El milagro húngaro de Roberto Íñiguez

Íñiguez da indicaciones en pleno duelo ante el Bourges./FIBA
Íñiguez da indicaciones en pleno duelo ante el Bourges. / FIBA

El técnico vitoriano competirá en su sexta Final Four de la Euroliga tras clasificar al Sopron por segundo curso consecutivo

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

Roberto Íñiguez de Heredia tomó las riendas del Sopron húngaro como un proyecto en crecimiento y con una base importante de jugadoras jóvenes. Dos años después, el entrenador vitoriano ha transformado en una máquina competitiva a la escuadra magiar, capaz de codearse con rivales que multiplican su presupuesto dentro de la exigente competencia de la Euroliga femenina. Fiel al objetivo de llegar a lo más alto, el técnico alavés ha logrado que el Sopron obtenga por segundo año consecutivo la clasificación para la Final Four que dirimirá el máximo título europeo femenino.

«Era la temporada más complicada y de la que más orgulloso estoy por cómo hemos alcanzado la Final Four. Hemos tenido infinidad de problemas y las jugadoras han seguido creyendo. No han dejado de trabajar ni de seguir a su entrenador». Íñiguez de Heredia conversa con este periódico con un tono y unas palabras que destilan orgullo por el grupo humano que dirige. El conjunto magiar logró el pasado viernes una meta que, en varios momentos de la temporada parecía una quimera, al cerrar a su favor el cruce de cuartos contra el Bourges Basket. El Sopron supo adelantarse en la serie con un exiguo 66-65 en su cancha para después jugar con la presión del anfitrión en el segundo duelo en tierras galas, en el que se impuso con un 64-74 y la actuación estelar de Aleksandra Crvendakic (16 puntos, 11 rebotes y 26 de valoración).

«Hemos llegado a los últimos partidos con fe y una buena situación, pero igualar lo del año pasado ha sido mucho más difícil», reconoce Íñiguez de Heredia. El entrenador alavés suma su sexta participación en una Final Four de la Euroliga, la segunda consecutiva con su actual equipo. Alzó el título con el Ros Casares en 2012 y se quedó a las puertas hasta en tres ocasiones con otros tantos equipos; Fenerbahce, Nadezhda Orenburg y Sopron Basket. Sigue conjurando el milagro en tierras húngaras, aunque el pase recién conseguido lo guardará como oro en paño tras el rosario de lesiones que ha atacado a su plantilla y los problemas internos que ha tenido que afrontar un club de músculo económico menor al de gran parte de sus oponentes en la máxima competición continental.

«El mejor equipo del mundo»

Resta por conocer la designación de la sede de una Final Four que se disputará entre el 12 y el 14 de abril. La pasada temporada, el Sopron ejerció de anfitrión en un torneo que suele aterrizar en el lugar de origen de uno de los cuatro equipos participantes. Iñíguez de Heredia sí conoce quién será su rival en semifinales; un Ekaterinburg que le superó en la final del curso anterior y que rezuma calidad y poderío. «Siempre digo que no es el mejor equipo de Europa sino del mundo, incluida la WNBA. Te castiga cualquier error que cometas, pero es un solo partido y lo prepararemos. Lo que hemos hecho ya es mucho. Hay que competir y, sobre todo, disfrutar», precisa el técnico alavés. La otra semifinal la disputarán el Dynamo Kursk y el USK Praga.