«El karate de contacto no es agresivo»

La katateka Aiala García realiza un ejercicio durante un entrenamiento en el gimnasio. /IGOR MARTÍN
La katateka Aiala García realiza un ejercicio durante un entrenamiento en el gimnasio. / IGOR MARTÍN

La deportista alavesa Aiala García ha logrado una plata en el Europeo en la modalidad de kyokushinkai

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

Aiala García (Vitoria, 1993) viene de colgarse la medalla de plata en el Europeo de karate kyokushinkai en la categoría open. Esta modalidad deportiva no cuenta con la oficialidad federativa del karate al punto que será olímpico por primera vez en Tokio 2020. Sin embargo, las peculiaridades de una disciplina de más contacto han enganchado a muchos deportistas. En el caso de la vitoriana del club Fitness Gasteiz, que empezó con el karate a los 5 años, supone su mayor éxito internacional y el pasaporte para el Mundial que se celebrará en Japón el próximo mes de noviembre.

–¿Qué diferencias existen entre el karate tradicional y el kyokushinkai que usted practica?

–Sé que es complicado. Hay dos modalidades principales, al punto que es la que será olímpica en Tokio y que es la reconocida por la federación, con subvenciones y becas. Y luego está el karate de contacto donde se busca ser superior al rival y si puedes hacerle un k.o, vences en el combate. La base es la misma. Digamos que en al punto, el karate es mucho más dinámico y explosivo, y el de contacto te exige más resistencia, aguante y fuerza. El Europeo se ha celebrado en Praga y era de peso abierto clasificatorio para el Mundial. Me llevo doble recompensa, ya que además de la medalla de plata, he conseguido la plaza mundialista, y será la primera vez que participe en una cita tan importante.

–Se ha decidido por competir en el karate oficioso, lo que significa no optar a olimpiadas o ayudas ¿Por qué?

–Me inicié con los dos, pero hace tres años me decidí por el kyokushinkai. Se adapta mejor a mis características. Además, digamos que me llevé algunas decepciones con el otro karate en cuanto a opciones clasificatorias y oportunidades para competir, y tomé la decisión. No me arrepiento.

–Se le nota emocionada con esa plata. ¿No se esperaba llegar tan lejos?

–Sinceramente, no me esperaba el rendimiento tan alto que he tenido. El campeonato lo iniciamos mal, porque el primer día de competición para las senior, nos quedamos dormidas. Un mal inicio aunque tuvimos la suerte de que por delante estaban los sub'21 y pudimos llegar a tiempo. Después, los combates fueron duros. Estuve muy concentrada y disfruté mucho. En los cinco combates, uno lo gané por k.o. Y en la final, ya no pude con la rival húngara, que arrasó. Es cierto que fui magullada, con un fuerte golpe en el brazo y en la espalda. Lo intenté, pero me superó en dos asaltos.

Sin golpes directos a la cara

–¿Contacto significa que todo vale?

–No, para nada. Golpes directos a la cara están prohibidísimos y en la espalda y rodillas, tampoco. Tampoco, en partes íntimas, donde llevamos protecciones. Pero todo lo demás se permite.

–¿Se acostumbra a esa dureza de los golpes o forman parte del entrenamiento?

–Digamos que te acostumbras a recibir golpes. Hay días que los entrenamientos son duros y salimos con más moratones que en los campeonatos. Al final, hay que acostumbrar al cuerpo a recibir y también a saber dar. Es un deporte donde sueltas mucha adrenalina. Se ha convertido en fundamental en mi vida. Los días que no puedo entrenar, me subo por las paredes (risas).

«Hay días que los entrenamientos son duros y salimos con más moratones que en los campeonatos. Tienes que acostumbrar al cuerpo a recibir y también a saber dar»

–¿Suena a agresivo o es un mito?

–Ni es agresivo ni provoca lesiones. Todo discurre en el tatami. Y forma parte de la dinámica del propio deporte. Para mí la clave es el ambiente que se genera en los campeonatos. Somos una gran familia. En España nos conocemos todos los competidores y cuando acabamos siempre hay tiempo para compartir, para cenar juntos. Y lesiones, yo no he tenido. Ya te digo que en el fútbol se lesionan más. Por desconocimiento, se dicen cosas que se alejan de la realidad. Yo también entreno a niños y niñas y siempre les digo que disfruten, que sientan el deporte y que arrinconen lo de perder y ganar.