El Gernika se desconecta en un derbi imposible

Nacickaite lo da todo en busca del balón ante María Erauncetamurgil durante el derbi de ayer en Maloste./MAIKA SALGUERO
Nacickaite lo da todo en busca del balón ante María Erauncetamurgil durante el derbi de ayer en Maloste. / MAIKA SALGUERO

Su conato de remontada ante el IDK llegó tarde y a trompicones tras una muy mala imagen hasta el descanso

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Mal día y peor rival eligió el Gernika para desconectarse y ofrecer una de sus peores imágenes de la temporada. Hasta el descanso, o para concretarlo más, durante los primeros quince minutos, no hubo rastro del equipo que venía de ganar al Girona a domicilio, del grupo aguerrido que aspiraba a seguir litigando con La Seu por la tercera plaza. Un accidentada que le sentó a cuerno quemado a Mario López, especial y visiblemente molesto mientras su equipo vagaba perdido por un derbi que el IDK paladeaba con sumo placer. 2-10, 5-21 a dos minutos y medio del final del primer cuarto. Pérdidas, falta de aplomo y coraje, casi sin energía para la mucha que desborda esta franquicia, esté quien esté en pista.

El mosqueo en la banda llevó al técnico a cambiar por completo al quinteto que estaba en pista desde el inicio. La mejor prueba de que peor no le podía ir al Lointek. Sí, las gipuzkoanas vivían en estado de gracia en ataque, pero tenía que ver bastante en ello ese metro dejado en la marca, tanto para recibir como para armar el brazo. Y si, además, una 'killer' como Weaver está en modo repetidora desde la línea de tres, toca santiguarse, rebuscar en las entrañas del grupo, tratar de remover sus conciencias para que, más allá de ganar o no el partido, emerja el equipo que va a necesitar estar operativo en los inminentes play-off por el título.

Era desesperante. 17-38 y sólo se habían consumido quince minutos de partido. No es que se esperara que a s de Maloste les podía caer la del pulpo, pero tampoco había a qué agarrarse para creer en un cambio de timón. Costó muchísimo, pero el orgullo herido, la casta y el baloncesto que tiene este equipo acabó por erradicar la nefasta imagen previa.

Quince puntos abajo en el descanso (30-45) y por mucho que remaron las de Mario López, en el tercer cuarto sufrieron los vaivenes de quien avanza con el gancho. Se acercaban a diez y se descolgaban a 18 para regresar a rozar el único dígito de demora. Se lo jugaron todo a la heroica de los diez minutos finales y por fin las portadoras de ese uniforme morado respondían en la cancha a lo habitual. Con Williams mejorada, Mazionyte y Roundtree al límite y todas demoledoras en defensa, rozaron la proeza. Se pusieron 65-68 y 67-70. Pero era demasiado tarde. Ya no les quedaba nada dentro.