La prodigiosa hazaña de Luisito en 'El Conquistador del Pacífico'

La prodigiosa hazaña de Luisito en 'El Conquistador del Pacífico'
Eitb

El camarero mirandés consiguió derrotar en el duelo final a Esko y Caballo, que fueron los expulsados por no superar ni siquiera el principio de la dura prueba

Joseba Fiestras
JOSEBA FIESTRAS

Los milagros existen, y si no que se lo digan a Luisito. Una vez más, el mirandés se libró de la expulsión en el último minuto, y eso que hasta él mismo se veía fuera del concurso. Y es que 'El Conquistador del Pacífico' aprieta, pero no ahoga. La jornada comenzaba con una prueba por parejas en las que la orientación era primordial. Los dúos tenían que ir atados por los pies y encontrar a Julian Iantzi, escondido en medio de la selva junto a la preciada ikurriña. El presentador lanzó una bengala a modo de señal y los aventureros, brújula en mano, debían hallarlo.

Las prisas son malas compañeras y Caballo y Janire se dieron cuenta demasiado tarde. El boxeador arrastró a su amiga a una carrera sin control y pasaron a menos de diez metros de Iantzi, pero la presión y el descontrol les impidió verlos. Krasi e Iker y Jontxu e Ibai sí que distinguieron al comunicador, y casi al mismo tiempo. Las dos parejas corrieron hasta la bandera, pero Krasi se quedó enganchado en un árbol facilitando el triunfo a sus contrarios. «Ni queriendo sale tan emocionante», opinaron al unísono. Y Caballo y Janire, que podían haber sido los primeros, acabaron los últimos el juego de inmunidad quedando condenados por ello. El púgil, una vez más, se ofreció voluntario para ir al duelo y la chica aceptó el regalo.

Al ganar un verde y un rojo, las miras estaban puestas en el único azul que queda en la aventura. Luisito era consciente del peligro, lo que no imaginaba era que no fueron los vencedores los que le nominaron, sino sus compañeros en la asamblea. La reunión sacó a la luz unas uniones extrañas y las estrategias empiezan a hacer aguas. Esta vez el camarero de Miranda de Ebro no utilizó su mente jugadora para enredar y la ausencia de tácticas le castigó al abismo.

De vuelta al campamento, tras una opípara comida de decenas de hamburguesas, Jontxu e Ibai optaron por colgar el collar maldito en el cuello de Esko, «porque aún no ha acudido a ningún duelo». Krasi tampoco, pero se ve que el búlgaro no estaba en el punto de mira. Una vez escogidos los duelistas, el trío contempló la que sería una de las pruebas más duras del formato. «Es inédita», avisó Julian. Se trataba de trepar a unos palos de bambú hasta lo más alto. Una vez allí, los concursantes debían balancearse hasta llegar a otro bastón, y así sucesivamente hasta alcanzar los banderines que estaban al otro lado del recorrido.

La cosa era más difícil de lo que parecía. Tanto que Caballo, a priori el más fuerte de los tres, fue el primero en tirar la toalla. Por más que Iantzi le animó a continuar, el deportista se rindió y se quedó sentado en la playa llorando de impotencia. «El que va en plan derrotista no triunfa nunca», aleccionó el presentador. Mientras, Esko hizo lo imposible por subir a la caña, pero al mojarse el bambú resultaba muy complicado el ascenso. Luisito empezó de cine. Llegó a lo más alto, se balanceó y logró pasar al segundo palo, pero entonces las fuerzas le fallaron y cayó al agua. Ninguno de los tres consiguió superar la prueba, pero la hazaña del mirandés mereció la salvación. Prodigiosamente, Luisito sigue en la aventura y Esko y Caballo fueron expulsados dejando a rojos y verdes más mermados.