Pamplona tiene la palabra

Las Gloriosas saludan a la grada de Mendizorroza tras el partido contra el Athletic B. /BLANCA CASTILLO
Las Gloriosas saludan a la grada de Mendizorroza tras el partido contra el Athletic B. / BLANCA CASTILLO

Las Gloriosas se juegan el play off contra un Osasuna que suma doce triunfos seguidos. Si ganan, las albiazules serán campeonas matemáticamente

Jon Aroca
JON AROCAVitoria

Todo se decidirá este domingo. De poco valen los veinticuatro partidos que el Alavés Gloriosas ha jugado hasta ahora y en los que no ha conocido la derrota. Le queda el pequeño consuelo de que esa temporada casi perfecta le permite depender de ellas mismas para el trascendental encuentro contra Osasuna de mañana. Eso sí, tendrán el apoyo de doscientos albiazules que se desplazarán al Sadar (12:00 horas, ETB1).

Está en su mano porque aventajan en dos puntos a Osasuna. Si ganan las Gloriosas, serán campeonas de forma matemática. Un empate dejará todo igual, pero para las albiazules sabrá como un triunfo. Incluso un punto en casa en la última jornada contra el Oiartzun, penúltimo, les serviría para jugar el play off. Sólo una derrota les dejaría con la miel en los labios tras una temporada en la que se han acostumbrado a mandar en la tabla.

A ese espíritu competitivo apela el técnico albiazul, Joseba Basarrate. «Los veintiséis partidos jugados se reducen ahora a uno solo. Tenemos la pena de que vamos líderes desde la jornada uno y que nos la tenemos que jugar a una carta. Pero también partimos con la ilusión de que somos el único equipo que puede ser campeón esta semana», apuntó el preparador.

Gestionar los nervios

La presión será para un Osasuna que ha cuajado una segunda vuelta brillante. Desde que cayeron en Vitoria allá por el mes de diciembre, sólo han sumado de tres en tres. Por el camino han dejado al Athletic B y a un Eibar que durante buena parte de la temporada parecía el máximo rival albiazul. Un equipo, el rojillo, que «se ha metido en la pelea merecidamente» y que hará frente por primera vez a la posibilidad de ponerse líder. «Osasuna es un equipo que ha venido jugando, entre comillas, sin mucha presión, porque no le quedaba otra que ganar y nosotros hemos estado toda la segunda vuelta con esa obligación de ganar», recordó Basarrate.

Las navarras estarán en una situación similar a la que vivió el Alavés hace quince días. El encuentro se traslada a un escenario, el Sadar, más grande y que aprieta mucho más (y donde ya jugaron contra el Eibar hace un mes). Un campo que puede afectar a los nervios de uno y otro equipo, aunque Basarrate confía en que su equipo lo soporte mejor. «Creemos que ahora Osasuna debería pagar esa presión y que eso que tuvimos en Mendizorroza lo tengan y lo paguen. Y nosotras con esa presión que tenemos en la segunda vuelta sepamos gestionar los nervios y trasladarlo al campo. Tenemos que estar acertadas arriba e intentar hacer nuestro juego, no hacer lo que ellas quieren», desgranó.

El Alavés afronta el partido con la única baja de Tomi y una plantilla descansada tras el parón del pasado fin de semana. Las albiazules buscarán aprovechar su potente juego por bandas en otro campo que se adapta a su estilo. Mañana, el Alavés Gloriosas puede dar el paso definitivo para confirmar el objetivo por el que han peleado durante toda la temporada.

Terminar bien en Olaranbe

Media hora antes jugará el Aurrera en Olaranbe (11:30 horas). Las de Asier Santamaría, ya sin opciones de ascender a Primera B, buscarán sumar la victoria en casa y terminar con buenas sensaciones una temporada irregular en su feudo.

Delante tendrán al siempre incómodo San Ignacio, que pelea junto a ellas por hacerse con la quinta posición. Ahora son sextas con tres puntos más que un Aurrera que quiere sumar su segundo triunfo seguido como local.