernika e ir quitando renta a su oponente, el Valencia apagó la llama y se encargó muy pronto de firmar otro magistral esprint. Nada menos que un 8-20 frente a un Gernika desquiciado, que no sabía qué hacer.

Un equipo desquiciado

Porque el Valencia acudió con la lección bien aprendida y firmó una defensa de esas que crean escuela: cambios constantes, sin resquicio. Y las locales no sabían cómo atacar esa muralla. La escuadra vizcaína estaba fuera de sí, hasta el punto de fallar pases sencillos y contras de ésas que se anotan sin dificultad y que anoche acababan fuera de la pista, o en las manos de una rival. Había, por supuesto, un punto de precipitación y de locura en el Gernika, la típica reacción cuando nada sale.

La cara de frustración de Mario López cuando finalizó el tercer acto reflejaba el sentir de todo un pabellón, de toda una afición, que este año ha disfrutado con su escuadra, que ha visto como entraba en el play-off por el título, que pasaba la fase de grupos de la Eurocup y caía con la cabeza muy alta frente al vigente campeón, el todopoderoso Galatasaray. Y que se plantó en las semifinales de la Copa de la Reina. Y que llevó al tercer partido la serie de cuartos de final de la Liga Dia, con un golpe de efecto el domingo en Valencia, pero que ayer se quedó sin la ilusión demasiado pronto. Solo aguantó un puñado de segundos.

Porque el último cuarto solo sirvió para certificar que el cuadro vizcaíno se despide de la temporada. Bueno, también para que Berezhynksa anotara el primer triple para su escuadra cuando restaban seis minutos, al intento 15... Para poco más. Adiós a la campaña. Y, pese a lo que sucedió anoche, el Gernika, al que se le ha hecho largo el final de curso, lo tiene que hacer con la cabeza alta.