Tras los mismos genes

Jordan y Robin, dos hermanas que se encontraron de forma fortuita en unas pistas de atletismo 17 años después de su separación./Dkiss
Jordan y Robin, dos hermanas que se encontraron de forma fortuita en unas pistas de atletismo 17 años después de su separación. / Dkiss

DKiss estrena esta noche 'Separados al nacer', donde sus protagonistas remueven cielo y tierra para reencontrarse con sus familias biológicas

JULIÁN ALÍA

Armados con una cámara y las ganas de conocer a su familia biológica, los protagonistas de 'Separados al nacer' emprenden un duro y emotivo camino. Todos ellos sueñan con reunirse con su verdadera familia, a la que, ya sea por adopción, abandono, e incluso equivocación, todavía no conocen. Es el caso de Sophie, que, tras hacerle una prueba de ADN a su hija de diez años, descubrió que ni ella ni su novio eran los padres de la pequeña, que había sido cambiada al nacer. O el de Lupe y su hermano Frank, a quien ocho meses después de conocerle, tras 50 años, le salvó la vida donándole un riñón.

El estreno del programa llega de la mano del canal en abierto DKiss, que lo emite esta noche a las 21.45 horas, y arranca con tres casos distintos. Ariel Leedom está viviendo el sueño americano a sus 34 años en Des Moines, la capital del estado de Iowa, a pesar de no haber nacido en territorio estadounidense. «Nací en Chile en 1981. Soy de una familia numerosa, con siete hijos, y cuando era muy joven me llevaron a un orfanato porque en ese momento mi madre no podía ocuparse de sus hijos», explica el actual profesor de Preescolar, que encontró unos nuevos padres, Roger y Pamela, cuando tenía 7 primaveras. Años más tarde, Ariel emprendió un viaje con poco más que un trozo de papel con su fecha de nacimiento, el nombre de sus verdaderos progenitores, y la localización de estos: Santiago de Chile.

A Jordan la abandonaron y su madre adoptiva no paró hasta dar con su hermana

Y encontró su recompensa en 2005, a tan solo una hora de la embajada estadounidense en la capital chilena. Allí, su padre, Arturo, le presentó al resto de la familia chilena: a sus cinco hermanos, y a su madre, Adela. Pero el viaje seguía sin estar completo. Faltaba su hermana Yamilet, una psicóloga de 37 años que fue adoptada por una familia italiana a los 9 años. Tras dar con ella por Facebook, Ariel planea recorrer los 8.000 kilómetros que le separan del país transalpino para convencerla de que vuelva con él a Chile.

El segundo caso con el que debuta hoy 'Separados al nacer' es el de Carrie, una agente comercial de 28 años que reside en Sudáfrica, donde su madre la llevó tras separarse de su padre, a quien nunca conoció. Siete años de búsqueda le sirvieron para dar un nombre: Bryn Flavel. Con él espera reunirse casi tres décadas después, y a 9.700 kilómetros, en Inglaterra.

Sorpresa en la pista

Mucho más fortuito es lo que le ocurrió a Jordan Dickerson, que cierra la primera entrega. Esta estudiante de Moda de 20 años fue abandonada por su madre en un hospital de Washington poco después de nacer. Allí, la jefa de Personal del centro, Patrice, soltera y sin hijos, se encariñó de la pequeña, y tres meses después, tras completar el proceso de adopción, pudo llevársela a casa. Aunque Patrice sí le confesó desde muy joven que era adoptada, nunca le contó que estaba buscando a su hermana, nacida diez meses antes que ella. Y llegó un punto de tal desesperación que decidió abandonar la búsqueda. Sin embargo, cuando Jordan tenía 17 años y se había apuntado al equipo de atletismo local, se encontró con Robin, su doble, en las pistas de la ciudad de Washington. Después, una prueba de ADN confirmó que eran hermanas, y, finalmente, Robin se acabó mudando. Ahora, Patrice tiene la familia que siempre ha querido, y las tres viven juntas bajo el mismo techo.