Vivir otras vidas

Jack Whitehall interpreta a un personaje gay 'con pluma' en su nueva comedia 'Jungle Cruise'./
Jack Whitehall interpreta a un personaje gay 'con pluma' en su nueva comedia 'Jungle Cruise'.
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

A Disney le han llovido las críticas por contratar al actor Jack Whitehall, heterosexual, para interpretar a un personaje gay 'con pluma' en su nueva comedia 'Jungle Cruise'. A muchos les parece algo inaceptable que un intérprete haga su trabajo, es decir, dar vida a una persona que no se parece en nada a él. Los argumentos usados para descalificar este fichaje son del estilo de «decisiones así perpetúan estereotipos al no contar con un gay que interprete a un gay». Un argumento respetable pero algo infantil, que cuando se multiplica en las redes sociales tienen una influencia brutal sobre las acciones en bolsa de una compañía. La actriz Anabel Alonso no ha podido explicarlo mejor, así que reproduzco sus palabras: «¿Entonces yo, si no tengo la carrera de medicina, no puedo hacer de médico en una peli?». También el crítico televisivo Borja Terán, a quien me permito el lujo de citar por el respeto profesional que le tengo: «Interpretar no es crear guetos según la sexualidad (...), la visibilidad la otorga un personaje gay en sí. La ficción no es un documental».

Cuando empecé a escribir de televisión y aún era un periodista bisoño -lo sigo siendo- me sorprendió entrevistar a Mariano Peña. Yo esperaba encontrar algo parecido a su personaje de 'Aída', Mauricio Colmenero, un gañán, macho de bandera, racista y homófobo. Evidentemente todavía no conocía los resortes de la ficción y, como un espectador medio, confundía a la persona con el personaje. Es un tipo encantador. Lo hizo tan creíble que hoy en día muchas personas le siguen parando por la calle y se sorprenden al comprobar que no lleva los pantalones subidos por encima del ombligo en su vida diaria.

La magia de la actuación es jugar a ser otra persona. Es habitual que al entrevistar a un actor por su nuevo papel en una serie estos siempre destaquen lo felices que se sienten al vivir otras vidas distintas a las suyas y el reto que ello supone. Se llama talento. Pero el final de esta historia ya lo conocemos. A Whitehall le perseguirán hasta que Disney tome la decisión de no contar con él. Una lapidación que tira por la borda el buen trabajo que han hecho los colectivos LGTBI por estar presentes de forma natural en los papeles protagonistas de la ficción, algo que, afortunadamente, ya no sorprende al espectador.

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