Los vizcaínos de 'Masters de la reforma', a la final

Los vizcaínos de 'Masters de la reforma', a la final
Atresmedia

Antonio y Elisa fueron los eliminados en la última gala, dejando a José e Iratxe, Alex y Noemí y los gemelos Iván y Albert a punto de caramelo

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Pocos arreglos quedan por hacer, aunque son los más importantes. Cuatro parejas buscaban su puesto en la gran final de la primera temporada de 'Masters de la reforma' y el gotelé fue uno de los grandes protagonistas. Manolo y Benito habrían sufrido viendo a los peones cubriendo un muro con una pasta especial que ellos mismos elaboraron para eliminar el odiado gotelé. Quienes mejor demostraron su habilidad con la peculiar técnica fueron Alex y Noemí, ya que la labor de los gemelos no gustó demasiado al jurado y la pareja vizcaína, José e Iratxe, fueron los únicos que no terminaron de pintar la pared.

Una vez formadas las cuadrillas, tocaba abordar la difícil reforma de la finca de Lorenzo Castillo, uno de los mejores interioristas del mundo. Y aunque trabajaban divididos en dos grupos, Tomás Alía, Pepe Leal y Carolina Castedo valoraron por separado a cada dúo, con la compleja misión de decantarse por uno de ellos para darle directamente el pase a la final. En el lugar había que convertir una cochera en una suite de invitados, mientras los encargados del exterior debían de seguir los sabios consejos de Luis González Camino, uno de los mejores paisajistas de España, que diseñó el proyecto que había que realizar en el inmueble y les ayudó a integrar el paisaje en la finca.

Los reces salieron de nuevo a flote durante el reto. «Como hay por aquí mucha bruja me van a raptar», ironizó Iratxe sobre sus compañeras de viaje. La vizcaína también chocó con Albert, al que calificó de estratega, y su enfado rebotó en su pareja por no defenderla como es debido, según ella. Pero las disputas se diluyeron cuando aparecieron por sorpresa los familiares y amigos de los peones, que les hicieron una visita motivando escenas de mucha emoción. Iratxe, la más tensa hasta ese momento, se derritió al ver aparecer a su hija Cristina. Hasta su pareja, José, siempre duro como el acero, derramó alguna lagrimilla al contemplar la escena.

Los gemelos fueron los vencedores de la prueba de exteriores y, por lo tanto, los elegidos como primeros finalistas del reality. Sus compañeros se la jugaban en el duelo definitivo. Bibiana Fernández, con su simpatía y descaro habituales, fue la escogida para poner a prueba la versatilidad de las parejas que se disputaban la eliminación. Para salvarse debían diseñar para la actriz tres espacios con distinta personalidad: una terraza, un porche y un patio. A la invitada le entusiasmó la creatividad de los vascos, pero no tanto al jurado, que prefirió a Alex y Noemí, salvándoles de la quema. «Tengo la sensación de haber visto esto muchas veces», advirtieron los jueces al dúo vizcaíno. «Echamos de menos un poco más de trabajo de obra y no de decoración», insistieron. Y el trío hizo hincapié en lo mal que aceptan la críticas de los expertos. «No le sientan mal, es que se pone nervioso», defendió Iratxe a su chico. Al final, y pese a los reproches, los vascos se libraron de la expulsión, siendo Antonio y Elisa los perdedores. Pero no se fueron con las manos vacías, el tesón, el carácter y el talento del sevillano conquistaron a Tomás Alía que, antes de despedirle, le ofreció trabajo como arquitecto en su estudio.