Las reinas del baloncesto

Meesseman, Stewart-la MVP- y Nicholls (arriba), Taurasi, Cambage y Ndour/
Meesseman, Stewart-la MVP- y Nicholls (arriba), Taurasi, Cambage y Ndour

Repasamos el trabajo de las mejores jugadoras en el Mundial de Tenerife en el que España se colgó el bronce

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Con un bronce al cuello, que hizo olvidar los desplantes de Liz Cambage en la semifinal, España cerraba este domingo el Mundial de baloncesto femenino de Tenerife. Otra medalla para las de Lucas Mondelo, la sexta en los últimos seis eventos internacionales en los que han participado.

En lo colectivo, nadie fue mejor que las anfitrionas. La solidaridad obrera mostrada por el combinado español -obrera porque los ricos nunca le piden o otro rico que se quite de lo suyo para dárselo al grupo- cerca estuvo de tumbar a 'Gulliver' Cambage -la más potentada de todas las jugadoras- en su viaje de semifinales contra una Australia que terminó plata.

Ganaron las estadounidenses, como se esperaba. Son un equipo, además de una constelación de estrellas, y eso las hace prácticamente invencibles. Es la suerte que tiene la seleccionadora Dawn Staley. Cada una de las doce que tiene a sus órdenes atesora tanta calidad individual que se comportan como un grupo sin tener que renunciar a nada en el apartado personal. Barrio rico. Basta con sonreír y saludar al vecino. No te pedirá nada, porque ya tiene de todo. No como las españolas, un ejemplo de sacrificio en la semifinal, en la que se entregaron sin reservas para frenar a la pívot australiana de 203 centímetros que ha hecho -hasta la final- lo que ha querido en este torneo.

Hasta que se topó con Breanna Stewart y sus amigas, claro. Lo que sucede con la neoyorquina, MVP del Mundial, es que sencillamente le da lo mismo quién se ponga en medio. Solo había que verla ayer penetrando hasta impactar con la inmensa Cambage. Salía perdiendo, despedida, en el choque, pero la pelota terminaba dentro del aro. Dos puntos.

Breanna STEWART Ganar, ganar y volver a ganar

Breanna STEWART. (Estados Unidos). 16,3 puntos ; 6,3 rebotes y 20,2 de valoración por partido

Breanna STEWART. (Estados Unidos). 16,3 puntos ; 6,3 rebotes y 20,2 de valoración por partido Ala-pivot. 193 cm. 24 años.

Es la mejor del mundo y lo sabe. La reina absoluta y absolutista de un deporte de bestias practicado por damas y perder no está dentro de sus planes. La niña que se refugió en el baloncesto para olvidar -si eso es posible- los abusos sexuales que sufrió de niña, acumula este curso el MVP de la WNBA (la NBA femenina), el MVP de las finales y el MVP del Mundial. Lógicamente también el anillo de campeona en Estados Unidos, con las Seattle Storms y la medalla de oro en Tenerife.

Lo dijo alto y claro antes de empezar la temporada pasada: «Me he cansado de perder». Llegó a la competición profesional en 2016. Los cuatro años anteriores en la liga universitaria había sido campeona y MVP en cada uno de ellos. Los cuatro. Pero su franquicia de la WNBA no pasaba por el mejor momento y aunque la eligieron rookie del año, se tuvo que conformar con meter a Seattle en unos 'play off' a los que llegaban años sin acceder. En 2017 mejoraron solo un poco y Stewart dijo hasta aquí. Desde entonces lo ha ganado todo. Sus espectaculares números en Tenerife son tan normales en ella que casi ni hay que comentarlos.

Liz CAMBAGE A mí el pelotón que las arrollo

Liz CAMBAGE. (Australia). 23,8 puntos ; 10,5 rebotes y 28,5 de valoración por partido

Liz CAMBAGE. (Australia). 23,8 puntos ; 10,5 rebotes y 28,5 de valoración por partido Pivot. 203 cm. 27 años.

Y pensar que en el colegio se reían de ella por su tamaño... Liz Cambage comenzó en el baloncesto con 10 años. A los 14 ya era casi tan alta como ahora. Su madre la animó a jugar porque podía ser una buena forma de hacer amigos. Su sonrisa es normalmente tan grande como su estatura. Igual por eso llama tanto la atención cuando se enfada o gesticula en el campo. Nacida en Londres, su padre es nigeriano, se fue de pequeña a Australia. La madre decidió regresar a su isla natal tras divorciarse. Cambage tenía entonces tres meses.

Ha hecho muchas cosas sola en su vida y eso se nota. Golpearse el pecho es su forma de animarse. En la semifinal, con un público que la abucheaba, llegó a enfrentarse a la grada. «Esa salsa hace que me motive más», explicó después. Y aunque la batalla contra las españolas fue durísima, terminó abrazada a Lucas Mondelo al final del partido. Él la acusó después de «haberle faltado al respeto al público».

En el Mundial ha demostrado no solo que es el interior más determinante en el juego desde los tiempos de Shaquille O'Neal, sino que el ego no es algo importante en el deporte.

Fina orfebre del juego

Ha jugado 23,6 minutos de media por partido. Anotando 23,8 puntos, más de uno por minuto. Y salvo en las semis y la final -porque era necesario para el equipo- se ha sentado y dejado participar al resto en cuanto el choque estaba resuelto. En la primera fase hizo 83 puntos en tres partidos, en los que solo jugó 64 minutos. Todo eso atrapando más de 10 rebotes por encuentro.

Pero lo que más define a la gigante australiana no es su potencia. Es una fina orfebre del juego técnico. El detalle con el que acabó con España es casi imposible de hacer para alguien de su tamaño. Sus últimos dos puntos, los que la llevaron a terminar con 33 (además de los 15 rebotes), vienen de una carambola. La base 'aussie' no asiste a Cambage, es la defensa española la que casi roba el balón, que queda suelto. La pívot lo recoge por su espalda antes de que bote, cuando lo pedía casi encima del aro, realiza un reverso y deja un semigancho letal, haciendo ganador un ataque que prometía fracaso.

Emma Meesseman Sorpresas te da la vida

Emma MEESSEMAN. (Bélgica). 18,5 puntos ; 10,7 rebotes y 24,3 de valoración por partido Ala-pivot. 192 cm. 25 años.

Bélgica ha sido la revelación del campeonato y Emma Meesseman su gran líder. La interior flamenca ya fue designada como la mejor jugadora joven de Europa en 2011, después de ganar el Europeo sub'18. Y lleva cinco años en las Washington Wizards de la WNBA, con las que ha sido subcampeona este año, pero no es tan mediática como Stewart o Cambage. Sus números son casi mejores. No alcanza la valoración media de 28,5 de la australiana, pero 24,3 créditos con un promedio de doble-doble es sencillamente espectacular. Se queda sin medalla por la entrega colectiva de España, pero su combinado seguirá creciendo y ya oposita a medalla en Tokio 2020. Junto a la escolta Kim Mestdagh hace un pareja temible.

Además Meesseman ha ganado dos Euroligas, la de 2016 y la de 2018. ¿Segunda en la NBA y primera en Euroliga? Sí. En el baloncesto femenino se da la circunstancia de que como el campeonato americano es corto y se juega en verano, las deportistas luego fichan por otro club con el que seguir compitiendo y mantenerse en forma. Cambage juega en China, por ejemplo. La belga de Ypres en el Ekaterinburg de Miguel Méndez. Por cierto, y esto es puro cuchicheo, tiene una deficiencia auditiva del 50% de nacimiento.

Astou Ndour// Laura Nicholls Fuerza interior

Astou NDOUR. (España). 14,1 puntos ; 4,1 rebotes y 12 de valoración por partido

Astou NDOUR. (España). 14,1 puntos ; 4,1 rebotes y 12 de valoración por partido Ala-pivot. 198 cm. 24 años.

La FIBA prefirió elegir a Astou Ndour dentro del mejor quinteto, en detrimento de Laura Nicholls. Tanto monta, monta tanto. Las dos interiores de España han hecho un Mundial sobresaliente. Anotando, reboteando, percutiendo contra Cambage hasta ser ambas eliminadas por faltas en la semifinal. Si llegan a aguantar hasta el final... La que podrían haber liado.

De todos modos, lo principal es ver como una chica que llegó a Canarias hace 10 años desde Dakar, y que no pudo completar su primer entrenamiento por la severa anemia que sufría, se ha convertido en el estilete de una selección tan coral como combativa. Ndour es la anotadora del doce de Mondelo, 14,1 puntos por noche, la que pone la guinda al trabajo que hay detrás...

Laura NICHOLLS. (España). 6,4 puntos ; 8,9 rebotes y 12,9 de valoración por partido

Laura NICHOLLS. (España). 6,4 puntos ; 8,9 rebotes y 12,9 de valoración por partido Alero. 190 cm. 29 años

...y que empieza con Laura Nicholls atrapando el rebote. 8,9 de media. La cuarta mejor reboteadora del campeonato, por detrás de Cambage, Meesseman y la nigeriana Akhator, que solo mide 180 centímetros.

La de Santander, que este año estará en las canchas vascas, cuando el Perfumerías Avenida visite al Araski y al Gernika, es historia viva del baloncesto español. Como lo es Laia Palau (39 años). Las ocho medallas que tienen con la selección absoluta -entre ellas dos oros europeos en 2013 y 2017- serán muy difíciles de superar.

Diana Taurasi Más sabe el diablo por viejo...

Diana TAURASI (Estados Unidos) 12,2 puntos; 2,8 rebotes; 3,7 asistencias y 10,8 de valoración por partido

Diana TAURASI (Estados Unidos) 12,2 puntos; 2,8 rebotes; 3,7 asistencias y 10,8 de valoración por partido Escolta. 182 cm. 36 años.

Pero si alguien personifica la revolución que ha llevado al baloncesto femenino a ser un deporte de masas, esa es la americana Diana Taurasi. Puro carácter, la californiana, la mejor jugadora de la historia hasta que Stewart diga lo contrario, acumula tres anillos de la WNBA y seis Euroligas. Fue la máxima anotadora en Estados Unidos en 2006 e ininterrumpidamente de 2008 a 2011.

En este Mundial, la veterana escolta ha disfrutado de un segundo plano hasta que empezó a merecer la pena jugar a tope. Dejó que brillaran sus compañeras en la primera fase y en cuartos. A'Ja Wilson por ejemplo parecía que sería una de las jugadoras del torneo. Taurasi hacía su curro y a casa; hasta las semis contra China. Fue ver el brillo de los metales y darle un grito a Stewart: 'Breanna, voy'. Mano a mano hicieron la lucha por las medallas un paseo militar. Así como sin despeinarse, Taurasi ha promediado 10,8 créditos de valoración; jugando 22 minutos de media, en los que anotó 12,2 puntos, repartió 3,7 asistencias y se hizo casi con 3 rebotes por duelo. Se la echará mucho de menos el día que se marche. En el campo puede resultar odiosa -«sé vivir con el odio de la gente», ha llegado a declarar- pero cuando no esté, todo será un poco más triste. ¿Se acuerdan de un tal Larry Bird?