El Araski roza la hazaña en Fontajau

Diallo rebotea sobre Donge, que se ha afeitado la cabeza, Buch y Reisingerova. /Carles Meléndez
Diallo rebotea sobre Donge, que se ha afeitado la cabeza, Buch y Reisingerova. / Carles Meléndez

Las vitorianas controlaron el partido durante 35 minutos para recibir un último parcial de 25-8 y sucumbir ante el líder

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

No hay rival pequeño. Eso tuvo que pensar el Spar Citylift Girona cuando el 67-58 en el marcador puso el cierre al encuentro que les enfrentó al Rpk Araski. El conjunto de Eric Surís salió a la pista pensando más en su compromiso de Eurocup que en las dificultades que siempre presentan las gasteiztarras. Esta vez fue en serio. El aviso fue tan largo como los 35 minutos que duró la bombona de oxígeno de las de Urieta. Ni la lesión de la capitana Laura Pardo apenas 13 segundos después de salir a la pista en el primer cuarto fue un condicionante emocional, aunque sí pesó en el equilibrio de fuerzas con una rotación menos a una plantilla tan corta.

La capitana tiene un esguince de tobillo, a priori, leve que no le impedirá continuar en la pelea. Porque si algo le sobra a este grupo es corazón combativo, el suficiente para tener contra las cuerdas al líder que salió vivo porque su jugadora Buch, 12 puntos, quiso tirar de un carro atascado.

67 Girona

Martínez, Palau (2), Murphy (9), Hampton (12), Colhado (10) -quinteto inicial-, Buch (12), Bea Sánchez, Oma (3), Dongue (6) y Reisingerova (13).

58 RPK Araski

Izaskun García (5), Van Den Adel (10), Diallo (4), Edwards (19), Roberson (2) -quinteto inicial-, Drammeh (15), Molinuevo, Estebas (3) y Pardo.

Parciales:
16-26, 16-11 (32-37 al descanso),10-13 y 25-8 (67-58 final).

La puesta en escena del Araski fue impecable. Fontajau impone, pero las vitorianas dejaron en el vestuario el miedo escénico para plantarse con galones, cambiando los papeles y ejerciendo de equipo grande y maduro. Solo el 3-2 inicial con un triple de una apagada Laia Palau puso por delante a las locales. Pronto las visitantes tomaron el mando, desde su defensa en zona, tapando líneas de pase, milimetrando las ayudas, no permitiendo ni pensar ni anotar a su rival. Tres triples consecutivos del conjunto verde, abrían el camino de los posibles. Drammeh, que se marchó con dobles figuras, 15 puntos y 12 rebotes, Edwards con 19 y Van Den Adel con 10 amenazaron lo indecible.

En Fontajau el rumor crecía tras el 16-26. El Araski se adueñó del rebote, porque lo peleó para llevarse hasta 15 ofensivos, para un total de 35, los mismos que un Girona que comanda ese apartado estadístico. Al rescate Oma y Buch, jugadoras de casa para poner cierta cordura al desorden. Ni Palau ni Martínez gobernaron como es habitual. Roberson e Izaskun García se encargaron de estar siempre encima, para dejar las dosis justas de aire en su presión. Con 23-34, la máxima diferencia de 11 puntos, las catalanas pusieron una marcha más, para endosar un parcial 9-0. Parecía el declive definitivo de David, pero el gigante filisteo Goliat no conseguía echar mano a un rival correoso y escurridizo (32-37). Ni el caché WNBA de Hampton o Murphy ni el poderío físico de Nadia Gómez o la gigante checa Reisingerova. El patrón de juego del Girona chocaba frontalmente contra el muro y toda la ilusión de las gasteiztarras. Otro amago de acercamiento despertó a Izaskun García y Paula Estebas desde el triple para mantener los ocho puntos de distancia al cierre del tercer período (42-50).

Con poca rotación, siete jugadoras, sin Pardo lesionada y con Molinuevo con poco protagonismo, el factor sorpresa que durante tanto minutos manejó el Araski se fue desinflando. El parcial cruel de 16-0 de inicio en el cuarto definitivo fue acompañada de la temida sequía anotadora. Todo fue bonito mientras duró hasta el minuto 35 (50-50). El talento innato del Girona salió a relucir aprovechando el agotamiento visitante. A falta de 1:44 la última bala la colocó Edwards para el60-57. Absolutamente vacío de energía, el Araski se entregó por puro agotamiento. El último parcial25-8 no necesita más argumentos. Aun así, nunca una derrota dejó tan buen sabor de boca.