Los vascos de 'Masters de la reforma', a punto de tirar la toalla

Iratxe y José superaron el reto del programa de este lunes./Antena3
Iratxe y José superaron el reto del programa de este lunes. / Antena3

Iratxe y José se atascaron en el montaje de muebles de la prueba de eliminación, aunque superaron el reto, siendo Jonathan y Javier los expulsados

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Solo quedan siete parejas en el programa y los vascos José e Iratxe aguantan como jabatos convirtiéndose, capítulo a capítulo, en uno de los dúos favoritos por su disposición y buen hacer en las distintas pruebas. Eso sí, la exigencia está alcanzando cotas muy altas y los 'peones' saben que cualquier fallo puede propiciar su marcha. Ante esto, la competencia es feroz y no es raro que surjan piques entre los concursantes, siendo los gemelos Albert e Iván los que más conflictos están causando por su fuerte carácter. El campo de fútbol de Campamento, uno de los barrios más emblemáticos del extrarradio de Madrid, fue el escenario de la prueba de habilidad que consistía en revestir y decorar con gresite la pared de un módulo. Las cenefas utilizadas como elemento decorativo daban personalidad a cada trabajo y los jueces, Tomás Alía, Carolina Castedo y Pepe Leal, iban a dar suma importancia a la creatividad que demostraran los aspirantes. Y se las vieron y desearon porque, en general, los trabajos fueron un desastre. Los vizcaínos fueron duramente reprendidos por no hacer caso de los consejos de los expertos, aunque los peor parados fueron Javier y Jonathan, siendo los «menos malos» Antonio y Elisa.

Los vencedores del primer reto se convirtieron en líderes de uno de los grupos, los azules, dejando a Naomí y Alex como capitanes del equipo verde. Una vez formadas las cuadrillas de trabajo, el objetivo era ayudar a una familia a reformar su antigua casa –que había sufrido un incendio- y adaptarla para acoger a dos niños, ya que sus actuales habitantes no podían hacer frente a la inversión. El reto era, además, conseguir revalorizar el inmueble ajustándose a un presupuesto. Los encargados del interior, pintando y amueblando la cocina y el salón, y transformando una habitación en un dormitorio infantil, fueron Antonio, Elisa, Albert, Iván, Silvia y Maite.

Del exterior se encargaron Naomí, Alex, Paco, Jessica, Javier, Jonathan, José e Iratxe, acondicionando el porche, poniendo muebles y una pérgola, creando además una zona de juegos y un huerto. El reconocido diseñador de interiores Guillermo García-Hoz les dio oportunos consejos para que rentabilizaran al máximo su trabajo. Pero las sugerencias no sirvieron de mucho. «Madre mía... ¿por qué todo gris?», reprochó Tomás Alía sobre el salón, cuya distribución espantó a los jueces. Y lo peor estaba por llegar. La parte de fuera, sobre todo el pavimento del suelo, era un fiasco. Alex se obcecó, «esto está torcido y lleno de bultos, es imposible», gritaba. Y su mal liderazgo les causó la ruina.

Ya en plató, Silvia Abril era la clienta de la prueba de expulsión. La cómica pidió a los nominados que diseñasen una cocina, con una zona amplia para trabajar y mucho espacio de almacenaje. La novedad de esta semana radicaba en que los condenados tenían que pujar en una subasta por los distintos bártulos, ¡y el precio era su tiempo de trabajo! Los vascos lo pasaron mal porque montar los muebles no es su fuerte y se atascaron, llegando casi a tirar la toalla. «Hoy no es nuestro día», se lamentaba el dúo. Al final lograron superar la traba y su decoración fue la que más gustó a Pilar Civis, directora de la revista 'Interiores', que salvó de la expulsión a la pareja. Jonathan y Javier no superaron la prueba. «Los colores están empastados», dictaminaron los expertos que los acusaron de haber empleado «la ley del mínimo esfuerzo». A los de Elche les tocó devolver las herramientas y abandonar el formato.