Salma Solaun, gimnasta

«Ser olímpica es mi gran sueño»

Salma Solaun, entre mazas, citan, cuerda, aro y pelota en el polideportivo de Abetxuko. /Jesús Andrade
Salma Solaun, entre mazas, citan, cuerda, aro y pelota en el polideportivo de Abetxuko. / Jesús Andrade

La joven vitoriana inicia la cuenta atrás para formar parte de la selección española junior que se concentrará en León

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

Salma Solaun sólo tiene 13 años y puede ser una gimnasta de futuro. En mayo de 2018 se proclamó campeona de España Infantil. Esta vitoriana ha sido citada para formar parte de la selección nacional junior, en el centro de alto rendimiento de León. El sacrificio de este deporte en edades tempranas es algo que estas niñas asumen con naturalidad. La integrante del Beti Aurrera ya ha acudido a anteriores llamadas, pero esta parece ir en serio. El próximo día 13, dejará todo para alcanzar un sueño; ser una gimnasta olímpica, como lo fueron Almudena Cid o las Niñas de Oro.

– ¿Qué le pasa por la cabeza cuando acepta la llamada de la selección nacional?

– Me enteré en un entrenamiento. Durante el estiramiento, Marga Armas, mi entrenadora, me lo contó. Me quedé en shock y no supe reaccionar. Luego, mis compañeras me vinieron a abrazar. Fue un momento muy bonito.

– ¿Se cumple su gran sueño?

– Cuando era pequeña, miraba a las gimnastas federadas mayores y pensaba si eran de verdad. Me parecía imposible ser como ellas. Cuando entré en el club, siempre soñé con estar en la selección. Ahora me dan esa oportunidad. Soy una privilegiada.

– Es una oportunidad que implica un cambio vital profundo ¿merece la pena?

– Sí. Dejo a mi familia, mis amigas, mi colegio, mi entrenadora y mis compañeras. Tengo que sacrificar todo, pero lo estoy asumiendo. Cuando ya esté en León, les echaré mucho de menos, pero es una gran experiencia que hay que vivir y disfrutar y que sólo pasa una vez en la vida.

– Sabe que sufrirá por el grado exigencia...

– Sé que habrá días duros porque el nivel y la exigencia son muy altas. Estoy dispuesta a trabajar porque quiero llegar a lo más alto posible. Hasta julio será un examen mes a mes. Después, deciden qué gimnastas siguen o quiénes regresan a su casa.

– ¿Recuerda sus primeros pasos en la gimnasia?

– Empecé con 3 años. Era muy inquieta y mis padres me apuntaron. Practiqué también natación y patinaje, pero los dejé. Lo único que me llenaba de verdad era la gimnasia rítmica. De lunes a viernes entreno todos los días; sábados y domingos por las mañanas, además de competiciones. Gimnasia, estudiar y familia. Esa es mi vida y me encanta.

– ¿La gimnasia le llena el alma o es una pregunta muy adulta?

– Entiendo lo que me preguntas (risas). La gimnasia es parte de mi vida. No me vería sin ella. Cuando salgo al tapiz, disfruto de cada entrenamiento que comparto con mis compañeras y en las competiciones conozco a otras chicas. Los aparatos que más me gustan son las mazas y la cinta, quizás los más difíciles.

– ¿Quiénes son sus referentes?

– Me encanta Hanna Rizatdinova, una ucraniana ya retirada. Es muy elegante y lo hace todo con mucha facilidad. También he visto muchos vídeos de Almudena Cid y el conjunto con Estíbaliz Martínez, Lorena Guréndez y Tania Lamarca. Algunas estudiaron en mi colegio, la Presentación de María. Me hace mucha ilusión. En el Euskalgym hicimos su ejercicio como homenaje. Su gimnasia era muy bonita y elegante.

– ¿Ser olímpica es el objetivo?

– Ojalá pudiera ser olímpica. Sería mi gran sueño, como el de toda gimnasta. Con ese objetivo trabajo duro, pero quiero disfrutar. Lo que tenga que venir, vendrá.

 

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