Tentativa de agresión en 'El Conquistador del Pacífico'

Seleta y Manu cabeza con cabeza. EITB/
Seleta y Manu cabeza con cabeza. EITB

Seleta perdió los nervios y casi propina un cabezazo a Manu Maritxalar durante la prueba de inmunidad, que causó una baja y una expulsión en el equipo azul

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

«Estás rozando el límite y hay cosas que no vamos a tolerar», reprendía Julian Iantzi a Seleta en el último episodio de 'El Conquistador del Pacífico'. Y no era para menos porque el capitán colorado a punto estuvo de darle un cabezazo a su colega de equipo Manu Maritxalar durante la prueba de inmunidad. El juego se desarrollaba en una pista americana muy dura por la que los participantes tenían que transportar una antorcha encendida a través de diferentes obstáculos entre los que había un tronco atravesado en la arena que debían pasar por debajo, una rampa muy pronunciada, una pared vertical y una tirolina que los propios concursantes tenían que tensar para llegar a través de ella al pebetero final.

La tensión llegó a su grado máximo cuando Seleta, muy cabreado y absolutamente enajenado, intentó dar un golpe al otro líder de su grupo. «Cuando las cosas no salen como él quiere le cuesta controlarse y si los demás cayésemos en ese juego probablemente tendríamos más que palabras», razonaba Maritxalar ya en el campamento. Con todo, el ex-boxeador trató de quitar hierro al asunto ante el presentador demostrando gran nobleza. «No hay ningún problema», aseveraba intentando pasar página. Pero Seleta no parece querer dar su brazo a torcer y esa inquina y, sobre todo, su desmedida rabia puede traerle problemas a él y a su equipo.

Los verdes volvieron a exhibir su grandeza ganando la prueba. «Habéis funcionado como un reloj suizo», piropeó Iantzi antes de brindarles la preciada ikurriña y enviarles de nuevo al campamento rico. Los Angoso lo pasaron peor. Bajando de una de las rampas, Ziortza y Gazte se lesionaron y tuvieron que ser evacuados al hospital. «A los azules parece que les ha mirado un tuerto, ¡qué mala suerte tienen!», exclamaba el conductor del formato viendo el panorama. La doctora escayoló al dúo y les ofreció dos alternativas: podían continuar en el programa bajo su responsabilidad o ser evacuados a Panamá para hacer las pertinentes radiografías. El joven optó por abandonar ante su peligrosa lesión, pero ella –con pronóstico más leve- prefirió quedarse y afrontar el desafio.

Un nuevo collar

Eneko Van Horenbeke y David Seco –que están haciendo gala de una templanza y una profesionalidad encomiable- avisaron a los suyos de que, ante el duelo final, iban a apostar por los más fuertes. «No podemos perder a nadie más», advertían. Pero llegada la asamblea los azules se pasaron la recomendación por el forro de los pantalones, nominando a la perjudicada Ziortza, que no dudó en decir que se sentía defraudada por sus amigos. «A ganadores no estáis jugando y a equipo, tampoco», regañó el presentador. Pero aún quedaba una sorpresa. Iantzi mostró a la condenada un nuevo collar que otorga a quien lo elija la posibilidad de batirse en duelo con uno de sus capitanes y, si lo supera, lograr la inmunidad hasta la unificación de equipos. Y Ziortza aceptó la oferta y retó a Seco.

La última prueba consistía en trepar por una cuerda hasta llegar a lo alto de una torreta y cruzar una enrevesada red para alcanzar unos banderines. La de Busturia ni siquiera pudo ascender el primer trato de la soga y acabó renunciando, siendo la expulsada de la jornada. Los azules están más mermados que nunca, pero los rojos conviven con el mal rollo que nada bueno augura. Y los verdes, mientras tanto, comiendo pollo asado y brindando con cerveza.