Marta Tudanca: «Me costó adaptarme al baloncesto alemán»

Marta Tudanca posa en la calle Dato durante su estancia en el Araski. /JESÚS ANDRADE
Marta Tudanca posa en la calle Dato durante su estancia en el Araski. / JESÚS ANDRADE

La vitoriana regresa a Ferrol para jugar en la Liga Femenina 2 tras su experiencia en el Rutronik

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

Marta Tudanca (Vitoria, 1990) regresa de Alemania con una maleta llena de experiencias vitales para afrontar su regreso a la liga española en Ferrol, un equipo de Liga Femenina 2 que pretende regresar a la máxima competición. La vitoriana liderará el proyecto de un club en el que ya estuvo durante cuatro años y donde fue feliz. Una decisión que trasciende de lo deportivo para, desde lo más personal, afrontar un reto ilusionante en su carrera deportiva, a pesar de parecer un paso atrás por militar en una categoría inferior. No olvida a su club, Araski, al que le desea lo mejor en su cuarta temporada en Liga Femenina. Tudanca es vitoriana por los cuatro costados y ha mirado desde la distancia con orgullo, estos meses donde su ciudad ha sido protagonista como capital del baloncesto.

-¿Qué balance hace de su experiencia en la Bundesliga con el Rutronik?

-Contenta. Peleamos el título de liga hasta el quinto partido de la final y perdimos, pero creo que hemos hecho un buen trabajo. Ha sido un año intenso, en el que he podido vivir la experiencia de estar en dos competiciones, la liga alemana y la Eurocup. He conocido otras formas de trabajar, otro baloncesto más individualista, más físico, menos táctico. No deja de ser baloncesto, pero otro concepto diferente al de España. Me quedo con todo lo bueno que he vivido, mi inglés, que ha mejorado mucho. Decidió completar toda la temporada, a pesar de que en enero tuve ofertas para regresar a España, pero decidí quedarme y terminar la temporada. Yo lo quería vivir y suma en mi bagaje personal. Me gusta probar cosas nuevas y conocer otra cultura, otro país y otra gente. Me muevo por sensaciones e impulsos. Segura de las decisiones que tomo. Eso es lo que te hace crecer y madurar. No todo es un camino de rosas, pero es un aprendizaje.

-¿Los 2,7 puntos y 10 minutos por partido reflejan la falta de adaptación al baloncesto alemán?

-Es verdad que no terminé de adaptarme, pero solo son números. Quizás no los que había promediado en Liga Femenina, pero repito que todo son experiencias y que soy de las personas que extrae lo positivo para avanzar. No encontré mi juego, pero nunca me he venido abajo y siempre he entrenado duro y he sido positiva. Todo lo que ha estado en mi mano, lo he intentado.

-¿Por qué ha decidido fichar por Ferrol a pesar de ser un equipo de Liga Femenina 2?

-Lo he explicado en mis redes sociales. Valoro muchas más cosas, además del baloncesto. Está claro que el proyecto de Ferrol es muy ilusionante y han pensado en mí para liderarlo y lograr el objetivo del ascenso. Pero a todo eso suma que yo jugué allí cuatro años, fui muy feliz, fue mi primer equipo profesional. El club apostó por mi cuando tenía 18 años. Me siento en deuda con ellos y para mí sería muy gratificante devolverles todo lo que me dieron a mí. Quiero ayudar a lograr el objetivo. Como ves, valoro todo y por eso decido ir, sabiendo que es Liga Femenina 2.

-¿Cuánto peso ha tenido en su decisión que Lino López esté en el banquillo?

-Reconozco que mucha. Desde el primer momento que confirmó su regreso a Ferrol, se puso en contacto conmigo para convencerme y liderar el proyecto. Es verdad, que siempre tienes dudas, que es una categoría inferior, es muy humano pensarlo, pero mi decisión es firme. El cuerpo me pide devolver esa confianza a la gente de Ferrol y esta era la oportunidad que no podía dejar escapar.

Sin oferta de regreso a Araski

-Ferrol es su segunda casa, pero su primera es Vitoria y Araski.

-Siempre será mi equipo, pero en mi regreso a España no ha habido opciones. Como te he dicho he tenido ofertas de equipos de Liga Femenina y en enero Campus Promete que ha logrado el ascenso y donde también estuve, me llamaron para reforzar el equipo. Estuve dos temporadas muy bonitas en Araski y nunca me cierro puertas a nada. Mira, vuelvo a Ferrol. El baloncesto da muchas vueltas, como la vida.

-¿Le gusta le proyecto que están haciendo?

-Me parece que están fichando muy bien. María Asurmendi es una grandísima jugadora además de tener carácter de líder, y Tania Pérez también es una escolta con mucha calidad. La renovación de Laura Pardo como capitana es fundamental y que siga Made en el banquillo consolida el proyecto. Seguro que harán una gran temporada en su cuarto año en la élite.

«Que Made siga en el banquillo del Araski consolida su proyecto en la élite»

-¿Cuánto baloncesto le queda?

-Uff qué pregunta (risas). Prefiero ir año a año. Lo mismo te digo que me quedan tres años más y luego todo cambia. Tengo claro que quiero ser madre y no a los 40 años. Pero depende de muchas cosas. Sigo activando mi plan B laboral, y estoy acabando la carrera de Nutrición por la UNED. También soy podóloga y supongo que de una u otra manera, cuando acabe mi carrera deportiva, buscaré mi futuro por ahí. Aún tengo 29 años, y tengo mucha ilusión por continuar como jugadora profesional. No miro más allá de esta temporada.

-Cuénteme cómo ha visto desde la distancia la capital de Vitoria como ciudad del baloncesto con la Copa de la Reina y después la Final Four. 

-Lo he intentado seguir a través de Internet todo lo que he podido. Es curioso porque en Alemania no sabían dónde estaba Vitoria y les tenía que explicar que cerca de Bilbao. No se creían que nuestra ciudad pudiera albergar la Final Four, pero ya me encargué de explicarles que tenemos un gran equipo que nos representa en Europa como es el Baskonia y que Vitoria respira deporte y baloncesto. Yo me siento muy orgullosa.