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Cristina Castro, la atleta más rápida de euskadi

Cristina Castro, la atleta más rápida de euskadi

IGOR BARCIA

Lo que empezó como un juego, como una actividad más en el colegio, terminó convirtiéndola en la mejor velocista vasca, con un récord de Euskadi de 100 metros que todavía se mantiene firme al frente de la tabla de tiempos. Ese 11.36 que realizó en 1992 en Salamanca, además, permitió a Cristina Castro ser la atleta nacida en España más rápida -por delante tenía a Sanda Myers y Glory Alozie- hasta que esta temporada ha sido superada por Estela García y María Isabel Pérez. «Es bueno que aparezcan nuevas atletas», aplaude esta gran velocista que durante su carrera deportiva acumuló hasta nueve títulos de España y una veintena de internacionalidades.

«Cuando empecé a correr me decanté por la distancia más corta para hacer menos», ríe, pero poco a poco se dio cuenta que tenía un talento especial para la velocidad. Así, pasó de entrenar en la vieja pista de Elexalde en Galdakao a la de San Ignacio en Bilbao, en la Universidad de Leioa o en Fadura, donde poco a poco fue moldeándose como la mejor velocista vasca de todos los tiempos.

Así, Cristina Castro dio el salto a la élite nacional, de la mano de Clemente Revuelta, y amasó su gran palmarés en las distancias más cortas. «En el 200 tenía el obstáculo de Sandra Myers, que cuando competía en esa distancia era prácticamente insalvable», recuerda.

Ficha

Fecha y lugar de nacimiento
04/04/1969. Bilbao. Casada con el también exatleta Jon Azkueta.
Palmarés
9 veces campeona de España: 5 veces en 100 metros, 1 en 200 metros y 3 en 60 metros en pista cubierta. Compitió en los Juegos Olímpicos de Barcelona, donde pasó a segunda ronda en 100 metros. Además estuvo en en Mundial de Tokio y en el idoor que se celebró en Sevilla en 1991 y en Europeos como el de Helsinki o Split. Tiene en su poder el récord de Euskadi de 100 metros con 11.36.

La velocista de Galdakao destaca como su gran momento atlético los Juegos Olímpicos de Barcelona'92, tras lograr la mínima para los 100 metros. Cristina estaba al máximo nivel en su carrera deportiva y logró pasar a la segunda ronda, aunque recuerda que vivió aquella competición con una mezcla de emoción y nervios. «Yo estaba acostumbrada a hacer las cosas a mi manera y allí tenías a cinco personas pendientes de tí y contándote lo que tenías que hacer a cada momento. Recuerdo la primera ronda, con Merlene Ottey al lado -la imagen del reportaje-, y al ser quinta logré clasificarme para la siguiente ronda. Y eso ya fue demasiado para mí, tantos nervios esperando todo el día... Tenía la sensación de querer irme cuanto antes, aunque estaba viviendo algo único como son unos Juegos», cuenta.

Tras aquella experiencia, Cristina se mantuvo en la élite hasta que los problemas físicos comenzaron a martirizarla. «Tenía un problema en el abductor interno, tan interno que los médicos no eran capaces de alcanzar el problema». Así que después de mucho intentarlo, Cristina Castro abandonó el atletismo con apenas 28 años, cuando todavía le quedaba recorrido y objetivos por delante.

Ahí empezó su nueva vida. Casada con otro grande del atletismo vizcaíno como Jon Azkueta, se dedicó a su familia. Sus dos hijos han apostado por caminos diferentes, uno escritor y otro pelotari, y apenas tiene contacto con el deporte que la vio triunfar, aunque sí con las buenas amistades que hizo en él.

 

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