Aitana Rodrigo

La promesa del atletismo que adora el tenis

La atleta vizcaína entrena en Anoeta a donde va desde Mondragón, donde estudia. /LUIS MICHELENA
La atleta vizcaína entrena en Anoeta a donde va desde Mondragón, donde estudia. / LUIS MICHELENA

La velocista de Galdakao de 19 años aspira al podio en los 100 metros lisos en el campeonato de España sub'20 este domingo

Igor Barcia
IGOR BARCIA

Su irrupción ha servido para reactivar la velocidad vizcaína. A sus 19 años, Aitana Rodrigo ha roto ya la barrera de los 12 segundos en los 100 metros, parando hace dos semanas en Vitoria el crono en 11,95, y ha batido el récord de España sub'20 en el relevo 4x100. Ahora, la de Galdakao afronta el punto culminante de la temporada, donde sus grandes objetivos serán el podio del campeonato de España de su grupo de edad de este próximo domingo y estar en el relevo corto del Europeo que se celebrará en Boras (Suecia). Y todo ello, mientras lleva adelante sus estudios en Ingeniería Biomédica en Mondragóny viaja por las tardes hasta San Sebastián para entrenar en Anoeta. Una vida a toda velocidad, sin un respiro.

«Este ha sido un año durísimo, pero ahora afronto con ilusión lo que queda. El próximo fin de semana me toca el Nacional en Granollers y dos semanas después el Europeo, y termino la temporada. En realidad es como si afrontara una parte nueva, porque ya he terminado los exámenes, ya no tengo que estar en la residencia de Mondragón, donde me ha costado mucho adaptarme, y tengo unas semanas en las que voy a disfrutar de tiempo para entrenar, comer bien, descansar...», explica la velocista de Galdakao.

El año más exigente y de más dificultades que se ha encontrado ha sido, curiosamente, el que más le ha motivado en su todavía corta trayectoria en el mundo del atletismo. Porque Aitana Rodrigo empezó desde muy pequeña en el tenis. «Aprovechaba para correr como forma de complemento», reconoce. Con el paso de los años vio que le motivaba más el atletismo y la velocidad y decidió cambiar de deporte. «Para mí el tenis es 'el deporte', pero es cierto que genera una competitividad que no me convencía, algo que en el atletismo no sucede. Por eso empecé a correr en Galdakao. Y los resultados empezaron a llegar», recuerda la atleta vizcaína.

Un año sin descanso

Su progresión le llevó el pasado curso a quedarse a las puertas de los 12 segundos en 100 metros (12.02), y ha sido en esta campaña donde sus marcas le han situado en la élite nacional de la velocidad. Porque a día de hoy, cuenta con la tercera mejor marca sub'20 de 100 metros, y a nivel vizcaíno, sigue la estela de otra grande de Galdakao como fue Cristina Castro, que tiene el récord provincial de su edad con 11,81. «El día que bajé de 12 segundos fue cumplir un objetivo. Creo que puedo mejorar, porque lo hice después de haber corrido un 200 y con 35 grados, que yo el calor lo llevo fatal», explica Rodrigo, que entrena con Valentín Rocandio en San Sebastián. «Estoy muy contenta con él y con su grupo de entrenamiento. Estar con ellos me ha enganchado a este deporte», remarca, aunque eso le haya obligado a ir todas las tardes en autobús desde Mondragón, donde estudia, hasta la pista de Anoeta, en San Sebastián, y vuelta.

Estudia Ingeniería Biomecánica en Mondragón y todas las tardes va a entrenar a Anoeta en autobús

«No he tenido descanso en todo el año, y ha sido complicado, porque el tiempo libre lo he empleado en estudiar, pero tampoco todo lo que hubiera requerido. No he estado al cien por cien en ninguno de los dos ámbitos, pero por el tipo de vida que tengo me parece que es complicado una temporada donde pueda dedicarme al cien por cien al atletismo», ríe la vizcaína, que a pesar de las dificultades se ha convertido en una de las integrantes de un relevo español de enorme futuro con atletas como María Vicente o Jael Bestué.

«El objetivo es estar en el podio del Nacional sub'20 para asegurarme la plaza en el relevo del Europeo», confía la vizcaína, que también ha mejorado marca en el 200. «En el 200 no me encuentro tan suelta. Tengo más confianza en el cien y prefiero centrarme en él, porque me pongo nerviosa en las competiciones, y si encima afronto un 200 que no estoy tan segura, me pongo más nerviosa todavía», reconoce esta joven que, más allá de los objetivos que le esperan, ya piensa en el futuro, hacia un nuevo obstáculo a superar. «La temporada que viene tengo clases de tarde, así que tendré que entrenar sola por la mañana», explica antes de despedirse rumbo a la autoescuela. «Tengo que sacar el carnet de conducir para ir el próximo curso en coche a Mondragón».