Gloriosas: Emma Martín y Adriana Alonso

«Ojalá podamos jugar algún día en Mendizorroza y llenar el campo»

Adriana Alonso, a la izquierda, y Emma Martín representan el futuro del fútbol femenino y hoy juegan con la selección vasca sub'17. /Igor Martín
Adriana Alonso, a la izquierda, y Emma Martín representan el futuro del fútbol femenino y hoy juegan con la selección vasca sub'17. / Igor Martín

Estas dos jugadoras del Alavés disputan con la selección vasca sub'17 el nacional de autonomías, un paso previo al soñado ascenso a Primera

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

JASP fue el acrónimo de la expresión 'Joven, aunque sobradamente preparado' que se acuñó en los años 80 para los jóvenes que estaban a medio camino entre las generaciones X y los millenials. Sirva esto para rescatar la definición exacta de las dos protagonista del reportaje, Emma Martín (Roquetes, Tarragona, 2002) y Adriana Alonso (Miranda de Ebro, 2002), encuadradas en la generación Z, si nos empeñamos en seguir con la clasificación, y dispuestas a perseguir un sueño a través del fútbol: ser profesionales.

Martín y Alonso disputan desde este viernes la II Fase del campeonato de selecciones autonómicas en Sant Boi de Llobregat. Lo hacen con Euskadi, como marca la normativa. Se juega según la ficha federativa. Y ambas lucen los colores albiazules con lustre y orgullo. Las benjaminas de un equipo hecho para ascender, se reivindican a base de trabajo y de convicción. «Somos las pequeñas, pero no nos tiembla el pulso. Tenemos mucha ilusión por subir a Primera División. Lo tenemos en la cabeza y siempre presente. Vamos a por todo», apuntan horas antes de jugar con el combinado vasco el primer partido ante Catalunya y mañana frente a Murcia. En la primera fase fueron las protagonistas en la victoria contra Valencia, con sendos goles, «aunque no somos goleadoras. Somos más de repartir juego», aseguran con modestia.

Un ambiente «fantástico»

Apenas salidas del cascarón de la vida, apostaron por una oferta atractiva de fútbol, que sólo encontraron en Vitoria. «Las condiciones son las idóneas. Mejor que aquí no podemos estar en ningún sitio porque tenemos todas las comodidades, entrenamos y estudiamos. El ambiente es fantástico y la ilusión por el ascenso crece», explican a EL CORREO.

Miran el futuro desde Ibaia, donde entrenan y juegan cada quince días, y sienten envidia cuando recuerdan la histórica entrada en San Mamés, -con 48.121 espectadores, en el duelo copero entre el Athletic femenino y el Atlético de Madrid, la semana pasada.-«Ojalá podamos jugar algún día en Mendizorroza y poder llenar el campo», desean al unísono.

«Mejor que aquí no podemos estar en ningún sitio porque tenemos todas las comodidades» Emma Martín

Y si el profesionalismo no llega, porque el deporte femenino sigue dando pasos pequeños, el plan B lo tienen claro. «Mi deseo es ganarme la vida con el fútbol, pero tengo claro que debo continuar con mis estudios. Me gustaría hacer un doble grado de Fisioterapia e IVEF. Ya veremos. Si no, ser fisio también me llenaría mucho», comenta Adriana. Por cercanía, sigue viviendo en su casa, Miranda de Ebro. Va y viene gracias a una familia implicada al cien por cien. Su hermano Iván Alonso también juega al fútbol en el San Ignacio. «Somos una familia futbolera, mi madre se cansa a veces, pero está muy orgullosa de nosotros. El fútbol es una parte de mí, siempre ha estado conmigo». Lo lleva en la sangre desde los cinco años, cuando prefirió compartir juegos con chicos y disputar el balón de igual a igual hasta que llego a edad infantil.

«Mi ilusión es ganarme la vida con el fútbol, pero tengo claro que debo seguir con mis estudios» Adriana Alonso

En la casa de Emma, la familia de su madre tiene el gen futbolero. Su otra hermana es más de baile, aunque todos debaten sobre fútbol. «Empecé con cuatro años. Pasé por varios equipos de pueblo, también con chicos hasta que no pude más y este es mi primer año en el Alavés». A esta mediocentro lo que más le gusta es repartir asistencias y «hacer felices a mis compañeras».

Todo pasa deprisa en sus vidas. Enma ha estado en categorías inferiores de la selección española, en todas de la catalana y a pesar de sus 16 años, es un pilar en el centro del campo de las Gloriosas. Adriana también ha sido convocada con Castilla-León y Burgos. A la espera de debutar en alguna categoría de la Española, su llamada con Euskadi la quiere aprovechar para meterse en la fase final del nacional de autonomías. «Lo ideal es que ganemos los dos partidos. Se clasifican las cuatro mejores», dice la burgalesa.

Nueva ley del deporte

Entre sueños y proyectos en clave de fútbol, son críticas en cuanto a la situación de su deporte. Reconocen que la falta de visibilidad del fútbol femenino condiciona y que eso ralentiza una progresión que puede dar un paso de gigante si la nueva ley del deporte se aprueba y reconoce a las mujeres como deportistas profesionales, con contratos regularizados. Lejos del estigma que vivieron niñas de otras generaciones anteriores en las que darle patadas al balón era una cosa mal vista y cuestionada, con malignos calificativos como 'chicazos' o 'marimachos', saben que están viviendo una nueva era, fruto del ímpetu y de la pasión que ponen. Juegan porque aman el fútbol, sueñan porque saben que con paciencia y esa pizca de fortuna, tal vez puedan alcanzar esa quimera que ahora mismo da vueltas en sus cabezas.

 

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