Silvia Trigueros, la vizcaína que ha conquistado Andorra

La vizcaína ascendiendo por el terreno escarpado andorrano.  /STEPHANE SALERNO
La vizcaína ascendiendo por el terreno escarpado andorrano. / STEPHANE SALERNO

Fue la primera mujer en superar los 170 kilómetros de la ultra trail 'Ronda dels cims', tras 34 horas y 21 minutos, pulverizando el récord anterior

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

En la montaña es donde se siente libre, feliz, en entorno en el que realmente disfruta, y allí es donde este fin de semana la vizcaína Silvia Trigueros sumó un nuevo triunfo a su prolífica carrera en las alturas. Y lo hizo a lo grande, adjudicándose a los 43 años la Andorra Ultra Trail Vallnord, en concreto su prueba estrella, la 'Ronda dels cims', una carrera de 170 kilómetros y 13.500 metros de desnivel positivo por los escarpados valles andorranos, con casi medio centenar de participantes.

Entre todos ellos destacó el arrojo de la corredora baracaldesa afincada en Abadiño, que terminó la aventura séptima en la general, siendo la mujer más veloz, después de 34 horas, 21 minutos y 23 segundos. Un tiempo con el que pulverizó el anterior récord femenino, recortándolo en una hora y diez minutos, sacándole además 13 horas, más de medio día, a que quien ocupó el segundo puesto en la categoría de féminas, la canadiense Stephanie Case (47:00.35). Casi nada. «Suelo salir por sensaciones y la verdad es que me encontré bastante bien. Vi que estaba a gusto y tuve la suerte de juntarme con un chico valenciano y con otros dos y hacer un grupito agradable en el que estábamos pendientes los unos de los otros. Llevamos una marcha suave pero constante que mantuvimos toda la noche, aprovechando que por el día hacía mucho calor. Al final fue un cúmulo de muchas cosas lo que propició que consiguiera ese tiempazo», declara Trigueros a este periódico.

Pulverizó el récord femenino de la prueba y le sacó 13 horas, más de medio día, a la segunda mujer

Entre esas circunstancias también se encuentra el apoyo de su pareja, quien acudió para hacerle las veces de asistente. «En estas carreras el aspecto físico es importante pero también el mental. Si la cabeza no quiere seguir lo acabas dejando. Yo tuve la suerte de ir viendo cómo mejoraba mucho mis tiempos y también la cara de mi marido, que estaba muy emocionado porque no se creía que fuera tan bien. Eso me hacía retroalimentarme y cada vez querer mejorar más. Me iba contagiando y eso me ayudó mucho», asegura.

Feliz tras su llegada a meta.
Feliz tras su llegada a meta.

Una marca que aún le sorprende haber conseguido. «En la propia prueba un voluntario nos dijo que íbamos cuarto, quinto y sexto y yo no me lo creía. No pensaba en ningún momento que pudiéramos estar tan delante», declara, puntualiza que para ella más que la posición lo más importante es lo que marque el reloj. «El puesto al final depende de los élite que participen y el tiempo es el que cuenta. Bajar de las 35 horas en el terreno andorrano es muy complicado, así que estoy muy contenta».

Una zona que ella conoce bien ya que además de haber competido en numerosas pruebas en el principado, allí suele ir de vacaciones. «Es un terreno muy duro. El año pasado también hice esta carrera pero soy un poco mala con los recorridos porque como corro tanto al final se me mezclan. Hay veces que casi es mejor no conocerlas porque sino ya sabes lo que te viene y es peor», bromea.

De nuevo a por los Alpes

Ya en casa, ayer aún no había podido dormir. La vizcaína reconoce que le cuesta descansar después de competir, pero en este caso se pasó además con la cafeína que ingirió durante la prueba. Una temporada en la que ha revalidado el triunfo en la ultra trail Nafarroa Xtrem y en la que se ha propuesto regresar en septiembre a los Alpes, al Tor des Géants, donde el pasado año se convirtió en la primera española en vencer allí. Una carrera agónica de 330 kilómetros y 24.000 metros de desnivel positivo que logró terminar después de casi 88 horas, sacándole 10 de ventaja a la segunda. «Esta vez como ya he ganado iré sin presión, a disfrutar».

Una pasión, la de correr en altura y en larga distancia, que descubrió en 2012, tras hacer la Hiru Haundiak (Las Tres Grandes). La montaña ya le había atrapado desde la adolescencia. Luego con su marido empezó a hacer travesías largas, «hasta que llegaron los niños». Ahora compagina su vida laboral con la familiar y la deportiva. «Yo no veo la tele, me tengo que quitar de algo para dedicarme a lo que me gusta. Duermo poco también, los fines de semana madrugo mucho para entrenar y luego estar con mi los míos. Todo es organizarte».