Los secretos de Courtney Williams, el último refuerzo del Lointek

Courtney Williams juega con un balón./Maika Salguero
Courtney Williams juega con un balón. / Maika Salguero

La jugadora norteamericana es una gran aficionada a las finanzas y ha vivido experiencias de los más diversas en los equipos en los que ha militado

J. P. MARTÍN

Los que la conocen destacan que en sus 173 centímetros y un cuerpo fibroso se esconde una jugadora transparente, humilde y trabajadora. Courtney Williams es el último refuerzo del Lointek Gernika, equipo al que llegó hace apenas un par de semanas, y en que la titular de los Connecticut Sun de la WNBA prestará sus servicios hasta final de temporada. Su capacidad de anotación y desborde en el uno contra uno fueron determinantes en su fichaje. Es una especialista en la media distancia. A pesar de que todavía no lleva mucho tiempo, la norteamericana se siente cómoda en la localidad vizcaína, que poco tiene que ver con su Georgia natal, y que todavía no ha tenido tiempo de conocer «salvo para encontrar algún sitio para comer por la limitación de los entrenamientos y la competición».

A su 24 años, vive su primera experiencia en el baloncesto femenino español del que reconoce sabe bastante poco. Menos sabía del conjunto gernikarra cuando su agente le habló de él, pero las referencias que le ofreció acabaron por convencerla. Le ha bastado vivir a Copa de la Reina para darse cuenta de que está «en una gran competición», y en un club que cuenta «con la mejor afición con la que he jugado». «Es incluso mejor que la existente en la WNBA. La energía que tiene es una locura», alaba en un inglés propio de la Norteamérica profunda. De hecho, ha enviado vídeos a sus amigos del otro lado del charco para que «alucinen» con cómo se anima en las canchas vascas.

Batió el récord de su madre

Para Williams el baloncesto lo es todo en su vida. Desde que le colocaron una canasta en casa cuando era pequeña no ha parado de lanzar y penetrar. Su madre y su padre también jugaron, aunque no llegaron hasta donde lo ha hecho ella. Pero fue su tío el que le llevaba a una zona de recreo que había cerca de donde residía para que practicara. «Siempre había alguien con quien jugar, incluso siendo chica. Jugar en la calle me permitió aprender más y superarme», evoca.

Destacó en el equipo del instituto, en el que su madre tenía el récord de anotación en un partido con 40 puntos. Courtney lo superó en una canasta. Estudió Criminología en la Universidad de South Florida donde, tras una año de adaptación, también comenzó a dejar su impronta en la cancha. Allí coincidió con jugadoras como Laura Marcos, Alisia Jenkins o María Jespersen que también saben lo que es la Liga Dia. Fue elegida en el puesto número ocho de draft por Phoenix Mercury y poco más tarde fue traspasada al Connecticut Sun.

La de Gernika será su cuarta experiencia fuera del baloncesto de Estados Unidos. Con 22 años recaló en un equipo de Chipre y vivió una de sus peores experiencias. «Nunca jugábamos en casa y teníamos muchos problemas hasta con el agua. Las duchas no funcionaban, e incluso para lavarnos los dientes teníamos que emplear agua embotellada. Pensé en no volver a jugar nunca fuera de USA». En su segunda tentativa todo cambió. Se fue a la liga australiana, al Perth Lynx, donde promedió 21,3 puntos. Allí disfrutó a lo grande «tanto por las compañeras como por los entrenadores».

El año pasado estuvo un mes en Turquía -en el Girne Universitesi, donde coincidió con Nacickaite-, y esta temporada también jugó en el Dike Napoli italiano, pero la desaparición del club a mitad de temporada provocó que regresara a casa. No tenía pensado volver a salir, pero no se arrepiente de haber elegido Gernika como destino actual.

Aficionada a las finanzas

La Copa fue un improvisado examen para conocer a su equipo, para medirse a algunos de los rivales a los que le tocará enfrentarse otra vez, y para ver baloncesto. Vivió una situación agridulce porque en el primer encuentro todo salió bastante rodado y fue la máxima anotadora con 29 puntos, 8 asistencias y 8 rebotes que le dieron un 38 de valoración, mientras que en el segundo tan solo sumó dos puntos de tiros libres. «Hice los lanzamientos a los que estoy acostumbrada desde posiciones en las que estaba cómoda, pero no entraron. No fui capaz».

Vive en la villa foral en un piso con algunas de sus compañeras de equipo y el tiempo que tiene libre lo dedica a las finanzas. «Me gusta ver la evolución de los mercados». Este domingo volverá a Maloste para enfrentarse al Perfumería Avenida. Cada vez está más acoplada al equipo y «feliz» de volver a tener a las salmantinas delante «porque es un reto». 'Willi', como ya la apoda a afición, espera un duelo completamente diferente al de hace ocho días «en el que quiero ofrecer mi mejor versión».