Carmen Valero, la niña del cascabel que fue doble campeona mundial

Carmen Valero, la niña del cascabel que fue doble campeona mundial

La atleta turolense fue elegida en 2017 la mejor atleta española de todos los tiempos

IGOR BARCIA

Fue hace 42 años cuando su nombre quedó para siempre en la historia del atletismo. En el hipódromo de Chepstow (Gales), Carmen Valero hacía algo que hoy en día resulta casi inimaginable. Una atleta española ganaba el Mundial de cross. Corría 1976, y la turolense de nacimiento y catalana de adopción se imponía a Tatyana Kazankina para lograr el título. Tenía solo 21 años, un talento excepcional, y capacidad para volver a ser campeona al año siguiente, donde se impuso en Düsseldorf por delante de Lyudmila Bragina (URSS). Dos victorias que la convierten en única, puesto que nadie en España ha logrado subir a lo más alto del podio en un campeonato del mundo de campo a través. Pero para ella, todo se resumía en algo muy sencillo. «A mí lo que me gustaba era correr». Así, de este modo, llegaron esos dos campeonatos mundiales, 25 títulos nacionales y 15 récords de España, una presencia en los Juegos Olímpicos de Montreal. Todo ello sirvió para que en 2017 fuera proclamada como la mejor atleta española de todos los tiempos.

Hoy en día, Carmen Valero disfruta de su prejubilación en un banco y de homenajes y reconocimientos como el que le tributó la pasada semana el Club Atletismo Valle de Mena. Allí, aquella niña que disfrutaba corriendo por los montes de Cerdanyola y a quien su padre le tuvo que poner un cascabel para saber por dónde andaba, echó la vista atrás para recordar aquellos tiempos donde fue feliz haciendo lo que más le gustaba. «Yo solía decir que ganaba porque entrenaba más que nadie, pero tenía una lógica. Mientras a otras chicas les costaba, a mí era lo que me motivaba, lo que yo quería, por eso no tenía problemas para hacer los entrenamientos, era lo que me gustaba».

Así había sucedido desde su infancia, ya que en Cerdanyola solía acudir al colegio corriendo. «Había unos cuatro kilómetros o algo más, pero mientras mis hermanas iban andando, yo lo hacía corriendo, y luego desandaba el camino para ver dónde estaban, y volvía...». Su salto al atletismo llegó pronto, con 12 años, y lo hizo de forma «irregular». Después, Carmen conoció «a mi segundo padre», Josep Molins, el que sería su entrenador prácticamente toda su vida. El hecho de entrenar en Sabadell y vivir en Cerdanyola provocó un problema familiar, pero todo se arregló con un traslado colectivo. «Cambiamos de casa, mis padres y una de mis hermanas de trabajo... porque no querían que estuviera lejos de casa».

«Hoy en día no me habría gustado tanto correr»

Con 16 años corrió en el Mundial de 1972, entonces Cross de las Naciones, mientras que un año después llegó su primer campeonato de España, en Gijón. En 1975 logró su primer gran éxito, tercera en el Mundial de Rabat, y después llegarían aquellos dos grandes títulos mundiales.

Después de sus logros, empezarían los problemas con las lesiones y con la Federación. Su rodilla complicó su rendimiento y decidió hacer un paréntesis para ser madre. Pero cuando regresó a la competición, su relación con la RFEA no había mejorado y poco a poco fue perdiendo el interés por el atletismo profesional.

Tras la retirada volvió a disfrutar del atletismo como a ella siempre le gustó, a su aire. «Recuerdo que en 1999 me dio por hacer el maratón de Nueva York. Y es una de las mejores experiencias que guardo». De hecho, Carmen Valero no ha dejado de hacer deporte, lo que le permite estar en una forma envidiable a sus 63 años. Y ahora sigue en relación con el atletismo, aunque reconoce que «hoy en día no me habría gustado tanto correr, está todo muy medido, muy planificado». Y ella era un espíritu libre que llegó a lo más alto.