El Gernika, impecable como líder

Un lance del choque. /R. Rivas
Un lance del choque. / R. Rivas

Da buena muestra de su potencial en Cáceres y gana con holgura pese a un tramo de ocho minutos sin anotar en el último cuarto

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Holgura. Mucha. Como sinónimo de margen de maniobra de un Gernika autoritario, controlador y dominador como visitante en Cáceres. Tercera muesca victoriosa para Mario López y el equipo de muchos quilates que ha conseguido formar en torno a un proyecto más ilusionante que nunca. Le sienta como un guante, impecable, el traje de líder al Lointek. Y parece tener las cosas muy claras, pese a hallarse aún en fase de montaje. En el Serrano Macayo careció de oposición desde que con empate a cuatro en el luminoso hizo un cambio de marcha que dejó clavado al anfitrión.

60 Al-Qázeres

70 Gernika

Nissan Al-Qázeres Extremadura.
Ocete (14), Ferrari (15), Barbee (8), Forasté y Maize (12) –equipo inicial–; Ginzo (8), Ramos, María Romero, Silvia Romero, Corrales (3).
Lointek Gernika Bizkaia.
Vanderwal (4), Dietrick (11), Gwathney (17), Mazionyte (6) y Berezhynska (9) –equipo inicial–; Roundtree (18), Pascua, Molina (3), Naiara Díaz, Ariztimuño (2).
Parciales.
12-21, 16-23 (28-44), 21-19 (49-63), 11-7 (60-70)
Árbitros.
Quintas, Lázaro, Iglesias. Eliminada, Maize.
Incidencias.
Encuentro de la tercera jornada de la Liga Dia disputado en el pabellón Juan Serrano Macayo de Cáceres.

Las vizcaínas fueron tirando de recursos individuales según correspondió, pero siempre en el ámbito de un juego colectivo reconocible por trabajo, intensidad y calidad. Berezhynska fue la autora de ese tirón que pilló a las extremeñas con las piernas aún frías. Un tiro en suspensión, un buen movimiento al poste bajo donde impuso su envergadura y un robo para que Vanderwal culminara la contra se tradujeron en el 4-13 en el luminoso a los cinco minutos de juego. Aún no se sabía, pero el partido ya estaba sentenciado. Desde entonces, hasta el último cuarto, sólo hubo un equipo en cancha uniformado de blanco en contraste con el rosa que estrenó el Al-Qázeres para sumarse al apoyo a la guerra mundial contra el cáncer de mama, que hay que ganarla como sea.

Hasta tuvo fortuna el equipo cacereño, pese a la que le iba cayendo encima, porque fueron momentos aún de falta de eficacia, sobre todo, bajo los aros en penetraciones y rebotes ofensivos que no derivaban en puntos de manera casi incomprensible. Ni se lo creía Gwathney haciendo todo bien menos la suerte suprema más sencilla, anotar a tabla. Luego se resarciría siendo un tormento para las anfitrionas. Pero no importaba. La presión ejercida en la primera línea por Dietrick y Vanderwal provocaba robos y sentencias a la contra. La exWNBA con Atlanta Dream dejaba una estela de cuatro puntos, cuatro rebotes y tres asistencias y la ucraniana Berezhynska ejecutaba a las locales con nueve puntos casi seguidos.

Los nueve puntos de renta (12-21) del primer control de paso no tardaron en llegar a la veintena (18-38, minuto 16), ahora con Roundtree como verdugo, rebañando cada balón que buscaba dueña bajo el aro extremeño. El cuadro local estaba roto. Mal dependía de la pareja Ocete-Ferrari con aportaciones puntuales de Ginzo. Poco más. Sumiso ante cada ataque gernikarra, lo intentó todo, hasta tímidas defensas zonales. Nada le servía realmente. Cedía en todos los factores del juego y la presión sobre el balón a la que era sometido retrasaba, por ejemplo, su primer triple a la penúltima posesión de la primera parte.

Con 28-44 al descanso, el Lointek sabía que debía dejar a su rival que se lanzara a tumba abierta, a la desesperada, en busca del milagro. Porque sólo un hecho paranormal evitaría la tercera victoria seguida de las de Maloste. Superó sin problemas, siempre manteniendo una docena de puntos de ventaja, la llegada de los problemas de faltas (con tres estaban Dietrick, Mazyonite y Berezhynska) y la lesión en la pierna izquierda de Naiara Díaz, que limitó su rotación.

Sólo hubo un apagón notable en la recta final, cuando acercarse de nuevo a la veintena (49-68) relajó al Gernika hasta mantenerle 8,11 minutos sin anotar. Pero su defensa sólo le dejó acercarse al anfitrión a ocho puntos (60-68) cuando restaban segundos en el contador.