La batalla del Lointek empezó en las gradas de Mendizorroza

Gran ambiente entre los aficionados del Lointek./
Gran ambiente entre los aficionados del Lointek.

La afición de Gernika arropó a su equipo en un derbi copero pleno de ambiente e ilusión

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

«¡Gernika! ¡Gernika!» Las jugadoras habían posado ayer con pinturas de guerra, y la afición del Lointek tomó nota. Iban a la batalla. En Mendizorroza se escuchaban incluso los sones de la marcha de Radetzky y las palmas correspondientes. Un buen número de camisetas granates coloreaba las gradas desde las cinco de la tarde, cuando empezaba el choque de cuartos entre el Perfumerías Avenida y el Al-Qázeres Extremadura. Pero las y los hinchas vizcaínos tenían en mente todo el rato el otro partido de la segunda jornada de la Copa de la Reina, el derbi que los enfrentaba al IDK Gipuzkoa a partir de las 19.30. «¡Carnaval, carnaval. Carnaval te quiero!». «¡Somos la lecheeee!», cantaban. Y al final ganaron. ¡A semifinales!

La diputada de Cultura y Euskera de Bizkaia, Lorea Bilbao, y el consejero de Cultura del Gobierno vasco, Bingen Zupiria, acudieron al partido por el lado institucional. El pabellón vitoriano casi se llenó, envuelto en bocinazos, y tanta gente reunida no es moneda corriente en las Copas de la Reina. Los padres de la capitana del Lointek, Naiara Díez, se desplazaron desde Alsasua, donde residen, para animar a su hija, sin disimular la ilusión de verla hacer un gran papel. «¡Cómo no vamos a estar orgullosos de Naiara», proclamaban Jaime y María Loreto, acompañados por otros aficionados de Alsasua y de toda la comunidad foral, un grupo que esta tarde-noche se había transmutado en vizcaíno. Y que se iba a sumar a los trescientos de seguidores que llegaron de Gernika en varios autobuses.

Isabel, la madre de la base del Lointek Itziar Ariztimuño, había conducido hasta Vitoria desde Bilbao. Y en su mirada se veía la emoción por pasar a semifinales. Aunque otra aficionada gerniquesa, Marta, había sido prudente antes del choque. «Hace dos meses hubiera apostado a que ganábamos este partido, pero hoy... Hemos tenido tantos cambios...», comentaba. Sin embargo, se repuso enseguida y se las prometió muy felices.

Al principio el público vizcaíno había tomado asiento durante el partido precedente, aunque no muy pendiente de las jugadoras del Perfumerías y del Al-Qázeres que jugaban en la pista. A las primeras, campeonas de Liga y Copa el año pasado, se las veía temibles, pero el Gipuzkoa, un adversario claramente inferior al Perfumerías, no le daría facilidades al Lointek en el duelo siguiente, y en el tercer cuarto llegó a ponerse dos puntos por debajo (54-52). Pero el Lointek y Courtney Williams y Naiara Díaz reaccionaron.

«Nosotras ganamos al Galatasaray», había avisado la seguidora Marta, en referencia al partido de ida del Lointek en la competición europea. Las de Gernika no pasaron aquella eliminatoria continental, pero hicieron un papel más que digno, el mismo que estaban firmando ante el IDK Gipuzkoa con su juego exterior.

Para lograrlo, las de Mario López recibieron un respaldo especial desde la tribuna. Nada menos que el de Vicky Llorente y María Pina, que el año pasado jugaron en Gernika y emigraron a otros equipos de Liga. Pina, de hecho, fue eliminada en esta fase final de la Copa con el Valencia Basket. La afición no las había olvidado y en Mendizorroza se fundieron en abrazos con los hinchas vizcaínos. «Ez da magia, ilusioa da», se leía en las camisetas que llevaron a Vitoria.

El ambiente era entrañable, como corresponde a un club que ha convertido las citas del pabellón de Maloste, donde juega el Lointek, en un lugar de encuentro casi familiar. «A Maloste vienen a ver los partidos jugadoras de Galdakao, Bilbao...», relataba Marta. «En Gernika, una de cada tres niñas juega a basket. Cuando acaban los partidos, saltan a la pista a saludar a las jugadoras».

Gernika y el basket están haciendo un buen maridaje. «Maloste se está quedando pequeño», reconocían los aficionados del Lointek, aunque por ahora disfrutan de un ambiente tan local y cálido que casi desearían que no cambiara. «Es nuestro quinto año. Una temporada histórica», se felicitaba sentado en primera fila de Mendizorroza el presidente del Lointek, Gerardo Candina. «Somos un equipo pequeño de una ciudad pequeña y observa», decía, señalando a los hinchas del Gernika que llenaron la parte del pabellón que les habían reservado. El grueso de un 'ejército' que, siguiendo el ejemplo de las jugadoras que se habían pintado los rostros la víspera, dio la batalla en las gradas.