Juez árbitro internacional

«Intento tratar a los tenistas de la misma manera que me gusta que me traten a mí»

Myriam Lacuerda observa una de las pistas durante un partido del torneo de La Peña. /RAFA GUTIÉRREZ
Myriam Lacuerda observa una de las pistas durante un partido del torneo de La Peña. / RAFA GUTIÉRREZ

Myriam Lacuerda es la única juez árbitro internacional en Euskadi. Le ha tocado lidiar con Nadal, Federer o Muguruza. Estos días es uno de los actores secundarios en el World Tennis Vitoria

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

Myriam Lacuerda supo vivir la transición de jugadora a jueza de una manera natural. De correr la pista a verla desde una silla, con precisión milimétrica, sin perder cualquier detalle, porque todos en el tenis cuentan. Nacida en Valencia, criada en Mallorca y hace años afincada en Vitoria, es la única juez árbitro internacional en Euskadi. Le avalan sus 12 años de estancia en Estados Unidos, donde pudo costearse su carrera universitaria gracias al tenis. Esta ingeniera de 43 años es una mujer cordial y amable, querida por las y los jugadores, respetada gracias a una eficiente gestión de los partidos que ella dirige. «El secreto está en pasar desapercibida. Cuanto menos protagonismo tengamos, querrá decir que lo hacemos bien», explica con naturalidad.

Estos días, Myriam es una de la decena de jueces que velan por que cada partido de los más de 60 que se celebran en el World Tennis Vitoria discurra con normalidad. La concentración, el rigor, la precisión, la agilidad y una buena disposición con los jugadores son requisitos para mantener un orden natural. Ellos hacen lo que apenas se ve, la otra parte imprescindible del tenis. «El juez árbitro supervisa, se encarga de los cuadros del torneo y de la orden de juego diaria. El árbitro de silla se debe preocupar por los jugadores y anticiparse a las necesidades de ellos. Tenemos que estar pendientes de los entrenadores que están fuera de pista y ahora, hay que tener cuidado con las apuestas. Se está poniendo complicado este tema». Está pasando en este torneo ITF de Vitoria donde ávidos apostadores intentan sacar provecho, aunque por el momento, parece no haber fortuna y desde la organización se está logrando controlar el fraude.

Categoría 'Chapa Blanca'

El camino se va haciendo cuando se comienza con los primeros cursos impartidos por la federación, las primeras titulaciones, los exámenes obligatorios hasta adquirir un nivel nacional. Después, el paso es formarse como juez internacional. «Siempre que hay un árbitro, hay gente evaluando y cuanto más y mejor lo haces, vas subiendo en el ranking. A nivel internacional la primera categoría 'chapa blanca' y después bronce. En estos casos es tu federación nacional la que te envía a estos exámenes, después la categoría plata y oro llegan cuando la dedicación es absoluta». Jueces profesionales son aquellos que establecen contratos con la ITF, WTA o ATP, el resto son colaboraciones en un número indeterminado de torneos.

Eso no da para vivir y Myriam invierte parte de sus vacaciones. «Cuando vivía en Estados Unidos, podía cogerme días de vacaciones sin cobrar y hacía más de 100 partidos al año. En España esa fórmula no existe». Ha estado en muchos de los grandes. Desde Us Open, Miami, Atlanta, Washington o Indian Wells. «Es mi favorito. No sé cuántas veces lo he hecho y para mí es especial». Desde esa silla que le da una perspectiva diferente, el tenis se ve de otro modo. A Myriam le ha tocado lidiar con jugadores como Nadal, Jokovic, Federer, las Williams, Garbiñe Muguruza, y otros más alejados del ránking. En partidos con tecnología y ojo de halcón, es más sencillo, en los que no, la empatía es importante. «Intento tratar a los tenistas de la misma manera que me gusta que me traten a mí. Todos nos equivocamos», apunta sincera.

Aunque la norma recomienda mantener distancia con los jugadores, en torneos más domésticos la cordialidad y el respeto se perciben. Myriam es una juez reconocida. Pasado el ecuador del torneo y con temperaturas imposibles, no pierde la compostura. Con estilo inconfundible y desde la silla, se la puede ver estos días en cualquiera de las pistas de La Peña Vitoriana.