El Rpk Araski ofrece su mejor versión ante el Lointek Gernika

Un lance del partido./Igor Martín
Un lance del partido. / Igor Martín

El derbi vasco solotuvo color alavés, con cuarenta minutos de baloncesto total promovido desde una defensa impecable

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

La defensa es una cuestión de deseo. Lo decía el gran Montxo Monsalve y lo repitieron posteriores técnicos, como Dusko Ivanovic en su repertorio de frases lapidarias. Made Urieta seguro que puede unirse a esa filosofía que ha sabido inculcar a un equipo entregado a su causa, la de sacrificar atrás hasta dejar sin aire a sus rivales. El sometimiento al Lointek Gernika fue una tortura baloncestística de manual. La primera defensa del partido de las vitorianas, una zona 2-3, fue el manual dispuesto por una entrenadora que volvió a dar una master class desde el banquillo. Nueve jugadoras más dos canteranas que creyeron que esto del baloncesto no es solo cuestión de ser más fuerte o más alto. Y si no, que se lo digan a Briana Roberson, que con su 1,69 justo, fue la máxima reboteadora con 11 capturas. Otro partido para enmarcar de la californiana.

El equipo grande fue el Araski que sacó de la pista al conjunto vizcaíno. La ausencia de Dietrich parece que ha hecho más daño de lo que se pensaba. Pronto, las alavesas pusieron a trabajar su maquinaria que engrasada desde el minuto 1 y hasta el 40, empezó por anular a su rival. Roundtree, la mejor, y Gwatmey lanzaban la anotación foránea hasta el 6-7, momento del cortocircuito inicial que derivó en un parcial 9-2, con Edwards devorando el aro para sumar 10 puntos en el primer cuarto. Urieta seguía manejando su banquillo con conocimiento, dosificando esfuerzos. La holandesa, imparable en el poste bajo, fue un cuchillo en la defensa vizcaína en el segundo período. La diferencia de 10 puntos (26-16) no hacía sino hundir más a las de Mario López, que nunca estuvieron cómodas. De eso se encargó Izaskun García. La base nacida de la cantera gernikesa, sacó su mejor repertorio para secar a sus pares, Vanderwal y Ariztimuño, y repartir juego además de puntos. Cuando está bien, es imparable. En un segundo cuarto con menos acierto, la estadística ofrecía un dominio reboteador local poco frecuente, faceta mejorada, y un porcentaje en triples imposible por ambas escuadras, sin acierto tras 20 intentos.

71 Araski

Drammeh (6), Izaskun García (14), Van Den Adel (11), Diallo (4), Edwards (21) -quinteto inicial-. Molinuevo, Estebas, Pardo (7), Bedia, Murua y Roberson (8).

48 Gernika

Vanderwal (1), Berezhynskaya (2), Gwathmey (12), Nacickaite (3), Roundtree (13) -quinteto inicial-, Banham (8), Díez, Mazionyte (1), Pascua (2) y Ariztimuño (6).

Parciales:
19-14, 13-12 (32-26 al descanso), 15-11, 24-11 ( 71-48 final).

Quien entrara mejor al tercer cuarto, tendría opciones. Y así lo entendió quien más quiso, un Araski desmelenado en la anotación, con una Izaskun García eléctrica que en un minuto ponía patas arriba el choque con un parcial 8-0. Con urgencias, Mario López buscó en el tiempo muerto soluciones. Pero nunca las encontró. El primer triple vizcaíno llegaba de la mano de Nacickate, tras 15 intentos. Berezhynskaya se desesperaba ante la defensa de Laura Pardo. Su juego crece exponencialmente y con ella el grupo. La capitana redondeó otro de esos duelos memorables, bien en su defensa, en saber leer la ventaja o en buscar la mejor opción para el tiro liberado.

Sin reacción vizcaína, las alavesas no levantaron el pie. Su trabajo de hormiguita no puso en riesgo un partido impecable. Porque el 'maldito cuarto' no apareció. El fantasma de Lugo, donde se dilapidaron 23 puntos de ventaja aunque al final se ganó el partido, merodeó en las cabezas de los más de 1.000 aficionados que se dieron cita en Mendizorroza. Nada más lejos de la realidad. El equipo ofreció más. Y eso que tres robos del Lointek al inicio del último período vaticinaban una reacción que nunca llegó.

Una excelsa Edwards

Como un martillo pilón, la escuadra verde descosió a la granate, con una facilidad pasmosa, como el baloncesto que practica Ariel Edwards, excelsa en su juego vertical. Un recital de cuatro triples seguidos cayeron como cuatro martillazos en el rival, frustrado ante un vendaval llamado Araski, que lograba la victoria más abultada de la temporada en el partido más contundente. Un triunfo de matrícula de honor que tuvo ese toque final al que acostumbra Made Urieta, con la presencia de las canteranas Izar Bedia e Irene Murua para redondear la jornada.

 

Fotos

Vídeos