Un mercado que piensa con los pies

Izaskun García avanza entre Jazmon Gwathmey y Rachel Banham, del Lointek Gernika. /Igor Martín
Izaskun García avanza entre Jazmon Gwathmey y Rachel Banham, del Lointek Gernika. / Igor Martín

Las grandes marcas dejaron de diseñar deportivas para mujeres con la crisis y hoy en día, como mucho, personalizan modelos de las estrella de la NBA con los colores de los equipos femeninos

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Si Cenicienta jugase a baloncesto, tendría que hacerlo con botas de cazador. Los fabricantes de zapatillas no están por la labor de hacer zapatitos de cristal para ellas. Es lo mejor. Nuestras jugadoras son más guerreras que damiselas necesitadas de que ningún príncipe las rescate.

Así que el que no exista calzado técnico diseñado especificamente para pies de mujer no tiene más importancia. Ellas tampoco lo ven necesario. Las Nike o Adidas desarrolladas para las estrellas de la NBA les encajan a la perfección para que puedan desarrollar su juego. El cuento es otro. El económico. El promocional. LeBron James, Kyrie Irving, Stephen Curry o los jubilados Kobe Bryant o Michael Jordan tienen modelos con su nombre. Todo un negio, por cierto. ¿Por qué las marcas no sacan modelos inspirados y firmados por Sue Bird, Breanna Stewart o Diana Taurasi?

Sheryl Swoopes, en los 90, tenía sus propias deportivas. Diseñadas desde cero para ella. Para su juego y queriendo transmitir su personalidad dentro y fuera de la cancha. Eran otros tiempos. Llegaban las Olimpiadas de Atlanta y un mercado en expansión animaba a invertir en nuevas ideas. La crisis borró aquellos brotes de igualdad y hoy en día las estrellas de la WNBA -y de la Liga Dia- calzan los mismos modelos que los All Star masculinos. Solo las muy metidas en la subcultura de las sneakers han señalado un absurdo, justificado por razones de coste y oportunidad. Que ellas venden menos, vamos.

Algunas anécdotas podría haberlas escrito el propio Ionescu. Seimone Augustus, cuatro veces campeona de la WNBA, estaba en el colegio cuendo Nike lanzó las Swoopes. Las primeras zapatillas para mujer. Augustus, como casi todas, jugaba siempre contra chicos y calzaba lo mismo que ellos. No había más. Y ver aquel modelo fue como una señal.

Por fin. Sus compañeras de clase las vestían. Ella quería unas para jugar. Para demostrar en la cancha una igualdad técnica que no siempre se reconoce. «Fui a la tienda y resultó que mis pies eran demasiado grandes», ha relatado en entrevistas.

Nadie había reparado en que las pívot son más altas y grandes que la mujer media. Como Shaquille O'Neal medía 1,60 y pesaba 45 kilos...

Hoy el sinsentido llega aún más lejos. En la WNBA, por acuerdos de patrocinio, solo se pueden calzar tres marcas. De modo que el día que Ty Young saltó a la cancha con el modelo que firma Dwyane Wade, la multaron. Él, de inmediato, dijo que pagaría la sanción, le agradeció el gesto y la animó a volver a hacerlo.

Algunas estrellas del Team USA sí tuvieron modelos con su firma en los noventa

La cuestión era otra. Wade, Young y la WNBA lo sabían La jugadora, que es una loca de las zapas -'sneakerhead', lo llaman en los USA- con una colección de unos 600 pares, venía a señalar una contradicción. Ella que tiene sus propias playeras, ella misma las diseñó pero con su marca de ropa de calle, no puede jugar más que con lo que la liga impone.

Tuneadas

Hay que ser Breanna Stewart para tener unas zapatillas no fabricadas en serie. Y hablamos de la mejor jugadora del planeta en este momento y con los años, puede que algo parecido a Jordan para este deporte. A ella, de vez en cuando, le mandan un par tuneado. Pintado con otros colores que no es el de la tienda.

Algo que cualquier persona podría hacer en internet, dado que el servicio de personalización existe para todos los consumidores.

En realidad es una cuestión de imagen, de reconocimiento. La elección de las zapatillas depende de dos factores. La necesidad fisiológica y lo frikie que es uno. El tenerlas con tu nombre es una forma de premiar el talento. Le pasó a Nikola Mirotic, por ejemplo, que hace dos años, en el play off tenía que defender a Kevin Durant. El jugador español juega con unas KD, las zapatillas de firma de su oponente, y preguntó al club si tendría que cambiarlas, porque era cómico. De hecho, las estrellas vacilan en los partidos con ello. «Hombre, si llevas mis zapas. ¿Te las firmo?». El trash talking es parte de la competición.

Las jugadoras españolas intentan pasar la temporada con dos o tres pares

Hablamos con la chicas del Araski para saber cómo lo llevan ellas. Las vitorianas se compran sus propios zapatos. «Intentamos usar dos o tres máximo al año, hacer que duren», reconocen.

Las nacionales optan por Adidas. «Paula, Laura y yo usamos las mismas, de hecho. Las Boost. Por la amortiguación», explica Izaskun García. «Yo tengo fascitis plantar -añade Estebas- y este modelo que tiene una especial amoriguación me va muy bien».

-Y tú, Ariel. Con que sneaker juegas?

-Con estas. (Señala al suelo).

-Ya. ¿Qué modelo son?

-¡Espera! -Se las quita y mira la etiqueta.- Nike, LeBron...

«A ellas les da igual -añade Izaskun- con esa muñeca privilegiada como si juegan descalzas», bromean.

Pero es cierto que en parte solo es por diseño. Briana Roberson tiene una Kyrie4. «Me encantan porque son muy coloridas y por el lema de Irving que va en la suela: 'Fear is not real'». Diallo prefiere una Jordan. «El negro con el rojo que gustaba mucho y son muy cómodas».